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Archivos Mensuales: noviembre 2011

Traslado de mundo.

De casa nos trasladamos todos, al menos una vez.
Una amiga mía y su pareja se acaban de trasladar de continente. Buscando allí las ocasiones que les permitan culminar sus sueños.
Los astronautas han cambiado de planeta…
¿Podemos nosotros cambiar de mundo?

Solamente la costumbre nos ata al viejo mundo que vivimos.
Solamente la memoria.
Nos parece que somos casa construida sobre roca,
pero somos naves.
Naves en el mar y naves en el espacio.
Y hasta naves en el tiempo.
Y se empeña la costumbre en la memoria, en convencernos de que estamos inevitablemente afincados en el punto que ocupamos hasta ahora.
Y se nos olvida…
Se nos olvida que somos creadores del mundo que por dentro habitamos.
Se nos olvida que somos dioses.
¡Nos aplastan tanto las vivencias de aquellos que nos rodean, en casa, en el trabajo, en la calle, en las tribunas de lo que llaman la información y las noticias!
Quien vive en el exterior de sí, permanece amarrado.
Y se deja convencer por el entorno.
Admite como VIVENCIA DE REALIDAD la que de niños nos enseñaron.
En casa, en la escuela, en el ambiente de amigos…
Como parece que TODOS sienten así la realidad, allá vamos a que nos capture el mismo saco…
Los neurolinguistas desconfían de la palabra “todo”.
Es “un modificador universal”.
Cuando lo pronunciamos, siempre mentimos sin darnos cuenta.
Frente a un problema o frente a una relación, solemos decir “ya lo hice todo”.
Y cuando queremos validar nuestra opinión (que como tal es, en principio, sólo nuestra) decimos que “todo el mundo piensa así”.
Y tanto en lo anterior como en lo recién dicho, somos inconscientes y mentimos.
Porque jamás lo hacemos TODO frente a nada.
Porque no existe un solo pensamiento que lo piensen TODOS.
Y ya esta pequeña consciencia nos debía de alertar para avanzar más lejos.
Hasta el ápice de los avances. Hasta llegar justo a lo contrario que formulamos:
Que si llegamos a ser INDIVIDUALES, como de suyo somos, el mundo que vivimos es SÓLO NUESTRO.
Lo empiezan a forjar nuestros sentidos, interpretando la desconocida realidad que nos rodea, con imágenes de nuestro cerebro que nos dan los perfiles de “lo de fuera” de manera estable.
Para evitar el temor a la inseguridad que vive dentro del cerebro humano.
Un mundo externo cambiante cada día, pocos serían capaces de soportar y vivir.
Por ello las imágenes son estables, nos parecen mostrar “objetos permanentes”, aunque en realidad sean cambiantes.
Y el poder de la atención nos lo descubre.
Porque según sea la luz que impresiona nuestra mirada, cambia el color que, ingenuamente, adjudicamos a las cosas.
E igual nos sucede con las texturas y los tactos al sentir un objeto en nuestras manos…
“¡El realismo ingenuo!”.
Hace ya tantos años desenmascarado por la ciencia, y –sin embargo- continúa circulando entre las gentes por las calles…
Y si damos paso más hacia el mundo interno que habitamos, descubrimos que “el pensar” es ¡también! un acto NUESTRO.
No es general, si llegamos a nosotr@s mism@s.
Lo es mientras las gentes han aprendido “a pensar lo mismo”.
Eso que se llama “cultura” (en el sentido antropológico) y “civilización”.
Que son capas envolventes de la mente, comunes a cuantos las “han comprado” en los grandes almacenes establecidos, en las escuelas, los colegios, las universidades, las iglesias, los medios de comunicación…
Y figuran en esas capas envolventes (por modernas que sean) MITOS Y RITOS.
No son ellos propios de “gente primitiva”, tribus africanas o antiguos griegos.
No pocos mitos alberga la cultura actual.
Uno es, por ejemplo, que “no es real aquello que la ciencia no afirme”.
Otro es que “sólo es válido lo que afirma la cultura occidental”.
Otro más que “sólo tienen influencia en el mundo los grandes poderes”, mientras que los individuos “no pueden nada”…
Mitos de la moderna sociedad.
Que ella NO SE DA CUENTA de que tienen la misma estructura mental que la de los antiguos que afirmaban –un ejemplo- que Artemisa tenía poder sobre los bosques o Venus sobre el amor.
¡Más nos valdría restablecer ahora esos poderes preciosos, cuando las industrias talan los bosques y contaminan el medio ambiente, y los hombres y mujeres se escapan tan pronto de la magia del amor!…
En no pocos cursos a directivos de organizaciones, afirmé la capacidad METACULTURAL de la mente humana.
Ese especial poder que tiene nuestra mente de “taladrar” las capas invisibles establecidas y llegar a “la plena intemperie mental”, por encima de cualquier idea, pensamiento o creencia establecidos.
Y tal cosa les afirmaba a ellos para que llegaran al “verdadero poder”, no al simple del miedo al castigo u el deseo del premio. Ni siquiera al “poder condicionante” que quiere lograrse con “la cultura de la Organización”, con “la pertenencia” al gran grupo…
Sino el poder de la libertad completa de la mente.
El poder de establecer LA PROPIA REALIDAD…
¿Acaso no podemos decidir qué pensar y –sobre todo- cómo pensar?
¿Acaso no podemos elegir en nuestro interior los sentimientos?…¿Para qué es la Inteligencia Emocional?
¿Acaso no podemos establecer que ninguna norma ni pauta nos gobiernen?
¿Acaso no podemos EXPANDIR nuestra consciencia y conseguir así que ella domine todo nuestro interno territorio, jamás con despotismo, sino con conocimiento sabio de nosotr@s mism@s?
¡Hasta magia les podrá parecer a otros que no se hayan atrevido a abordar la misma empresa!
Porque podemos, entre los maledicentes, ser comprensivos.
Podemos, entre los ambiciosos, ser generosos y felices con lo nuestro.
Podemos, entre los violentos, no tener conflicto y ser pacíficos.
Podemos, entre los despreciativos, ver el valor de cada persona y cada cosa.
Podemos, entre los esclavos de lo establecido, ser libres y auténticos, sin necesitar siquiera publicarlo o propagarlo…
PODEMOS CREAR NUESTRO PROPIO MUNDO Y TRASLADARNOS A VIVIR A ÉL.
Tampoco estamos obligados a contárselo a cualquiera.
Tampoco necesitamos llevar ningún cartel que nos convierta en blanco de las gentes.
Es el silencio, muchas veces, el arma más poderosa ante muchos ataques.
¡Y tampoco necesitamos defendernos!
Sólo el mundo externo precisa, en ocasiones, la defensa. Y en ocasiones, que hay gentes que viven defendiendo lo innecesario…
Por ejemplo, aquello ya tan tópico de “tener la razón”…¡Como si solamente hubiera una razón!
¡Como si la otra persona “se la pudiera llevar” del interior de nuestra mente!…

VIGILAD, por favor, amig@s, atentamente vuestros pensamientos y su “cómo”, cómo pensais.
Descubrid cuanto en ello fuere BASURA, y (COMPRENDIENDO LOS MOTIVOS QUE DEL SUBCONSCIENTE NACEN) arrojad a la basura cuanto basura es.
EXTENDED LA CONSCIENCIA a vuestras emociones y sentimientos, que están depositados en fluir constante dentro de vosotros, escapándose casi el 90% de ellos.
Y descubrid LA FALSEDAD y la falta de FUNDAMENTO que muchos de ellos tienen.
Recaudad para vuestro propio mundo cuantos gocen de verdad, belleza y felicidad.
En especial, asomaos a la puerta que más allá de todos ellos se abre en la cumbre de la mente: LA PUERTA QUE LLEVA HASTA EL AMOR…
Los otros, comprendidos igualmente sus motivos, se vayan a la basura, al reciclado o a la “central térmica” del alma, donde todo puede quemarse para producir energía, hasta el excremento.
NADA EXISTE EN NUESTRO INTERIOR QUE NO SEA APROVECHABLE.
El fracaso lo mismo que el éxito.
El dolor lo mismo que el placer.
La enfermedad igual que la salud.
Las dudas igual que la certeza…

Recordad una cosa, retornando a la infancia, el lugar más alto y noble de lo humano:
En el lenguaje de Harry Potter, “los mavels” no hacen magia.
¡Sin embargo, somos seres mágicos, y hasta dioses,
puesto que PODEMOS CREAR NUESTRO MUNDO Y TRASLADARNOS A VIVIR A ÉL!
Volvamos a la sabiduría de la infancia y vivamos el mundo maravilloso PORQUE LO PODEMOS HACER REAL…

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Publicado por en 30 noviembre, 2011 en Sin categoría

 

Echarse de menos.

Puedes vivir bajo el mismo techo que otras personas y, sin embargo, echarlas de menos.
Me parece mucho más frecuente de lo que se imagina.
Porque son muchas las cosas que crean incomunicación con los demás.
Somos en ello muy paradójicos: deseamos comunicar y al tiempo lo tememos.
Porque tememos el juicio, tememos la discrepancia, tememos la incomprensión y tememos el conflicto.
Y con frecuencia sucede que nos quedamos en la distancia establecida, sin movernos de ella para que no suceda nada de aquello. Sin advertir que, sin embargo, también ahí sucede.
Por debajo de la superficie somos fluir constante. Y aparentemente quietos, vamos haciendo camino.
No por dejar de ser conscientes dejan de suceder las cosas, no por no tener pretensiones explícitas deja el corazón de fluir en sus emociones y sentimientos…
Quisiéramos muchas veces congelar el tiempo y el devenir en un punto. Y permanecer en él festejando su logro.
El tiempo, sin embargo, es condena y es oportunidad.
Porque parece que jamás le llega el descanso es condena.
Y porque parece que se puede volver a comenzar es oportunidad.
Deseamos detener la cadena que no cesa, la clepsidra cuyos granos de arena incesantemente se filtran…¡PARAR!…
Pero, a la par, queremos iniciarlo todo otra vez, abandonar la línea que sigue avanzando, “resetear” como hacemos con el ordenador y comenzar de nuevo el escrito de la vida…
Puede que todo sea cuestión de energía.
Porque es precisa mucha energía para torcer el caudal de un río, o para bloquearlo por completo y detenerlo.
Y la cuestión es que no solemos andar sobrantes de energía. La empleamos para todo y no tenemos conexión gratuita con “las eléctricas”…
Pero bromas aparte, es bien cierto que hemos de disponer de energía.
Todo en el fondo es energía, si seguimos la fórmula de Einstein.
Y es energía la psique, el corazón, la mente y cuantos niveles de ser tenemos.
Y habremos de contradecir viejos principios físicos y decidirnos a CREAR ENERGÍA.
Y con ella abrir los caminos de la vida, o bloquear las sendas incorrectas…
La palabra de la boca y la palabra del cuerpo son los puentes que es preciso tender.
Mostrar las emociones del corazón y entregar los gestos del cariño.
Y tal vez empezar por lo sencillo, con la sonrisa abierta y dispuestos a salir a la intemperie que la distancia sutil haya creado.
Mostrar que aquí estás con ellos.
Entrar en los terrenos que antes se quedaban en el barbecho del silencio.
Caminar al encuentro.
Romper la sutil crisálida que la costumbre anterior haya tejido.
Superar el temor, el que acompaña a la mente desde oscuros lugares suyos.
Incluso ese disfrazado temor que solemos llamarle timidez, que es una mezcla del reflejo que la mimosa tiene de recoger sus hojas, discreta y humilde, y de la renuencia a mostrarse sin defensas…
Y encontrarse bajo el sol.
Su calor es necesario, con él vuelve la vida tras la escarcha que adormecía los campos.
Se vuelve a ver crecer la hierba mansamente…

Uno ha de pensar en hacer él solo el camino, sin pararse a medir los pasos de los otros.
Muchas veces tal medida es la causa de retornar a la anterior costumbre. Si uno piensa que los otros no vienen al encuentro,
igual pueden pensar los otros.
Ese viejo hecho pseudotelepático de “yo pienso que tú piensas que yo pienso” puede fácilmente convertirse en telaraña que, con más fuerza que la supuesta en la fina red, sujete el ánimo y hasta corte el paso.
Sea, pues, el camino claro y decidido, aunque puede ser pausado, cuando se ha elegido acortar distancias.
La relación humana es muchas veces delicada orfebrería porque son los sentimientos materiales nobles y, manejarlos, ha de ser siempre tarea exquisita.
El camino puede hallarse con recovecos súbitos.
El empeño podrá parecer en ocasiones infundado.
Mas esa última voz del corazón que dice “te echo de menos” ha de ser asumida en la verdad de cada día, que a la postre la paz llega cuando se es leal con los propios nobles sentimientos…

 
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Publicado por en 29 noviembre, 2011 en Sin categoría

 

Los niveles del amor.

Como esa luz del sol que abrasa si la miras, y que tan solo ilumina mirando hacia la tierra.
NO ES EL AMOR UN PUNTO DE LLEGADA.
No se puede decir “ya nos amamos” y está hecho todo.
Lo primero es saber si se ha llegado hasta el amor. El verdadero, el que jamás concluye.
Que está la mente humana llena de “ilusiones” en el sentido de “creídas realidades” que aún no son reales.
Esas que hicieron pensar a tantos y tantas que “tenían” amor y no habían llegado a su frontera.
Es preciso saber hondamente de un@ mism@ para conocer el momento en el que se pisa realmente el campo y el firmamento del amor.
De él, lo que hay que conocer en primer lugar es QUE DESBORDA.
Desborda el pensamiento, ante todo.
Nuestras cabezas, que inquieren constantemente y buscan “motivos”, han de llegar a un punto en el que ¡ya no los encuentren!.
Porque mientras hay motivos para nuestros sentimientos, NO HAY AÚN AMOR.
Si se encuentran en nuestros hábitos y costumbres, si se encuentran en la concreta coyuntura de la vida, si se encuentran en nuestro carácter…¡todavía no hay amor!…
Aquello de que “se vieron y se enamoraron”, depende de qué vieran y de qué se enamoraran.
Much@s se enamoran de la apariencia física del cuerpo, porque les sugiere algo que tienen encerrado en su subconsciente.
Much@s se enamoran de algunos aspectos del carácter, porque coinciden con los suyos.
Son esos sus motivos…
Pero cuando los motivos resultan engañosos, o cuando las personas cambian y desaparecen tales coincidencias…¡se les termina lo que ell@s “creían” que era amor.
Puede que sea duro el aceptarlo, pero el amor desborda los motivos.
Y sólo ello es la causa de que pueda ser permanente, hasta eterno.
¡Porque nunca fallan los motivos, puesto que no los tiene!
No se encierra el amor en el cuerpo, ni en el carácter, ni en la psique ni en el corazón, en sus sentimientos y emociones.
El amor NO ES emoción ni sentimiento.
Eso puede ser “afecto”. Una actitud duradera hacia la otra persona.
Pero también una actitud “dependiente”.
Porque depende de la respuesta de la otra persona.
“Si me quieres, te quiero…Pero si no me quieres…”
Hay ahí una dimensión de “comercio psíquico”, una contabilidad, un haber y un debe…
Y eso NO ES EL AMOR…
Por tanto, amig@s, lo primero es llegar a él.
¡Y ved el terreno interior que hay que recorrer para llegar a pisar su campo!…
Que por ello llegan tan poc@s…

Pero si ya se llegó, tampoco se ha terminado.
Porque HAY MUCHOS NIVELES EN EL AMOR.
Es componente esencial de él, que CREZCA.
Que no se quede nunca en la dimensión a la que ha llegado.
Siempre es posible “amar más”.
Con más intensidad, con más extensión, con más hondura…
Y, además, CAMBIANDO DE NIVEL.
Es difícil verbalizar esto, amig@s.
Pero dentro del verdadero amor, existen muchas fronteras.
Es preciso vivirlo intensamente y con mucha atención de la consciencia, pero existen.
Señalarlas es muy difícil para el pensamiento y la palabra.
No olvidéis, amig@s, que el amor es un movimiento DEL SER, más allá de todos los demás niveles nuestros.
Consisten esas fronteras en “zonas especiales” del ser.
“Sentías” que la unión con la otra persona había llegado al límite…Y lo desbordas…
“Sentías” que la conexión con ella era completa.
Y descubres que se ha convertido en mayor, más honda, más completa, más transparente…
Y percibes que ese “aumento” no es solamente cuestión de “cantidad” o “intensidad”, sino que has entrado en otra región de ti y de ella.
Has cruzado una frontera.
Y todo cambia con ello.
Que eso tiene el amor, que trasforma el mundo, no sólo a ti.
Lo sientes muy en el fondo, pero también empapa tu vivencia.
Un oleaje nuevo te sale del mar de fondo del amor.
Es grande la profundidad del mar, tanto como las cumbres de las montañas.
¡Pero hay en él muchos niveles de profundidad, muchas “cotas”!
Y en cada una cambia el paisaje, cambian los seres que la habitan.
¿Cómo llegar a expresar algo tan hondo?
Puedes, por ejemplo, sentir que ya te llegan INMEDIATOS, sin pensamiento ni filtro, los sentimientos de la otra persona.
Que te parecen hasta tuyos.
Puedes sentir que los compartes sin distancia alguna.
Puedes sentir que ERES como ella.
Puedes sentir que ocupas el mismo lugar en el mundo, en la vida, en la REALIDAD…el mismo lugar que ella…
Que sois dos pero que sois uno.
Dos para amar al otro, uno para estar en cercanía total.
Y si antes sentías aparentemente lo mismo, notar que es diferente de antes, notar QUE HAS CAMBIADO DE NIVEL.
Que es una nueva forma de unión y de unidad.
Que tu ser reposa sobre otra base…

Si alguna vez, amig@s, hube de recurrir a vuestra propia intuición, esta es la más necesaria.
Porque lo que intento describir se me escapa a las palabras, ciertamente.
Mirad vosotr@s, por favor.
Y si algo quereis recordar es que el amor no solamente CRECE todo el tiempo, sino que ESCALA NUEVOS NIVELES.
Y sólo vosotr@s mism@s los podréis diferenciar…

 
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Publicado por en 28 noviembre, 2011 en Sin categoría

 

El cirujano especial.

Un amigo me ha enviado por internet información sobre él.
Trabaja el cirujano en un hospital de Valencia.
Ha realizado allí el primer trasplante de cara en nuestro país.
Y muchas otras operaciones singulares.
Se llama Pedro Cavadas y cito su nombre no por su éxito como cirujano. Porque lo más singular de esta persona es la operación que ha realizado dentro de sí mismo, en su mente y corazón, como atestiguan los hechos que me han relatado, procedentes de internet.
No sé cómo era él antes de esto.
De la información se desprende que tenía un Porsche y otros caros y especiales vehículos.
Y se supone que había conseguido una fortuna.
Pero un día fue a Africa y vió.
Y algo hondo cambió en él.
Creó una fundación con su propio dinero y vendió sus coches, embarcada también su familia al parecer.
Tan sólo un 1% le financiaban otros.
En su propia casa, convertida en hospital en aquellos momentos, llegó a tener simultáneamente a diez niños.
Se volcó en su acción de ayuda…
Al reenviar la información dije a mis ami@s que me parecía una persona que no es que hubiera renunciado al éxito, sino que convirtió su éxito en ayuda para los demás.
Ignoro cómo fuera antes su carácter y su estilo.
Pero miras ahora su foto y su atuendo (aunque no entiendo nada, me parece una blusa africana) y se muestra sencillo y normal.
No parece que “se las dé de nada”.
Y por ello me parece que su cambio viene de muy dentro.
Como han de suceder los cambios de la persona y el ser.
Y ya veis, aunque pasaran tiempos de a saber qué se agitara en su interior, de pronto un día dejó de ser el mismo.
Y apareció un ser nuevo.
Como nueva ha de ser la humanidad.
Nuev@s nosotr@s mism@s.
Esa gran necesidad de novedad que existe en el mundo humano.
No precisamente la novedad de la técnica, sus comodidades, sus oportunidades para tantas cosas, especialmente en las naciones que llaman “desarrolladas”.
Porque se ve, sin duda, el desarrollo técnico, pero no suele verse el desarrollo de las personas.
¡En tantas cosas sigue siendo el subconsciente humano como en los siglos llamados de barbarie!
Y no parece importar especialmente a la sociedad establecida.
“Somos humanos”, se dice como si con ello tuviéramos la justificación completa.
Es verdad, si, lo somos. ¡Pero con un concreto modelo humano!
Que como lleva tantos siglos ejerciéndose, se descarta que pueda haber otros.
¡ACEPTAR LA POSIBILIDAD!
Eso puede ser el comienzo de LO NUEVO.
Porque si un solo ser humano cambia EL MODELO, todos lo podemos hacer.
No se trata de especiales y singulares habilidades, no se trata de las que tiene Pedro Cavadas como cirujano.
Se trata de las que tiene COMO SER HUMANO, y ahí todos somos la misma cosa, todos tenemos el mismo subconsciente en profundidad y la misma historia de la raza.
Por ello la existencia de Pedro va más allá de su ser singular.
La “operación” que hizo dentro de sí mismo, podemos hacerla todos.
Recuerdo otra vez aquellas afirmaciones del filósofo Max Scheler sobre “el santo, el genio y el héroe”. No es lo que ellos hicieron como humanos singulares lo importante, SINO LAS REGIONES DE VALOR QUE ABRIERON A LA HUMANIDAD.
¡El que todos podamos ser lo que fueron ellos!
No usarles a ellos COMO EXCUSA, colocándoles como fuera y por encima de la humanidad, que tantas y tantas veces lo hacemos todos.
“¡Es que era un santo!”, se dice tranquilamente.
Dando por hecho que, claro, era un ser especial.
Y ¡como nosotr@s somos corrientes!…
Pues, tristemente, ahí se acaba el invento.
Y con la excusa sobre nuestros hombros, seguimos viviendo como lo hacíamos…¡Aquí no ha pasado nada!…¡Aquí no hay nada nuevo!…
Me recuerda a los atenienses a los que fustigaba Demóstenes, parodiando su frase en el ágora de “¿ti esti kairon?”, “¿hay algo nuevo?”…
Bueno, eran como nosotr@s, el tiempo no ha pasado…
Y así pasan los siglos y los seres humanos seguimos siendo iguales a nosotr@s mism@s…
¿Qué hace falta para que un ser humano CAMBIE EL MODELO?
Parece que no lo conocemos.
Pasaron avatares por la tierra.
Pasó Buda, pasó Jesús…
Pasaron filosofías y movimientos…
Pasó lo que hemos llamado “civilización”…
Y al parecer ¡nada sucedió!…

Pero un día recibimos una noticia:
“¡Mirad, ahí parece que hay un ser humano que se ha hecho DE NUEVO CUÑO!”.
Algunos otros también han salido a la luz pública.
¿Será éste uno más que pase al que digamos prestar admiración, sin que nada suceda dentro de nosotr@s mism@s?
Fijaos, amig@s, la admiración es “envidia disfrazada” mientras no provoque en nosotros la acción del valor que representa.
Mientras nosotros sigamos metidos en nuestra vida igual…

Sea lo que fuere, aunque no te haya conocido ni te llegue a conocer, ¡me alegro Pedro de que existas aquí y ahora!
Y de que seas muestra viviente de que los humanos podemos romper los viejos moldes.
No sabemos si, allá dentro de una operación secreta, habrá otros humanos que admirando de verdad, no ya a ti sino a los valores que realizas y representas, inicien realmente el proceso de cambio de la misma humanidad…

 
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Publicado por en 25 noviembre, 2011 en Sin categoría

 

Desconfiar de los políticos.

Ya han pasado las elecciones en nuestro país.
Han sido elegidos otros políticos.
No sé qué siente el país, bastante se dividen las opiniones y opciones ciudadanas.
Yo os voy, amig@s, a mostrar lo que yo siento, sin ánimo alguno de propaganda que –para ello- lo habría hecho antes de los resultados.
Sinceramente, pongo poca confianza en los políticos y os diré por qué.
En primer lugar, porque son “representantes”.
De nosotros, los ciudadanos.
Y muchas veces sentimos los ciudadanos que no nos están representando.
Problema es de la misma democracia que se resuelve por unos votos que “entregan” la representación.
Pero que, después de haber sido entregada, parece que ellos se desconectan de los representados.
Rara vez –me parece- las manifestaciones ciudadanas han tenido eco en nuestros “representantes”.
Con lo cual empieza a convertirse en algo misterioso eso de “ser representados”.
¿Qué hemos de hacer para ser escuchados una vez que las urnas se cierran?.
¿Y cuántos hemos de ser si nos manifestamos?
¿Votantes del mismo o de diferentes partidos?
TODOS los ciudadanos queremos ser escuchados.
Empresa imposible, tal parece.
¿No habría de ser el gobierno, gobierno DE TODOS, no sólo de los que les hubieran votado?
¡DEMOCRACIA, EL PODER DEL PUEBLO!
Palabra hermosa, realidad diferente.
¡Muchas palabras sin contenido se manejan en la política!…

Y ya que acabo de nombrarlo, EL PODER es mi segunda razón.
El pueblo hace entrega de su poder para ser gobernado.
Eso ya es un poco disonante.
¡No acepto entregar mi poder para que otros me gobiernen!
Acepto que gobiernen tomando decisiones sobre “cosas”, no sobre nosotros mismos.
CONSERVAMOS NUESTRA LIBERTAD, NO LA HEMOS VENDIDO, NI ENTREGADO.
Y El PODER es una especie de vorágine hambrienta que tiende a absorberlo todo.
Recuerdo siempre las palabras de Lord Arcton:
“El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.
Y las afirmo no porque él lo dijera, sino por comprobación propia.He visto personas a las que les cambiaba la cara cuando les daban poder.
He visto cómo se revisten de él, hasta en los gestos. Se endurece el gesto, se crea una aureola de seguridad diferente a la que tenía la persona…
¡Un ser humano que no cambie al tener poder, es un ser extraordinario si es que existe!
Y sucede que los políticos TIENEN EL PODER.
No todo el poder, solamente ese que tienen que ya es mucho.
Y se revisten de él de manera prácticamente irremediable.
Y ya se generó la división entre quienes lo tienen y los que no.
Es decir, los ciudadanos, el muy mencionado “pueblo”.
Y el respeto que se les da a aquellos, el ornato, la parafernalia, los edificios, las salas, los despachos y su mobiliario…”dicen” que es porque representan el poder del pueblo.
Y el pueblo no ha sido consultado al respecto.
Y los viejos reflejos de los siglos parece que empujan las espaldas y los ojos de los ciudadanos hacia unas “reverencias” que no habrían de existir.
Aunque ya parece que nuestro país empieza a perder viejos temores que tenía hacia “la autoridad”, los cuales no parecen existir en pueblos veteranos en la democracia…
Y en esos “respetos” al poder, se ocultan también los presupuestos que son –sin duda alguna- una de las COSAS IMPORTANTES en las que el pueblo ha delegado “la gestión” en los gobernantes.
Ya se oyen muchas voces que señalan esos gastos “representativos”.
AUSTERIDAD, puede ser una buena palabra.
Los boatos no tienen sentido en épocas en las que el pueblo vive con poco, y, a veces, ningún dinero…
Y tengo la triste sensación de que AL PODER le gusta mucho su boato.
Y su propia riqueza.
Supongo que todo el mundo se ha fijado en que las Cortes, con sus diversos partidos e ideologías políticas, COINCIDEN TODOS cuando se trata de sus sueldos.
Y que por todas partes del país, al parecer, se producen muchos gastos en todas las instituciones
que, saliendo del bolsillo ciudadano, éste no ha autorizado ni lo desea remotamente.
¡Los gastos de representación y de poder!
Ello sin entrar en los favores, amiguismos y ya declaradas corrupciones…
¡Qué gran excusa parece ser el poder!
Poder, riquezas, influencias…
Reconozcamos, amig@s mí@s, que esos tres están veteranamente arraigados en el subconsciente colectivo.
Que incluso quien lo critica, fácilmente caería en ello si tuviera la ocasión.
Saldrían enseguida “las justificaciones”, ese ardid de la mente para acabar haciendo lo que quiere “con buena conciencia”…
El poder tiende a corromper…
Y el ser humano es ya bastante corrupto, en su triste historia.
Cae lo uno sobre lo otro, y rápidamente se alían…

Tiene, además, el poder una OCULTA ESCALA de orden y dependencias.
Nuestro poder político depende del poder de Europa.
Y de si la Otan, de si EE.UU…
Pero además depende de “cosas místicas” como “la coyuntura”.
Y depende…¿de los bancos?…¿de lovys desconocidos?…¿de grupos plutocráticos?…
De la oscura RED DEL PODER MUNDIAL…

Y por ello, amig@s, mientras exista el poder y quienes lo poseen, no puedo confiar en ello ni en ellos.
No es que yo sea de ideología “ácrata”. No abrazo ninguna ideología.
Pero siento que todas las formas de poder, hasta en el interior de la familia, han de desaparecer.
Ningún ser humano ha de tener poder frente a otro.
Una raza humana sin poder, será evento de MUNDO NUEVO.
Y ahora, quien lo vea y sienta, no tratará con poder a nadie.
Ahora empezará ya a extinguirlo.
SERES LIBRES Y SOBERANOS DE SÍ MISMOS SOMOS.
Ello es real y verdadero, y ya puede comenzar a existir en la raza humana…

Y los políticos que me disculpen, pero son ellos los que han de ganarse mi confianza, la del pueblo…si lo logran…

 
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Publicado por en 24 noviembre, 2011 en Sin categoría

 

Mente y Universo

Os comenté, amig@s, hace tiempo algunas cosas sobre la Mente Universal, la inmensa Mente del Universo.
Variando levemente el título, hoy vuelvo a hablar de Ella, porque me parece haber aprendido cosas nuevas.
Y no es que haya leído ningún libro sobre ello, o lo haya comentado con persona alguna. Sino que mi propia mente se ha abierto más a Aquella…

Recuerdo que, de muy joven, atardecido ya y al filo de la noche, me pasaba largos ratos en un alto jardín que llamábamos “el castillo”, mirando a las estrellas.
Y no lo hacía para reconocer en aquella estrella a Aldebarán, o en aquella otra a Betelgeuse, el hombro herido del enorme gigante Orión, en su lucha eterna con Tauro…
Me quedaba mirándolas en silencio, para escucharlas, para sentirlas…
Bastantes años después supe que los teósofos afirman que son las estrellas el cuerpo de GRANDES ENTIDADES.
Ya podéis echar al vuelo la imaginación, si el cuerpo de nuestra mente es este que interpretan nuestros sentidos…¡qué Mente prodigiosa no será aquella cuyo cuerpo es una estrella!.
De nada de ello tenía yo entonces conocimiento.
Pero sé que aquellos largos ratos que pasaba, en silencio frente al infinito mar estrellado, me dejaban algo hondo en mi alma que no sabía expresar.
Algo especial recibía de aquellas Grandes Entidades, algo de su luz, de su benevolencia, de su altura e inmensidad se posaba dentro de mi ser…

Y ahora, amig@s, si vuestra mente ha escalado hasta ahí, ¡proyectaos hasta una Mente que contiene por millones y millones esas Grandes Entidades!
LA MENTE UNIVERSAL.
Se nos hace inconcebible.
Nos desborda tanto tal grandeza, si aceptamos que existe, que prácticamente solo un sagrado silencio es la respuesta que de nosotros puede salir…

Suele ser un ejercicio para la imaginación ir pasando, tramo a tramo, por distintos tamaños y dimensiones.
Mirar la tierra frente al sistema solar…¡queda diminuta!
Mirarla a continuación frente a la Galaxia…¡Ni como un grano de arena!.
Y saltar, al final, a la Galaxia de Galaxias que es el Universo, al que contiene millones de Galaxias…
Y nos queda la sensación de lo infinitamente pequeño ante lo Infinitamente Grande…
Y al mismo tiempo, la colosal paradoja de nuestro ser:
Somos diminutos, cierto. Pero al tiempo nuestra mente está abierta a lo Infinito.
Si cortamos las amarras que fijan nuestro barco, puede recorrer el océano entero.
Si quitamos los límites que nosotr@s mism@s nos ponemos en la mente, podemos recorrer el Universo e irnos más allá.
Algo hay que nos emparenta con esas Grandes Entidades y con la Mente Universal:
LA CONSCIENCIA.
Esa luz interior en la que aparece la verdad de nosotr@s mism@s, aparecen el deseo y el amor.
Construimos con ella nuestra propia realidad.
Y si desechamos los límites que muy frecuentemente establecemos, cambia el edificio de nuestra realidad.
CONSCIENCIA, DESEO Y AMOR.
Tres dimensiones que nos ponen en relación con la Mente Universal.
Sabéis, y ya lo he citado anteriormente, que la teoría del caos considera que, en el Universo, todas las posibilidades lo son simultáneamente.
La consciencia puede abrirse a ello.
El deseo puede enviar su energía hacia ello.
El amor puede crear la atracción de ello.
“La ley de la atracción” entienden muchos que es, sencillamente, la ley del amor.
De esa ley afirman los cosmólogos que está en relación con lo que ellos llaman “la constante Omega”.
En virtud de esa ley, el Universo tiene una cohesión tal que, aun expandiéndose constantemente, no se disgrega, no se encoge, no implota en el movimiento inverso al Big Bang.
Se mantiene la atracción en la expansión.
No saben los cosmólogos por qué sucede así.
Han detectado simplemente “la constante Omega”.
Algo magnífico y maravilloso.
Pero si saltamos por encima de lo que ellos pueden comprobar, y miramos a la Mente Universal…podemos ver cómo Ella se cuida de que toda la inmensidad del cuerpo del Universo se mantenga unido.
Y lo realiza a través de esa especial ley de atracción, que es LEY DE AMOR.
La Mente Universal ¡ama a todo el Universo!
No sólo a las estrellas y planetas, los quasars, los agujeros negros…
Sino a todas las formas de vida, todos los seres que habitan cuanto existe habitable en el Universo…
Y los humanos nos podemos relacionar con Ella a través de esas tres grandes dimensiones, la consciencia, el deseo y el amor.
Sin duda la mayor es el amor.
¡Poner en movimiento el amor en la relación con la Mente Universal es lo propio y adecuado!
Y si se despliega el amor, crece la consciencia y el deseo se manifiesta en confianza.
Y EL CONTACTO CON ELLA, CRECE.
Muchos insisten en manifestar nuestros deseos a La Mente.
Digo que es lo coherente hacerlo desde el amor y confiando en Su amor.
Pese a Su inmensidad, la Mente Universal no es La Fuente última y total.
Tras la Mente Universal (dijo un sabio) está El Silencio. Y tras Él, está LA FUENTE…
Esa Fuente dijo el Maestro Jesús y su discípulo Juan que es AMOR.
Y el amor lo recorre TODO.
En especial esa Mente Inmensa y Maravillosa.
¡EL AMOR ES LA RELACIÓN CON ELLA!
Y en el seno del amor, la consciencia se desarrolla y crece.
Y en el seno del amor y en esa confianza, se manifiesta el deseo.
¡No vayamos a la Mente Universal, amig@s mí@s, guiados por el deseo!
VAYAMOS GUIADOS POR EL AMOR Y EXPRESEMOS DESDE ÉL NUESTROS DESEOS…

 
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Publicado por en 23 noviembre, 2011 en Sin categoría

 

Inagotable expresión del amor.

Quizás os penséis, amig@s, que se acaban las palabras amorosas aun sintiendo todavía amor.
Y, sin embargo, el amor es siempre NUEVO.
Y la mente es capaz de encontrar nuevas palabras frente a lo nuevo.
No es cuestión de tener un rico vocabulario, aunque el amor es capaz de poner en marcha cuantas palabras habiten en tu memoria. Y si allí hay muchas, revolverá él hasta encontrar las no usadas.
Mas advertid, amig@s, que hasta las mismas palabras serán NUEVAS, mientras las habiten emociones y sentimientos que tengáis en el ahora.
ESA ES LA CLAVE DEL AMOR QUE SE EXPRESA.
Las emociones y sentimientos ACTUALES con los que se llenen las palabras.
Son las emociones volanderas, y más duraderos los sentimientos.
Son un flujo constante e imparable que sucede en nosotros todo el tiempo, aunque bastantes personas, por desgracia, no se hagan conscientes de ello.
La inmensa mayoría se quedan ocultas en el subconsciente.
Y es necesario ABRIR LA PUERTA que suele separar de él a quienes no cultivan la consciencia.
Diría yo, amig@s, que, si amáis, os interesará habitar ese fluir constante, aunque sólo fuera por expresárselo a la persona amada.
Con las mismas o con nuevas palabras.
Con matices nuevos, o con uniones nuevas de las mismas palabras.
No hace falta que seáis poetisas o poetas, aunque tal apetito suele suscitarlo el amor.
Me parece que él, más que ninguna otra realidad,
es el creador de las palabras más bellas.
Pero con la prosa más elemental es posible comunicar a la persona amada LAS NUEVAS EMOCIONES.
Por poner ejemplos, en términos prosaicos, ahí os van algunos:
“Te quiero y me gustas más que las patatas fritas…”
“El mejor partido de fútbol del mundo, se queda corto a tu lado…”
“Me gusta más estar contigo que en la mejor sauna…”
“Me pongo tan contento a tu lado que, si la gente lo supiera, se moriría de envidia…”
“Mira, cuando estoy contigo no me importa qué pueda pasar después…”
“Un minuto contigo es toda una vida…”
Y como un millón, al menos, de expresiones que cualquier bolsillo lingüístico puede encontrarse dentro…

¡RENOVAD LAS PALABRAS SI AMAIS, AMIG@S MÍ@S!
TODOS podemos hacerlo.
No os quedéis en decir “te quiero”, o “te quiero mucho”, aunque cierto es que SI LO SENTÍS DE VERDAD EN EL MOMENTO, habrá algo nuevo en la expresión, aunque no sea en las palabras sino en lo no verbal: en la forma de mirar, en el tono de la voz, en el gesto que se vea en vuestro rostro…
HA DE SER EXPRESIÓN NUEVA.
De lo contrario, amig@s, ya sabéis quién entrará en vuestra vida y relación:
¡LA RUTINA HORRENDA!
La “mataneuronas”.
La de la vivencia plana.
La gris.
La madre del aburrimiento.
La enemiga del color, de la ilusión, de la vitalidad…
E inevitablemente enemiga del amor…
NO SE PUEDE AMAR EN LA RUTINA.
Y por ello la expresión del amor ha de contener SIEMPRE cosas nuevas.
¡No os digáis, por favor, la palabra “cariño” de forma rutinaria!.
Lo he escuchado muchas veces a muchas parejas.
Como una muletilla…
Creando la rutina…
Haceos, amig@s, MUY CONSCIENTES de todo vuestro lenguaje rutinario y cread nuevas expresiones, o sentid de verdad las que utilizais…
Si no queréis asumir el trabajo de buscar nuevas formas de decir, asumid al menos SENTIR EN EL MOMENTO las palabras que decís.
¿Os habéis dado cuenta de que lo contrario es MENTIR?
Mentir a la persona que amáis.
Porque si vuestras palabras no llevan dentro las ACTUALES emociones (¡no las del pasado y la memoria!) estais mintiendo.
Una importante mentira, porque se refiere a vuestros sentimientos.

Todo el mundo sabe que uno de los incentivos que emplea la publicidad para “enganchar clientes” es LA NOVEDAD.
Nuevo envase, nuevo formato, nueva composición, nuevo…¡lo que sea!.
Y si para vender un producto se esfuerzan los publicistas en encontrar algo nuevo ¿no lo haréis vosotros para mantener el amor con la persona que decís amar?…

No pocas personas se refugian en LA PALABRA DEL CUERPO, la que suele llamarse “relación sexual”.
¡Bellas palabras guarda el cuerpo para expresar amor!
Y yo, entre quienes dicen amarse, objeto y cuestiono la expresión “relación sexual”, porque expresan una realidad REDUCIDA.
Las palabras señalan niveles de realidad.
Es muy distinta la expresión “hacer el amor”, siempre que sea auténtica.
Y para hacer el amor, no hay que buscar ni estar pendientes de conseguir el propio placer.
Porque ello convierte a la otra persona “en instrumento” para el propio interés.
Si algo hace el amor es el abandono del propio interés.
INEQUÍVOCA SEÑAL.
Y si “haces el amor” buscando en ello tu placer, no harás el amor, sino que dejarás que tu ego tome las riendas de tu acción.
Y pocos serán los que ignoren que, si dejas que tu ego mande, ahí no puede haber amor.
Como no lo hay cuando entras en conflicto.
Cuando recoges palabras, pensamientos y emociones provenientes de la otra persona y te enquistas en ello.
Te quedas regurgitando “lo que te dijo”.
¡Hasta que te provoca el vómito en variadas maneras!. El rechazo, el juicio, la comparación y el reproche.
Aquello que expresaba Sabina como “la cofradía del santo reproche”…
Y ciertamente ahí perece el amor, si ahí te quedas.
¡Porque te has de marchar del pensamiento que es –con las emociones primarias- lo que más controla el ego!…
EL ENEMIGO NATO DEL AMOR.
Y por muy “razonable” que te parezca lo que piensas, el hecho mismo de pensarlo lo dirige tu ego.
Es a él a quien le parece “razonable”.
¿Y qué razones va a manejar el ego que no sean las que a él le interesan?
No busques resolver el conflicto.
EL CONFLICTO DESAPARECE CUANDO SE TERMINA CON ÉL.
Si buscas “soluciones”, te mantienes en el conflicto.
Las que satisfagan al otro, no te van a satisfacer a ti.
LA SOLUCIÓN DEL CONFLICTO ES TERMINARLO.
Como todas las cosas del ego: TERMINAR.
No existe “el pensamiento concluyente”.
El pensamiento nunca se termina ni concluye, porque cada conclusión sirve de premisa para otro pensamiento.
Si cortas esa cadena, nace otra.
Es la lección del mito de la Hidra.
¡Has de cortar simultáneamente todas las cabezas, para que no vuelva a nacer otra!.
Has de SABER que, si amas, no puedes dar entrada al pensamiento mismo, porque él siempre te enredará en sus redes.
¡Piensa para trabajar, pero jamás para AMAR!…

Si queréis, amig@s mí@s, una expresión sencilla de lo que es amar, os digo una:
MOSTRAD SIEMPRE EXPRESIONES AMOROSAS A QUIEN AMAIS.
No os hará falta ninguna otra cosa.
ESTARÉIS AMANDO SIEMPRE…

 
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Publicado por en 21 noviembre, 2011 en Sin categoría