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Archivos diarios: 12 diciembre, 2010

Abandonar la palabra

Lo saben los enamorados cuando se quedan absortos y perdidos el uno en el otro.
Cuando se sumergen en los ojos del amado.
Cuando, dormida la amada, la contemplas en su sueño, sientes su dorado abandono y tus ojos acarician todo su cuerpo.
¡Qué belleza resplandece entonces!
Solamente los labios como suaves mariposas puedes añadir a tus ojos, para besarla sin que despierte, sin que caiga en el vivir cotidiano.
O tus manos, tus dedos acariciándola tan suavemente que se incorporen tus caricias a su sueño y esa dulce paz de su rostro, ese bello abandono de su cuerpo, se conserve intacto.
Que la belleza te roba las palabras.
Que el corazón tan sólo se puede expresar con los más dulces gestos, embebiéndose tus ojos en el amor y la belleza…
Y no dices, sino que sientes, la palabra AMADA.
No la pronuncias pero tu alma se llena con su esencia…
¡Abandonar la palabra para amar en el silencio!
Igual que al surgir la aurora de los cielos y contemplar la estrella de la mañana.
Igual que al ver el mar y su infinita extensión y movimiento.
¡Perderse en todos ellos, desbordando las palabras!
“…que la dolencia
de amor que no se cura
sino con la presencia y la figura”…
Perderse el pensamiento y quedar calladas por dentro las palabras.
Toda vivencia importante, amig@s, lo comporta…
¿Y por qué no darle la vuelta a este bello proceso
y abandonar las palabras para todo cuanto es la vida más honda e íntima de nosotr@s mism@s?
Y dejar las palabras tan sólo como parte de la comunicación (que sólo es parte) de unos a otros, o
como parte del trabajo, o como parte de los quehaceres “técnicos”, los que tienen que ver con la materia?
Y abandonar la palabra dentro de nosotr@s mism@s.
Y hacer entonces lo mismo que con la amada dormida: MIRAR Y VER Y AMAR.
¡La belleza se deslizará ante nuestr@s ojos!
De dos maneras: por presencia y por ausencia.
A nuestros ojos surgirán los movimientos del alma.
A nuestros ojos irán apareciendo los motivos que los impulsan.
A nuestros ojos se nos irá desnudando el alma.
Y al aparecer “la fealdad”, esa mirada de amor podrá comprenderla y ver su sinsentido.
Y tan sólo con esa amorosa mirada, se ausentará la fealdad del alma, y se hará presente la belleza.
Que tu alma solamente se queda embebida con la belleza, no con nada turbio, retorcido, dolorido ni hiriente.
Como si vieras un alacrán que se dirige al cuerpo dormido de la amada. ¡Te faltaría tiempo para arrojarlo lejos!
La oscuridad, la fealdad, horroriza la mirada del alma cuando ha quitado el camuflaje de las palabras.
Ese compacto que se forma entre las emociones tóxicas y su excusa de palabras, de pensamientos.
Tú no miras en sí mismo, por ejemplo, el deseo de venganza: Lo miras unido al recuerdo del daño que te han hecho y unido a pensamientos que te dicen que has de devolverle a esa persona el daño.
Si lo vieras tal cual es, sin camuflaje alguno, verías que es tan solo la supuración de tu herida, es simple pus. Es desagradable el pus. Pide cura, no pide ser usado para embadurnar a otros.
Lo arroja fuera tu organismo. Es desecho…
Y le pasa lo mismo a tu alma que a tu cuerpo…
¡Si abandonas la palabra para verte, amig@, verás en desnudez lo que sucede en ti!
Verás la belleza de la luz y la fealdad de la oscuridad.
Sentirás la belleza interna de la Vida, cuando fluye en la ilusión y la alegría, cuando el corazón camina amando.
Y percibirás la retorcida fealdad de la envidia, de la injusta ira, la crueldad, el desprecio…y tantas cosas.
Y solamente verlas, cuando no estás envuelto en las palabras, te bastará para desestimarlas.
¡PORQUE NO SON!
Verás que la luz, la belleza y el amor SÍ SON.
Y el contraste será brutal con aquello otro.
Tu mente limpia, sin el engaño sutil de las palabras, no tendrá ninguna duda.
¿No has visto cómo los astutos manipulan?
¡Te envuelven en palabras!
Te desconciertan, te conducen, te convencen…
¡Y acabas haciendo lo que no querías!
¡Acaba ya, por favor, amig@, de ver claro el despotismo del pensamiento y su palabra usados fuera de lugar!
Recuerda que son sólo para organizar lo material.
Pero que no son capaces de comprender las emociones, los sentimientos, los deseos y temores…¡y ni de lejos el amor!.
Recuerda, por favor, a tu amada dormida.
Recuerda su belleza y abandono.
Recuerda con cuánto amor la ven tus ojos.
Recuerda cómo se vuelven tus dedos mariposas para acariciarla sin que abandone el sueño.
Y recuerda que LA CONSCIENCIA ES LA MIRADA DEL AMOR.
Por eso Ella descubre la belleza y la fealdad, la verdad y la falsedad, el bien y el simple comportamiento humano, porque el mal no existe.
En realidad tampoco fealdad ni falsedad: son ausencia.
Ausencia de belleza, ausencia de verdad…Ausencia del bien que es LA ACCIÓN DEL AMOR…
Y si tu amor no puede soportar la ausencia de tu amada, tampoco la soporta tu alma EN TODO.
Por todo ello, amig@s, abandonemos la palabra.
¡Cuánta maravilla nos permitirá vivir y gozar y crecer!

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2 comentarios

Publicado por en 12 diciembre, 2010 en Sin categoría