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JUEGOS PSICOLÓGICOS

17 Nov

Son una forma de manipulación no consciente que puede llegar a lo más terrible. Su nombre es engañoso en este sentido. No tienen nada de juego en el sentido alegre del término, sino todo lo contrario: Son dañinos hasta el extremo de lo letal según sus grados.
Os hablaré de ellos, aunque pertenezcan al terreno del conocimiento.
Se enlazan para mí con mi ahora porque sé que hay personas que me están leyendo que necesitan saber de estos dolorosos esquemas de comportamiento psicológico. ¡Para hacerlos desaparecer!
El descubrimiento de “los juegos psicológicos” lo realizó Eric Berne, creador del Análisis Transaccional, psicólogo importado a EE.UU., lugar donde la envidia iguala a las críticas, como suele pasar con los imperios.
El célebre creador de la Psicología de la Gestalt, Fritz Perls, afirmó que el descubrimiento de Berne era el mayor hallazgo psicológico del siglo XX.
La primera vez que conocí este hallazgo psicológico, os confieso que me asusté de mí mismo.
Eric Berne afirma que un verdadero adulto “nunca juega”. Y mi inmediata conclusión fue que yo era poco adulto.
Me temo que más de un@ y de dos de quienes me leéis (por no decir much@s) encontraréis, si sois sinceros, que también vosotr@s os embarcáis en tales aventuras perniciosas.
Quisiera yo explicarlo con claridad, sin perder un nivel de profundidad al hacerlo, asunto que no me parece fácil y os pido disculpas de antemano si no lo logro.
Me saltaré una regla gráfica que uso para tener siempre presentes y en igualdad a mujeres y hombres: poner masculino y femenino en cada palabra que lo reclama o la @. La razón es que en este caso, la elevada repetición de determinados términos –como lo iréis viendo- haría engorroso y más difícil de leer el escrito. ¡Considérate, admirada mujer, incluida en el masculino verbal sin preterición alguna!. Que en muy alta estima tengo a la mujer, jamás menor que al hombre y –si me apuráis- mayor que a él.

El lugar de los “juegos psicológicos” es la relación personal.
Y la actitud desde la que se producen es básicamente subconsciente. De ahí la dificultad para reconocerse en ellos EN EL AHORA, porque un reconocimiento intelectual suele producirse al escuchar su descripción, e incluso suele impactar.
Son estos juegos una especie de “drama” u obra escénica que subyace a los intercambios emocionales de las personas. Es la corriente de fondo que va tiñendo la relación mientras se está produciendo.
Como la comedia italiana, tiene personajes fijos que van interactuando.
Y, a diferencia de ella, los personajes se van intercambiando.
Los nombres de estos papeles o personajes son inmediatamente sugerentes:
PERSEGUIDOR – SALVADOR – VÍCTIMA.
Los llama Berne “el triángulo dramático”, puesto que ellos ponen en marcha la “escena teatral oculta” .
La interacción se realiza desde dos de los tres “personajes”, asumidos sin darse cuenta por los interlocutores. Por ejemplo, entre un Perseguidor, y una Víctima.
Por acabar con las nomenclaturas, hay dos clases de Víctimas:
SUMISA, O CULPABLE y
REBELDE, O INOCENTE.
Comienza la interacción del juego cuando uno de los personajes “lanza un cebo” al otro.
EL CEBO ES UNA DEBILIDAD PSÍQUICA (que puede ser también física, pero vivida psíquicamente por la persona).
Pongamos por caso: Una Víctima lanza su cebo: “Es que todo me sale mal”…
Y ahora lo puede recoger o un Perseguidor, o un Salvador, según sea la tendencia preferente (que las hay) de la persona que tenga enfrente en la relación.
Si recoge el cebo un Perseguidor, su línea de respuesta puede ser :”Claro, es que eres una persona muy desordenada”…o algo similar que señale que “esa Víctima es alguien que está mal”.
Si se tratara de un Salvador, su recogida sería distinta: “Mira, yo te puedo ayudar a que cambies…o te corrijas…”…
Como veis, cada uno de ell@s subraya que la Víctima está mal y que él se encargará de corregirla o ayudarla a salir de “su pozo”.
Corrige el uno y con tal insistencia –y con progresiva dureza- que llega a LA PERSECUCIÓN.
Ayuda el otro, y con la misma insistencia y estando tan encima y aconsejando y forzando tanto, que llega a AHOGAR O SUBSTITUIR LA LIBERTAD de la Víctima.
IMPORTANTE ES señalar que no se trata aquí de una VERDADERA AYUDA, (ni en el otro caso de una verdadera corrección) sino de asumir el Salvador la tarea de que la Víctima cambie, con lo cual viene a convertirla en “sombra”, a que se ponga de tal manera en sus manos que siga todos sus consejos de forma ineludible.
(Semejantemente sucede con el Perseguidor, que “obliga” a la Víctima a corregirse con sus constantes críticas y correcciones)
AYUDAR DE VERDAD A ALGUIEN consiste en asumir PARTE DE LA TAREA de esa persona, no la totalidad, no cargar con ella a las espaldas.
• HAY UN REPARTO: “TÚ TE ENCARGAS DE TAL Y YO DE CUAL”. SE ACUERDA LIBREMENTE.
• O –en el otro caso- HAY UN ENCARGO: “TÚ ME AVISAS DE TAL…SIN PASARTE”…
Y la persona que SALVA, asume incluso hasta los sentimientos de la otra persona, está mal si la otra lo está, etc. Y SE SIENTE RESPONSABLE DE ELLOS.
Y la persona que PERSIGUE “no tolera” que la otra falle y le hace sentir todo el peso de su ira y su desprecio.
¡Ay, cuántas madres Salvadoras se sienten responsables de que sus hijos se sientan mal!
¡O cuántas parejas, o amigos, o educadores!…
¡Y cuántos maridos –también esposas en menor frecuencia- y padres y otros papeles sociales, se empeñan en “imponerse” y “obligar” a que las otras personas SEAN COMO ELLOS DICTAN, haciendo recaer sobre ellos LA CULPA!
OLVIDAN QUE CADA UN@ DE NOSOTR@S SOMOS LOS AUTORES, CREADORES Y RESPONSABLES DE LO QUE SENTIMOS, lo cual es el “abc” de la inteligencia emocional…
Y que cada uno somos DUEÑOS DE NUESTRAS PROPIAS VIDAS, y que podemos ser lo que y cómo
decidamos ser.
Perseguidor y Salvador son DOS GRANDES INGERENTES EN NUESTRA VIDA Y MODO DE SER.
Ambos pretenden obligarnos a que seamos de otra forma, con distintas clases de fuerza…
“Los cebos” que se lanzan para comenzar algún juego, pueden provenir de cualquiera de los personajes, depende de su triste inspiración en el momento.
Pueden adelantarse a la Víctima, el Perseguidor, o Salvador , cada uno desde su propio estilo dramático, aquél señalando un defecto, éste mostrando su disposición a la ayuda salvadora a “la pobre Víctima”.
Y una vez lanzado y recogido el cebo, comienza la interacción, cada uno interpretando su “oculto papel”.
La Víctima (de la Sumisa o Culpable hablo ahora) empezará a mostrar las incidencias de lo que siempre es “su impotencia”, “su incapacidad” o “su imposibilidad” de lograr algo, pese a todos sus esfuerzos. Siempre termina estrellándose o haciéndolo mal.
En esta especializada tarea, cada papel es maestro en dar razones:
Expresará la Víctima los muchos intentos realizados para “lograr” su meta, y mostrará tantos motivos, como intentos, por los que no lo ha podido conseguir.
Uno de sus juegos predilectos (que hay muchos, tenedlo en cuenta) es el “Lo intento, pero…”.
Y en el capítulo del “pero” aparece la secuencia interminable que le conduce siempre al fracaso.
Pueden ser muchas cosas las que la Víctima “no pueda” lograr. Puede ser que “inevitablemente” (¡he ahí el adverbio adecuado!) estar con tal persona la deprime, la entristece, la pone nerviosa, no lo soporta…O que no consigue encontrar hombre o mujer con quien llevarse satisfactoriamente. O ni siquiera amig@s. O que ir a trabajar es superior a sus fuerzas…O que no puede resistir estar mucho tiempo en casa…O que no puede con su vida… ¡O MIL COSAS MÁS!…
“No puedo”, es el lamento constante de la Víctima Culpable. Y “siempre lo hago mal”, “yo tengo la culpa”.
“Yo te voy a obligar a que hagas lo que tienes que hacer”, dice siempre –de mil maneras- el Perseguidor.
“Yo te ayudaré a ser lo que necesitas, entrégate a mís consejos y guía”, musita el Salvador.
De maneras INADECUADAS Y ENFERMIZAS se enfrentan todos ellos entre sí.
Con actitud de falaz impotencia se dirige hacia ellos la Víctima Culpable. “Falaz” en verdadera realidad (¡porque ella puede –si de verdad quiere- resolver sus problemas, buscando ayuda especializada si es preciso!). Pero ella “se siente impotente” sinceramente y para ella “no es falaz”.
Y con las otras actitudes inadecuadas y falaces (¡NO CONSCIENTES!) ya descritas, se genera un conjunto de interacciones, cada una de las cuales PRETENDE CONFIRMARSE A SÍ MISMO EN SU PAPEL Y MANTENER A LOS OTROS EN EL SUYO.
Porque estos juegos tienen esa “ganancia” especial: cosechar emociones inauténticas que tratan de anclar más a cada uno de ellos en su visión de sí mismos y de la relación: Perseguidor y Salvador están por encima, están “supuestamente” bien a sus propios ojos, y la Víctima Culpable está mal y es siempre culpable
tanto a sus ojos como a los de los otros personajes.
Por su parte, la Víctima Inocente, como su nombre indica, siempre es inocente de todo. Aun lo que haga patentemente incorrecto, otro u otros tienen la culpa de ello. “¡Mira lo que me obligas a hacer!”, llega a decir y hacer incluso en casos de violencia y agresión por su parte a otra persona. Tal cual hacen los maltratadores que golpean a la mujer porque ¡“les obliga”! a ellos a realizar la villanía “y no lo pueden evitar”, sienten ellos.
Se desarrolle como se desarrolle la interacción y la conversación, SIEMPRE SE TERMINA CON LAS MISMAS EMOCIONES COMO GANANCIA DE ESE JUEGO:
Ira, rabia y desprecio por parte del Perseguidor.
Falsa compasión, falsa tristeza y sensación de ingratitud por parte del Salvador.
Culpa e impotencia por parte de la Víctima Culpable.
Nueva “inocencia falsa” y que el mundo tiene la culpa por parte de la Víctima Inocente.
Y entre el comienzo y esa triste “ganancia” final, se habrá ESCALADO en la interacción a todo lo posible, durando ésta hasta el “estallido” final.
Puede terminar el Perseguidor con golpes a los muebles, o un portazo, o una patada al gato, y
-en los casos de grado avanzado del juego- con agresiones físicas a la Víctima.
Puede ésta marcharse a esconderse a su cuarto a llorar desconsoladamente, perdida y sin saber cómo salir de su tragedia…O arrojarse incluso a los pies de su Perseguidor pidiendo perdón desesperadamente… Y en casos más avanzados, hasta intentar suicidarse o, al menos, acariciar la idea.
De forma desde dramática a trágica se termina el juego en el que se han embarcado, escalando paso a paso hasta “conseguir” este final, y la penosa ganancia de esos sentimientos y emociones que confirman como válida la equivocada actitud de relación.
El destino final –en tercer grado de los juegos psicológicos- de estas insanas formas de relación, es, según Eric Berne: EL HOSPITAL O EL PSIQUIÁTRICO, LA CÁRCEL O EL CEMENTERIO.
Terminan en TRAGEDIA.
Así terminan los terribles juegos psicológicos de los maltratadores, a los que os ruego veáis como psicológicamente enfermos y no sólo legal –y realmente- como criminales. La FALSA ACTITUD DE RELACIÓN DE SU SUBCONSCIENTE les ha conducido a esas atrocidades. ¡Debían, sin duda, haberla reconocido y ponerse en camino de cura!…Pero, desgraciadamente, ni es fácil ni simple detectarlo y conseguirlo. Y teniendo en cuenta esto, podrían, quizás, personas y autoridades intentar MEDIOS PSICOLÓGICOS para tratar de curar estos males.
Se me ocurre, por ejemplo, algo a lo que en países como EE.UU., recurren los jueces: Condenar a asistir a terapias obligadas cuando empiezan a aparecer los signos de violencia. Sin duda también la denuncia inmediata a los comienzos de la violencia. Y un clima social de elevada sensibilidad a ello…
JAMÁS –evidentemente- se pueden aprobar tales conductas.
Pero LA COMPRENSIÓN de sus causas psicológicas bien puede llevar a la compasión y a instaurar procedimientos preventivos.

Víctima Inocente y Perseguidor, se intercambian con facilidad los papeles.
El Perseguidor es –por supuesto- inocente, él es el que “hace” que la otra persona “haga lo que tiene que hacer”, siempre según lo que él decide que es lo que hay que hacer. No es posible que sea culpable de nada. Sólo la Víctima es Culpable…Salvo la Víctima Inocente –claro- que arroja su “culpabilidad” sobre hombros ajenos y por ello es rebelde a admitir ni fallos ni errores. Recordad que el segundo nombre de la Víctima Inocente es REBELDE.
Esa característica de “ser inocentes” es común a ambos papeles.
El Perseguidor SIEMPRE tiene razón y está en “lo correcto”.
La Víctima Inocente, si algo hizo mal, OTROS SON LOS CULPABLES, JAMÁS ELLA.
Por eso, cuando “rota el triángulo dramático” y se cambian los papeles según a qué se esté jugando, el Perseguidor elige el papel de Víctima Inocente (y a la inversa), porque desde este segundo papel puede ejercer de lo mismo de otra manera: “¡Mira lo que me haces!…¡Mira cómo me faltas al respeto!…¡Mira LO MAL que lo haces conmigo!”…
Por su parte, Salvador y Víctima Culpable también se intercambian. Juega aquél “a sentirse mal” por no haber hecho tal cosa u otra en favor de la Víctima. Haber intentado ayudar y salir trasquilado… Y entonces SE VICTIMA. “Pude haber previsto…o pude haber hecho o dicho…o no me comprenden…”.
Y asumen entonces “culpas” actuando ya desde el papel de Víctima o achaca “sus pesares” a la ingratitud ajena.
Como ya he dicho, a las madres Salvadoras es a quien más he visto victimarse (¡no son las únicas, os lo recuerdo!) respecto a sus hijos, cargándose hasta lo inverosímil con lo que pudieron hacer y no lo hicieron.
Y mujeres Salvadoras del hombre incorrecto a quien toman como pareja, esperando conseguir “¡hacer otra cosa de él!”, se hunden luego en la CULPABILIDAD de su fracaso, disculpando a ese hombre porque “ellas le han provocado” a ese comportamiento…
Se las arreglan con extraña inteligencia cada uno de estos personajes para conducir conversaciones e interacciones cada uno hacia su polo singular.
Porque pretende cada uno confirmar lo que Berne llama su “posición existencial”. Posición que lleva –en todos los casos- un “lastre” psicológico, una carencia que es lo que da origen a los juegos
psicológicos.
Esa carencia consiste en una desfiguración del afecto y del modo de conseguirlo, substituyéndola por otras emociones “rebuscadas”.
Prefiere el Perseguidor “ser respetad@ o temid@” más que querid@.Y piensa que así es EFICAZ.
Prefiere la Víctima obtener “lástima”, más que afecto. Confunde la lástima con el afecto.
Prefiere la Víctima Inocente sentirse así, inocente, más que ninguna otra cosa.
Prefiere el Salvador ser admirad@ a ser querid@.
Y por matizar más diré que “ésa es la forma en que se consideran tod@s ell@s querid@s”. De manera que, si no queda claro tal aspecto, consideran que no les quieren…
Anda siempre buscando el Perseguidor los defectos y fallos ajenos para lanzarse a su crítica, puesto que necesita “culpables” para cumplir con su tipo de interacción.
He formulado a veces –por darle algo de humor a estos dramas- : “Perseguidor en paro busca Víctima”… O cualquiera de los otros: “Víctima en paro busca Perseguidor o Salvador”…
¡PORQUE INSTINTIVAMENTE TODOS ELLOS SE RECONOCEN!
Dice Berne que lo llevan escrito en “su camiseta”, como esas camisetas de símbolos o grafos.
¡Y no os imagináis cuántas parejas se forman por esos motivos ocultos, para tener “compañero de juegos” de por vida!…Tristes juegos que –si avanzan- se convertirán en tragedias, pasando del primer al tercer grado del juego.
Un criterio que Berne expresa para distinguir estos grados es:
– En el primer grado, los jugadores juegan solos en su intimidad.
– En el segundo grado lo hacen delante de la gente.
– En el tercero llegan a las consecuencias más graves, las teribles que antes indiqué.
Os ruego que no olvidéis que SE TRATA DE GRADOS DE LO MISMO, y que siempre es posible escalar al siguiente grado, incluso muy probable según sean las características personales.
Se puede, por ejemplo, armar en casa UNA DISCUSIÓN TERRIBLE delante de los niños, aunque aún no se produzca en una cafetería.
Y en ella puede haber rápidas variaciones de papel
de los distintos personajes, tratándose de adjudicar “la patata caliente” de la culpa de uno a otro.
CULPA E INOCENCIA protagonizan estos disturbios,
NEFASTO EJE DE FALSEDAD Y DAÑO.
Lo he denunciado en pasadas páginas, aunque tal vez no lo suficiente para algún@s de quienes me leéis. Advertid muy seriamente que ese eje solamente causa dolor, sufrimiento e ineficacia y pésimas respuestas en la relación.
¡JAMÁS, AMIG@S MÍ@S, SOMOS NI CULPABLES NI INOCENTES!
Esas endémicas y viejas nociones inventadas por el ser humano son PRIMITIVAS, FALSAS Y DAÑINAS.
Ved su falsedad y escapad de ellas como de la peste.
Cambiad – al menos eso, que más podríais hacer – esos conceptos por otros: “adecuado/inadecuado”,
o “positivo/negativo”. SIN SENTIROS VOSOTROS MISMOS NI CULPABLES NI INOCENTES.
Vuestra acción puede ser CAUSA DE DETERMINADAS CONSECUENCIAS.
Y con serenidad, sin angustia, ni culpa, ni con prepotencia ni inocencia MIRAD VUESTRA ACCIÓN Y LO QUE REALMENTE ELLA HA PRODUCIDO.
No lo ignoréis como hacen “los inocentes”.
CORREGID SERENAMENTE LO DAÑINO. COMPENSAD CUANTO PODÁIS A LA PERSONA QUE LO HAYA RECIBIDO. APRENDED DE VUESTRO ERROR, NO SÓLO EN ÉL SINO EN VUESTRAS PROPIAS ACTITUDES.
Y SEGUID VUESTRO CAMINO EN LA ALEGRÍA, sin cargar ningún peso de culpa (ni auras de inocencia) ¡QUE NO EXISTEN TALES REALIDADES!…

Anda siempre la Víctima sintiéndose mal, quejándose o llorando su impotencia en no conseguir lo que los demás sí pueden lograr.
La Víctima Inocente es la “inocencia en persona”, a quien jamás se puede responsabilizar de nada porque siempre hay alguien que hizo las cosas mal, en virtud de lo cual a “ella” no le quedó otro remedio que actuar así…
Por su parte, el “divino” Salvador desea cosechar la gratitud y admiración de todo el mundo, por lo cual –cuando esto, como es normal, no sucede- utiliza alguno de sus juegos predilectos como es el “con todo lo que yo hice por ti”, o “la gente siempre es ingrata”…
“Inútiles, incompetentes, irresponsables” vocea el Perseguidor, usando el arma de su desprecio, sentimiento preferido suyo que rima con sus actitudes de “corrector”, “corregidor”, “enderezador”, “obligador”…
“Ingratos, desagradecidos”, se queja el Salvador, sintiéndose –por supuesto- por encima del común de los mortales…
“La culpa es tuya”, profiere la Víctima Inocente, experimentando resentimiento por lo que “los otros le hacen”.
“No puedo”, gime la Víctima Culpable, “siempre lo hago mal”, sintiendo enorme lástima de sí misma y esperando que los demás la tengan también por ella…
Pero no olvidéis, amig@s, que estos papeles SE INTERCAMBIAN.
Como dice Berne, el triángulo dramático ROTA, gira sobre sí mismo convirtiendo –por ejemplo- al Salvador en Víctima y a ella (en estado de “inocencia”) en el nuev@ Perseguidor.
Suele hacerlo esto la Víctima cuando (desestabilizando TODAS LAS SOLUCIONES del Salvador) se dedica a Perseguir al Salvador convertido en Víctima, acusándole de no ayudar, de cansarse, de dejarle a un@ tirad@ en la estacada, de ser egoísta, ¡de fallar en su tarea de salvar!…
Y ya he indicado cómo lo hace el Perseguidor con la Víctima Inocente…

Muchos “juegos” se han registrado y cada día se inventa alguno más, afirma Eric Berne.
Y voy a terminar dándoos una definición descriptiva de ellos:
“SON PAUTAS REPETITIVAS DE CONDUCTA NO CONSCIENTE QUE SE INICIAN MEDIANTE “UN CEBO”, SE PRODUCE LA INTERACCIÓN USANDO DOS DE LOS TRES PERSONAJES ( ROTÁNDOLOS CUANDO SE ENLAZAN VARIOS JUEGOS) Y SE ESCALA HASTA CONSEGUIR EL “BENEFICIO FINAL” EN FORMA DE EMOCIONES INAUTÉNTICAS QUE CONFIRMAN A CADA JUGADOR EN SU FALSA ACTITUD”…

¡HUID, AMIG@S, DE CUALQUIER JUEGO PSICOLÓGICO, Y HASTA DE SU SOMBRA!

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5 comentarios

Publicado por en 17 noviembre, 2010 en Sin categoría

 

5 Respuestas a “JUEGOS PSICOLÓGICOS

  1. Spica

    17 noviembre, 2010 at 12:06 pm

    Cuando te oi hablar de los juegos psicologicos me impresiono el tema, era totalmente desconocido para mi. Gracias a ti me he dado cuenta de que soy jugadora y de mi papel de victima.

     
    • gnegueruela

      17 noviembre, 2010 at 12:55 pm

      Estoy hoy escribiendo sobre cmo salirse de los juegos. Seguro estoy de que lo vas no slo a leer, sino a mirar y meditar. Y si empleas lo que describo, te aseguro que jams volvers a jugar. Un grande y carioso, de cario verdadero, abrazo para t.

       
  2. Anaxarate

    22 noviembre, 2010 at 10:32 am

    He llegado hasta aquí y no ha sido por casualidad. Ahora lo sé.
    En los últimos meses se abrieron las compuertas de mi vida (casi siempre cerradas) y debo reconocer que en algún instante sentí temor. No era únicamente yo quien las abría. Algo me dirige haciendo caso omiso a mis advertencias, me empuja a avanzar más ligera y no puedo evitarlo, no quiero evitarlo.
    Buscaba un camino para empezar a caminar y no lo encontraba. Permanecía quieta en un rincón desplazándome casi sin sentido al son que los días me iban trayendo.
    JUEGOS PSICOLOGICOS. Primera etapa. Todo cobra sentido. Me han traído hasta ti porque así debía ser. Vamos a ver si consigo dar el primer paso. Gracias a los dos.

     
  3. Anaxarate

    23 noviembre, 2010 at 4:52 pm

    Ayer abrí la caja que contenía ese regalo que yo pedía sin cesar y que tu, mi rey mago anticipado, me trajiste a través de tu generosidad que calculo infinita (para que luego digan que Internet es una “patochada”)

    Hoy busco las instrucciones de uso de “Juegos Psicológicos”

    Te sitúo, ese camino que quiero comenzar a recorrer…

    Quiero vivir con “un perseguidor” por que le quiero.(me da vergüenza decir le amo) Esta sería la síntesis de mi intención, de mi deseo, de mi sentimiento.
    Y te pido, desde la tranquilidad que me da saber que si estoy abusando de esa generosidad que tienes compartiendo tu sabiduría con el mundo, será tan fácil como no responder, que me abras otro camino… (“por fi“como diría mi hijo pequeño cuando quiere conseguir alguna cosa)

    Quiero entender al perseguidor; porque, para que, desde que, actúa así. A veces intuyo, o creo intuir que se trata de pura y dura genética o educación transmitida de una generación a otra, mi abuelo era así, mi padre es así y yo soy y enseñaré a ser así. Otras veces, las menos, creo adivinar que hay un gran vacío, un miedo grande, como si una venda en el alma no dejase ver con claridad lo que sucede. Tu tan requerida “consciencia”.

     
    • gnegueruela

      23 noviembre, 2010 at 5:42 pm

      Mi querida amiga, no abusas en absoluto. Al revés, a mi egoísmo le da placer intentar ayudarte.
      Estoy suponiendo que ya has leído mi siguiente post, donde indico caminos para salir de los juegos psicológicos. Y que quieres más.
      Antes que nada y porfi, NO TE AVERGUENCES DE AMAR A UNA PERSONA QUE HA APRENDIDO A PERSEGUIR. NADA MÁS GRANDE SE PUEDE HACER. EL AMOR ES LA SUPREMA GLORIA, NO ES POSIBLE AVERGONZARSE DE ÉL.
      Mi primera observación es QUE TÚ NO SEAS VÍCTIMA. Una persona que ama, no debería poderlo ser.
      T, si le escamoteas a él la Víctima, ¡no podrá jugar!. Al menos contigo. Y como él tiene que cesar de jugar (esa es una obligación muy cierta), ya le estás ayudando.
      Aprendemos, sin duda alguna, a perseguir, y a victimarnos y salvar. Es transmisión de aprendizaje, no genética.
      Tristemente se realozan tales aprendizajes PORQUE NO COSECHAMOS DE NIÑOS TODO EL AFECTO QUE PRECISÁBAMOS. Y buscamis su substitución por otras emociones.
      Por supuesto, aciertas al señalar ese vacío. De él nacen los juegos.
      La grande y primaria tarea de los niños es lograr ser amados incondicionalmente.
      Ese logro es salud psíquica perpetua. Si no se consigue, se juega.
      El perseguidor se agarra como tabla de salvación propia a HACER LO QUE HAY QUE HACER.
      Y que los demás lo hagan siguiendo su modelo y su imposición. ESO LE DA SEGURIDAD A FALTA DEL AFECTO INCONDICIONAL. Su mundo queda definido y su misión en él. Lograr constantemente ese objetivo es lo que le alimenta. Aunque se tenga que imponer, aunque los demás griten y lloren.
      LA VIDA TIENE SU SEGURIDAD EN CUMPLIR LAS NORMAS.”ESO ES LO QUE HAY QUE HACER, ASÍ ES COMO SE DEBE SER”. Y mantenerse inflexiblemente en ello, pese al sufrimiento, lo considera su propia gloria y su dignidad. “¿QUÉ COSA MÁS IMPORTANTE QUE HACER LO QUE SE DEBE HACER?”
      Y para él el amor se convierte en lograr que “los que quiere” sean así. ¡Precisamente porque los quiere, son a los que más debe exigir!. “Su amor desfigurado se ha convertido en exigencia”.
      El mayor sacrificio suyo. Por esa forma de “querer” sacrifica ¡hasta que le quieran a él!.
      Y si es preciso se llega a la crueldad. ¡EL OBJETIVO ES MÁS IMPORTANTE QUE ESO!…
      Con la fuerza magnética del imán de su postura y actitud, se polariza todo hacia ese logro.
      Él no se puede ver en el error. ¿Cómo va a estar errado si su objetivo es el más noble, EL DEBER!?
      NO HAY OTRA TAREA EN LA VIDA. Y él es EL PALADÍN DEL DEBER frente a gente débil, equivocada e incapaz de sacrificarse POR LO QUE DEBE…
      ¿Te valen, amiga, estas pistas?…
      ¡Y porfi, no temas abusar de mí!. ¡Por mucho que te empeñes, no lo vas a conseguir!

       

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