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Archivos diarios: 16 enero, 2013

Cuando la rabia se manifiesta…

Nos sucede sin duda alguna a los humanos.

Toma ella posesión de la escena psíquica y dirige toda su acción.

Por supuesto se apodera del pensamiento.

Y también de los órganos internos: la adrenalina aumenta el ritmo cardíaco y el estómago puede sufrir espasmos.

NOS ALTERA DE FORMA IMPORTANTE.

Y es importante darnos cuenta de su funcionamiento  y sus objetivos, normalmente enterrados en nuestro subconsciente.

De las primeras cosas que realiza la rabia, una es DESTRUIR IMÁGENES PREVIAS de personas y CAMBIARLAS INSTANTÁNEAMENTE  por otras.

Error es crear imagen de sí mism@ ni de nadie.

Pero cuando se tienen, probable error es deshacerla de golpe por un “ataque de rabia”.

Porque, entre otras cosas, sucede en tales ocasiones que se deja de pensar con claridad y el color rojo tiñe de tal modo el cerebro que lo resultante RARA VEZ ES VERDADERO.

Muchas disculpas se han pedido entre personas “porque lo que dije, lo dije en un ataque de rabia”.

Es un poderoso foco magnético la rabia, que recaba de todas las esquinas del cerebro cualquier mínima esquirla metálica para sumarla a “la construcción mental” que en ese momento se opera.

Se pierden la serenidad y la perspectiva. Se exageran unas cosas y otras se minimizan o hacen desaparecer.

Desaparece eso llamado “objetividad”, cosa que (por otra parte)  considero inexistente por multitud de razones.

Se extingue el sano sentido del humor y se convierte en ironía y sarcasmo.

Se pierde la cercanía emocional a la otra persona y se generan distancias a veces insalvables.

Es la rabia puerta de la ira y ella lo es de la violencia. Por tanto aparecen los signos de la violencia, primero verbales, pudiendo llegar a los físicos si no existen fuertes controles internos…

Todos estos y más son efectos de superficie de la rabia. Porque su significado crece más cuando buceamos en el subconsciente buscando sus causas y motivos.

Allá dentro se mezclan los motivos según cada persona y las modalidades de su ego.

El temor es uno de los motivos profundos, como la otra cara del deseo.

Si se siente, por ejemplo, “amenazado el respeto”

o la propia imagen, o la gratitud que se supone debida por parte de la otra persona, ( “con todo lo que hice por ti” puede estar sintiendo la persona airada…) la rabia tiene “avales” internos, percibidos o no por la persona.

Valores que la persona airada entiende que ella los porta, que ella “tiene esos valores”,  al ser conculcados se revuelven. Su dignidad, su honradez, su lealtad, su propio afecto…

Una caterva de “supuestos sobre sí mism@” se abalanzan a la lucha.

Y en el fondo de todos suele estar el “¡a mí, a mí me dices o haces esto!…a MÍ que soy…”

Y vienen detrás las definiciones de “lo que soy”… “YO que soy una persona que…”

Y aparecen también “las comparaciones”.

“Tú que eres…tal…y te atreves a decirme…”

Carga entonces la rabia contra la otra persona, le adjudica cuantos defectos es capaz de formular, “le carga las culpas” de la situación mientras ella se sale inocentemente de todo fallo y error…”TÚ eres quien…”

Puede ser también ocasión para “victimarse”, para señalar cómo “están abusando de ella que es…una pobrecita” digamos…

TODO LO QUE COMPONE EL PATRIMONIO DEL EGO

ESTÁ POR DEBAJO DE LA RABIA, como causa y motivo profundos de ese movimiento emocional.

Y estamos hablando de cuestiones puramente psíquicas, en las que NO HAY PELIGRO FÍSICO. Diferente sería si realmente lo hubiera…

 

La rabia solamente tiene sentido y validez cuando existe un peligro real del que hay que salir inmediatamente.

Fuera de ese marco, ES PURA EXPRESIÓN DE LAS MODALIDADES DEL EGO…

 

La rabia consume mucha energía.

Por ello suele suceder que –al cabo de un tiempo de mantenerla- se cambie por “la tristeza”, acercando a la persona a momentos de victimación.

La tristeza es más mantenible, desgasta menos.

Pero el cambio no quiere decir que la persona haya superado de verdad la situación, se haya dado cuenta de que su respuesta emocional NO ES y haya cesado por completo.

Incluso es posible que (tras reponer energías) vuelva a aparecer claramente la rabia generando nuevos episodios.

UNA COSA ES MUY CIERTA:

LA RABIA ES UN INDICADOR INEQUÍVOCO DE UN “TRASTORNO” DEL EGO.

Y ES UN EFECTO DE TAL DESEQUILIBRIO…

 

Por ello, amig@s, cuando aparezca en nuestro panorama interior…¡tenemos trabajo!

Es preciso investigar dentro de nosotr@s.

Es preciso darnos cuenta de que PRETENDEMOS SER ALGO, lo que fuere.

Y ello nos servirá de auténtico “test” para detectar deseos y temores ocultos, contradicciones entre lo que pensamos conscientemente de nosotr@s mism@s y lo que somos en realidad.

Puede una persona que “se cree humilde”, sentir esa rabia porque alguien le señale un gesto de soberbia…Y así otras situaciones.

Los bastiones del ego no caen fácilmente y es muy fácil engañarse pensando que una característica negativa ha desaparecido para siempre…¡Y el “test” de la rabia pone de relieve que tal característica sigue ahí, moviéndose tal vez pocas veces pero “vivita y coleando”!

Es necesario entonces un reconocimiento del hecho psíquico, un gesto humilde de aceptación de que seguimos siendo lo que éramos, aunque lo creyéramos “superado”.

Gesto éste que ha de ser SERENO, sin teñirlo de tristeza, sin crearse ninguna clase de “malestar interior”. Porque ello conducirá, sin que nos demos cuenta, a la ocultación de las raíces del hecho más dentro del subconsciente.

El “animal astuto”  que es el subconsciente odia la luz, se oculta y camufla cuanto puede utilizando todos los recursos del psiquismo.

¡Por ello es tan sano y liberador hacerle salir desnudo a la escena psíquica, sin ninguna pena

sino hasta con alegría!

Descubrirlo de modo existencial, observándolo con la neutralidad del “darse cuenta”, es aumentar el conocimiento de sí mism@.

Y repetiré otra vez la frase del maestro Krishnamurti:

EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO ES EL COMIENZO DE LA SABIDURÍA.

¡Aprovechemos, pues, el momento en que se nos manifieste la rabia para darnos cuenta de qué motivos afectan a nuestro ego!

Daremos un paso hacia la Sabiduría…

 

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Publicado por en 16 enero, 2013 en Reflexiones y vivencias