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Archivos diarios: 18 julio, 2012

Te da la gente consejos…

¡Todo el mundo (¿verdad, amig@s?) te quiere dar consejos!
Y –lo que es peor- ¡quieren que los sigas!…
Cuando no lo haces…¡se molestan!
Lo manifestarán más o menos según su educación.
Pero realmente, en el fondo se molestan…
Lo cual indica unas cuantas cosas:
– Que piensan que tú “estás obligad@” a hacerlo.
– Que se creen que su consejo es perfectamente adecuado.
– Que entienden que no hay otra forma de actuar que la que ellos dicen.
– Que suponen que –si lo rechazas- es que “no quieres” resolver la situación.
– Que, consecuentemente, te escapas de la realidad.
– Que eres desconsiderad@ con ellos y contigo mismo…

¡Por lo menos estas seis cosas pasan por su mente!.
Y no se les suelen ocurrir otras.
Por ejemplo, que tú no eres exactamente igual que ellos.
Por ejemplo, que eres libre y puedes rechazar lo que quieras.
Por ejemplo, que tú puedes ya haber probado esa solución que te dan y no haberla sentido adecuada y eficaz…
Y confunden lo que es “ayudar” con lo que es “imponer e imponerse”.
Amig@s mí@s, tenemos un subconsciente COMÚN, el de la Humanidad.
¡Y somos iguales en ello!
Pero tenemos un cerebro INDIVIDUAL.
Y lo que ha recorrido cada cerebro dentro de ese subconsciente ¡NO ES LO MISMO!
Y ya solamente por eso, los caminos internos son diferentes.
El cerebro es algo enormemente grande, parece que mucha gente no es consciente de ello.
Y lo trata de manera muy simple. El ajeno desde luego. Pero incluso el propio.
El “cableado” interno del cerebro (las neuronas “estiradas”) tiene una longitud…¡mayor que la distancia de la tierra a la luna!
No es para tratar así, con simpleza, un cerebro de tal construcción interna…
Sucede, además, otra realidad que no suele tenerse en cuenta:
Nacemos (salvo traumas) con un cerebro igual.
¡PERO LO VAMOS CAMBIANDO CON NUESTRA VIDA INTERIOR!
Esto es un hecho.
De tal manera que nuestro cerebro se va haciendo diferente del de los demás en la medida en que “lo vamos configurando”.
NACE NUESTRO CEREBRO IGUAL, MUERE DIFERENTE.
Y por ello sus caminos son distintos.
Las palabras no son las mismas ventanas. Están “connotadas” con diferentes toques.
Los modos de pensar son diferentes también.
¡Y no digamos el cerebro emocional, el constante flujo de los sentimientos y emociones!
“Ayudar” a alguien con un consejo es tarea ardua y complicada.
Es preciso, ya de entrada, “despersonalizarse”, tratar de no ser el propio ego, la tarea magna.
Y abrirse en empatía a la otra persona.
Lo cual consiste en “sentir lo mismo que la otra persona sin estar dominado por ello”.
Y, desde luego, aceptar que lo que digas ¡puede no ser para ella!
Y, por lo tanto, aceptar que te puedes estar equivocando.
Y no frustrarte por ello, si de verdad has pretendido “ayudar”, no cosechar “tu éxito”…

Hay una cosa importante, además, que tener en cuenta en esta aventura:
EL EJE DE LA RELACIÓN.
Me refiero con ello a las tres posiciones básicas:
ARRIBA / ABAJO / IGUAL.
Dónde se sitúa cada un@ respecto al otr@.
SUPERIORIDAD / INFERIORIDAD / IGUALDAD.
Tal alineamiento empieza en el subconsciente y termina en el consciente.
Hace poco escribí un post que llamé “Perdone que le enseñe”.
Señalaba lo mal que solemos llevar que otra persona nos enseñe, a nosotr@s que ¡YA SOMOS MAYORES!.
¡SE NOS RESIENTE EL EJE!
Y sucede prácticamente lo mismo con los consejos porque, al fin y al cabo, es una manera de “enseñarnos”…

¡ENORME AVENTURA LA DE RECIBIR Y DAR CONSEJOS PARA AYUDAR A ALGUIEN!
Espero que estas reflexiones os sean útiles, amig@s mí@s.
¡SIN ÁNIMO DE ENSEÑAROS!…

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Publicado por en 18 julio, 2012 en Sin categoría