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Archivos Mensuales: junio 2013

¿Podemos florecer?

¿Podemos florecer como las flores que cada primavera se despiertan

aunque nada presagiara su presencia,

yerma toda la tierra en apariencia,

desnudos en esqueleto los árboles no perennes?

La tierra se olvida.

No se acuerda de los fríos y las nieves,

se olvidó de los cielos oscuros y el sol cubierto.

Pareció haber muerto pero La Vida

persistía oculta sin cesar…

¿Y nosotros podemos como ella,

hijos somos de la tierra,

sobrepasar ofensas y curar heridas,

comprender las diferencias,

recorrer sin ira ni distancia

los vericuetos zigzagueantes senderos del cerebro,

lastrado por el peso milenario

y el peso de tu vida que has acumulado

enredando los caminos por extrañas sendas…

y podemos florecer igual que ella?

¡AHORA MISMO ES LA FLOR!

¡DEJÉMONOS INVADIR POR ELLA!

Lo que pasó, ya pasó,

el invierno y las nieves.

Olvidar como la madre tierra

y olvidar como el sol que no se cansa

de lanzar sus inmensas llamaradas.

Y AQUELLO que no vemos hecho flores

nosotr@s las podemos crear

sacando de la entraña la Belleza

y el sueño infinito del Amor…

 

 

 
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Publicado por en 28 junio, 2013 en Poemas

 

Fealdad muerta.

Decía Krishnamurti que un árbol muerto contiene belleza.

Está presente aún su arboladura, su tronco y ramas por las que estuvo pasando la Vida.

Junto a ellos he visto a veces nacer “hijos” estando

muertos. Hasta lo ví de un árbol cortado, del que solamente quedaba un gran tocón.

Y en ellos la Vida se rehace, vuelve a surgir  -como el Fénix- de sus propias cenizas y restos…

Pero no es así de lo que es humano.

Palabras y emociones negativas  que nos han estado poseyendo, que invadieron nuestra psique,

que se han estado revolviendo dentro de nosotros como gusanos y sierpes, y continúan,  son fealdad.

Pero lo que es mucho más: SON FEALDAD MUERTA.

Pasaron los sucesos y pasó el tiempo. Y si todo fue interior, pasó el momento en que estuvieron activas y presentes. Palabras y emociones, tal vez incluso decisiones… Las acciones del cerebro humano como ego…

Y ya pasada la realidad, ya de suyo muertas en el tiempo todas esas acciones, ¡solamente conservan vida en y por la memoria!

Zombis sin vida caminando aún.

Procedentes de un empeño y un esfuerzo cerebral por aparentar que están vivos.

¡Memoria de la muerta fealdad! ¡Qué triste empeño!

En el perpetuo y nuevo fluir de LO REAL, trata de escaparse esa pobre aparente realidad.

Y se fijan en la memoria las palabras y emociones artificialmente, puesto que ya pasaron.

Y se tratan de construir heridas internas supurantes ¡como si aquello aún estuviera vivo siendo tejido muerto!

Y se intenta crear y recrear un mundo inexistente

a base de empeñarse en la memoria, de cultivarla, de aparentar su resistencia, del absurdo esfuerzo…

Esfuerzo que no nos lo parece, sentimos lo contrario, que nos viene de dentro y nos invade,

que no podemos zafarnos de él…

Dijo Machado que “lo mejor de toda la memoria es el arte sutil de evocar los sueños”.

¡Y lo peor de ella es el empeño triste por mantener viva en apariencia la fealdad muerta!

Hasta viene a parecer que obtenemos placer de haber sido contradichos, ofendidos, depreciados.

Viene a parecer que de tal modo nos ensalzamos a nosotr@s mism@s, nos resarcimos de manera extraña, marcamos diferencias…

¡Para eso tenemos los juicios de valor y los insultos!. “Tú eres…tal y tal…”. “¡En cambio YO…!”…

Y estamos procediendo a la exaltación del ego.

Naturalmente con mil justificaciones, para lo cual

disponemos de muchas sutilezas del pensamiento,

desfigurando aquí un hecho, allí una intención, acullá una trampa…

EL EGO Y SU CAPACIDAD DE AUTOJUSTIFICACIÓN.

Y por el contrario “el otr@” cosecha toda clase de culpas…¡que para eso me ha ofendido A MÍ!…

La verdad, amig@s, ¿es que merece la pena?

Si somos sencillos, y hasta incluso simples, podemos ver todas estas operaciones bastante absurdas.

Podemos percibir LA FEALDAD, siendo tan atrayente y maravillosa LA BELLEZA.

Y al colmo se llega cuando -¡además!- es una fealdad MUERTA. ¡Siendo LA VIDA lo importante de verdad!…

Pararnos un momento y quedarnos quiet@s…

Mirar y contemplar serenamente…

Soltar amarras y ataduras, cables y telas de araña

con los que nos asimos y aferramos…

Y así, al aire libre de la mente, nos podemos liberar…

 

 
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Publicado por en 24 junio, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Conocer a la gente.

Es un deseo generalizado. Especialmente motivado por la propia seguridad y protección.

La gente nos puede engañar, dañar y manipular.

Prácticamente todo el mundo lo ha vivido. De modo real o de modo ficticio, porque hay personas que viven en estado de desconfianza y nunca se fían de los demás y hasta imaginan los engaños.

Pero much@s quieren tener el  conocimiento de los otros como para sentirse suficientemente defendidos…

La experiencia de cada uno es ya fuente de parte de ese conocimiento. Se prolongan otras situaciones vividas a la actual, se compara, se buscan las semejanzas y se crean alertas.

“El trato” paulatino con la gente es lugar de esta experiencia. “Se les va conociendo”, piensa un@.

Aunque obviamente puede haber muchos errores. Y ahí mismo intervienen las actitudes personales señalando si se quiere pecar por carta de más (de protección o desconfianza) o por carta de menos, quedando más abiertos a los otros. Y en este caso no es nada infrecuente la presencia de personas que sienten que una y otra vez tropiezan en la misma piedra, les vuelven a engañar y vuelven a sufrir…

A veces los hechos concretos realizados por los otros sirven de frontera definitiva. “Fulan@  me hizo “X”…¡y rompí!”.

Otras veces no son suficientes y entonces hay que superar la superficie de los hechos para entrar en los motivos que tiene la persona para actuar.

Voy a aportaros hoy una teoría psicológica sobre las motivaciones. Es muy conocida, se viene impartiendo hace muchos años en los cursillos de formación a mandos y jefes en las organizaciones y empresas. Seré escueto en su exposición por ello mismo y añadiré aspectos de mi propia cosecha que no ha expresado la teoría.

Se trata de “la pirámide de Maslow”.

Tiene cinco campos de motivación que responden a la satisfacción de necesidades humanas.

Van de las más básicas y elementales a las supuestamente más altas del ser humano.

El estar en forma de pirámide conlleva algo específico de la teoría: que no se puede pasar al siguiente nivel hasta haber logrado suficiente satisfacción en el anterior.

Y aquí introduzco una observación:

Según sean los valores realizados en el más alto nivel ( “la autorrealización personal” ), se podría volver a los más bajos niveles de manera distinta por completo a como son vividos por quienes están inicialmente en ellos.

Pinto por caso:

El primer nivel corresponde al de las necesidades fisiológicas, comer, beber, tener algo con que cubrirse…

Digamos que es el nivel del “subsistir en la pobreza”.

Pues bien, personas autorrealizadas  del quinto nivel pueden descender a ese primero precisamente por los valores que han realizado.

Están ahí todas las personas que decidieron abrazar la pobreza “por amor a otros”, por compasión profunda, por compartir su situación y ayudarles de tal modo…

 

El segundo nivel corresponde al de “la seguridad”.

No sólo comer hoy, sino alcanzar la situación de poder comer mañana, tener un techo donde cobijarse, una previsión de supervivencia.

Esta necesidad humana no es solamente física, sino psicofísica. Es algo de hecho, es el tener esos bienes, y es interna, “saber que se cuenta con ellos”, que se tiene un futuro y no tan sólo un hoy.

HACE AÑOS estos niveles de necesidades humanas se registraban –con sus excepciones en nuestro propio país- en el “tercer mundo”. Pero la gran crisis en la que nos vemos sumergidos nos la ha traído aquí.  Y millones de personas se encuentran ahora como antes las del tercer mundo.

Para todas ellas las motivaciones han cambiado.

Y su inmediatez también ha hecho que –quienes no estén en tales situaciones- se vean también afectados motivacionalmente por ellas, bien sea por cercanía física o familiar o emocional y de amistad. Es justamente la ocasión existencial de poner en práctica los mejores valores de altruismo y solidaridad…

Por el contrario, las personas que se encuentran en esos dos niveles y por efecto de la presión que ejerce sobre ellas la gran insatisfacción que producen, tienen el riesgo de postergar valores si con ello obtienen algún bien de los que precisan.

“Pobres pero honrados”,  es algo que es real en multitud de personas. Pero también es posible que la honradez y otros controles morales se pierdan en mayor o menor medida.

Triste es que tales situaciones de necesidad se tiñan  -¡encima!- con la posibilidad de ser fuentes de perjuicio que requieran una alerta especial para evitarlo. Pero así pueden ser los hechos…

 

El tercer nivel de la pirámide corresponde a lo que suele llamarse “afiliación” o “pertenencia”.

Emociones positivas y afectos, estar englobados en un conjunto social y “ser queridos”, redes de amistad y relaciones…

Crecen en este nivel la confianza, el aprecio mutuo y el conocimiento. Y parece más remoto el peligro del daño.

Sin embargo, no está ausente y puede ser más doloroso si se presenta. Porque si te engaña o perjudica “un desconocido” sufrirás menos que si lo hace un amigo.

La seguridad emocional dependerá entonces de la hondura y verdad de los sentimientos, no de su mera existencia.

Y en ello pienso que Maslow no tuvo suficientemente en cuenta que “el quinto nivel” había de estar presente también en éste para darle auténtica validez interpersonal. Los más altos valores garantizan los de menor rango. Y si se ha llegado al nivel de la verdadera comprensión y compasión humanas y a la apertura al amor verdadero, transformará ello cualquier otro nivel

y otorgará la seguridad interpersonal que sólo puede provenir de todo ello…

El siguiente nivel corresponde a las necesidades de “prestigio”, éxito y reconocimiento profesional, fama y aprecio social.

Y aquí de nuevo aparecen importantes peligros que la experiencia atestigua y que generan riesgos importantes para el anterior nivel.

¡Cuántos profesionales han sacrificado su pareja y su familia y no pocos amigos a su éxito profesional o a su fama!

Y es que “la ambición” es un poderoso motivo que puede estar afincado en el subconsciente de forma que domine los demás y los postergue.

Se juntan también la atracción del dinero y del poder que justo en ese nivel se presentan muy posibles. Y ambos son casi ineludiblemente fuentes de corrupción, probablemente las mayores posibles para el ser humano.

No es, pues, este nivel uno que dé seguridad de no recibir daños. “Los poderosos” no son precisamente quienes han desarrollado los más altos valores ni, por ello, son los más fiables. Y justamente muchas veces –en el otro extremo de la pirámide-  se encuentra entre los pobres y sencillos

los valores de que éstos carecen…

El quinto nivel, el de la realización personal, sería  -de suyo- el que ofreciera mayores garantías de seguridad de cara a no recibir daños de las personas que hayan llegado a él.

Supuestamente en tal nivel estarían las personas que realizaran los más altos valores humanos.

Maslow investigó las vidas de grandes personajes para observar sus características.

Me fijo en una de ellas: que no eran personas “fáciles ni cómodas para los demás”.

Lógico es, por otra parte, puesto que no se guiaban ellas por los estándares tópicos. La fuerza de su impulso personal tenía que haber roto las normas y las máximas de “la vulgaridad”. Su ser y hacer habría de contener necesariamente muchas denuncias de las hipocresías y mentiras sociales, de las manipulaciones baratas, de los falsos conformismos, de los temores al juicio de los demás.

Sin embargo, las personas de este nivel BUENAS SON PARA LOS OTROS y su contacto será siempre enriquecedor, aunque puede conllevar cuestionamientos propios y enfrentamientos con las propias miserias, lo cual puede no ser “agradable” pero siempre será importante.

La presencia de personas así en la propia vida es poco menos que imprescindible si queremos propulsarnos en un auténtico desarrollo personal.

Y habríamos de agradecer a la vida que nos diera la ocasión de contactar con ellas…

 

Para terminar ya, añadiré una idea que tuve en tiempos, que es tan sólo una idea o una sugerencia:

Prolongar hacia arriba los ejes de la pirámide, iniciando un nuevo nivel por encima de la autorrealización.

El motivo sería indicar la posible presencia del “ego” humano en ese nivel, y las consecuencias de “autosatisfacción” que disminuirían la riqueza de valores.

Como sugerencia también, podríamos llamar a ese nivel el de “la maestría de la consciencia de ser” (términos que utilizó Carlos Castaneda hace bastantes años).

Se rompen en él las viejas normas , los esquemas y el mundo de las previsiones psicológicas.

Y a partir de él aparece la creatividad de ser, la libertad y la apertura al AMOR, eso especial que no cabe en el cerebro, en palabras de J. Krishnamurti…

 

 

 

 

 
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Publicado por en 21 junio, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

El silencio de Dios.

Impulsó a los ateos a negarle. Su silencio en la injusticia de este mundo, la muerte de inocentes…

Sometió a los creyentes a las dudas y la angustia.

Pobló, y despobló también, las iglesias y los templos. Mujeres muchas y devotas, cada día; hombres ninguno o muy pocos…Buscando consuelo de su vida y esperanza, escapando del dolor y el sufrimiento, añorando la gloria y el paraíso futuro…

Separó a muchos investigadores y científicos de aceptar creencias y religiones, porque ese silencio no dejaba huellas en los átomos ni en las partículas elementales ni en las nebulosas ni en los astros…

Empujó a los revolucionarios al odio a la religión como “opio del pueblo”, adormidera de las masas

para aceptar y conformarse con la injusticia y la opresión de los poderosos que llegaron a pregonarse representantes suyos, señores y reyes “por la gracia de Dios”, y no sólo papas y obispos y clérigos…

Ató también mucho tiempo a los filósofos y pensadores que tuvieron que saltárselo buscando pruebas y razones para poder afirmarlo mientras ese ominoso silencio llenaba de oscuridad los argumentos…

Sobrecogió a los buscadores de verdad y realidad y colocó a almas singulares entre la vida y la muerte

por sentir necesidad existencial de Su presencia, por no poder vivir sin Su palabra…

¡Y dejó indiferente a grandes masas humanas que solamente querían vivir su vida, sus placeres y dolores, sus angustias y esperanzas, sus días y sus noches y su sexo, sus conquistas de dinero y sus éxitos y famas, sus sueños volanderos!…

¿Por qué el silencio de Dios?

¿Por qué calla?

¿Por qué se manifestó solamente a unos pocos escogidos, a Moisés, a Jesús, a algunos santos especiales?

 ¿Por qué no quiere hablar a los seres comunes y a los que viven la vida humana rectamente, a los que se entregan a tareas por los otros?

¿Por qué parece que lo acepta todo por espantoso que sea?

¿Por qué parece que se empeña en demostrar que no existe?…

Llegan aquellas palabras del poeta deshojando la margarita del día y de la noche:

“¿Y cuándo, dí, Señor de lo increado

creerás que te queremos?”

Porque tal vez, cuando Él lo crea, nos podrá hablar…

 

Mas, sin embargo, ¿no puede ser que estemos buscando lo equivocado?

¿No puede suceder que ese Dios –como dijo el filósofo y el maestro-  sea una “proyección del hombre”?  ¿Que solamente exista en sus deseos?

¿Qué él mismo se lo haya inventado para soportar lo insoportable?

¡Si se calla, cómo poder saber que es real y no un invento?

¿QUÉ ES LO REAL?

A mucha gente le parece tonta la pregunta…”¡Pues esto que toco y veo y vivo!”…

Pero resulta que LA CIENCIA, esa forma de saber que quedó entronizada ya hace siglos, nos dice que todo eso no lo es, que son experiencias sensoriales que organiza el cerebro para sentirse seguro en un espacio humanizado.

Y se consagra entonces como “real” aquello que la Ciencia afirma serlo, aquello que se somete a una disciplina mental y a unos experimentos controlados y medidos…

SIN EMBARGO, hay dudas que aparecen.

¿Sólo es real lo que la Ciencia afirma?

¿Solamente el método científico es el único válido camino?

Y todo aquello que la Ciencia no sabe ¿es irreal por no saberlo ella?

¿NO PUEDE EXISTIR REALIDAD QUE LA CIENCIA AÚN NO HAYA ALCANZADO, O QUE JAMÁS PUEDA ALCANZAR?

 

Y se nos muestra ahora de otra manera EL SILENCIO.

No el silencio de Dios, que nos deja en el aire.

SINO EL SILENCIO EN NUESTRA PROPIA MENTE.

Cuando callen pensamientos y emociones.

Cuando callen métodos científicos.

Cuando la quietud se extienda en el interior de nuestro ser.

¡CUANDO ALLÍ HAYA UN LÚCIDO SILENCIO!

Y sea entonces posible pronunciar aquellos versos de Juan de la Cruz:

“Y quedéme, no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo”…

 

 
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Publicado por en 19 junio, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

A vosotras…

Vosotras a quien nadie canta,

mínimas flores diminutas,

que no se paran los poetas

ni los cantores en ninguna.

Aparecéis de pronto, tierra entera

luminosas vestís siendo tan muchas

que,  silenciosas al nacer la primavera,

la hace vuestro color sentir segura…

Casi miles las flores amarillas,

margaritas a cientos todas juntas,

violetas y moradas y hasta azules,

colores indecisos, líneas brunas,

sonrosados y blancos y mezclados…

Hojitas alargadas, hojas curvas,

dos, tres y cinco, puede que cincuenta,

una hojita que es más grande, segunda

pequeñita, apoyada en la primera,

y entre las dos componen la figura…

Botones rojos recubriendo rocas

como bolitas múltiples menudas

y los milanos blancos volanderos

que se asemejan a pequeñas brumas…

¡Tantas y tantas joyas derramadas

de la belleza la expresión desnuda,

sin causas ni motivos renacidas,

vida total que nunca tiene dudas!…

Mi admiración, mi gozo, mi alegría

para vosotras es y sin preguntas

porque sois la respuesta de que existe

AMOR aquí y más lejos que la luna…

 

 

 

 

 
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Publicado por en 17 junio, 2013 en Poemas

 

Evasión…

 Algo muy, muy humano, muchas veces deseado, muchas veces considerado imprescindible, algo que hemos hecho y hacemos todos, el que esto escribe como el que más…

Y, sin embargo, amig@s, ¡es una tópica manera de escapar de nosotr@s mism@s!

Nos “evadimos” para no sufrir, para no sentir, para huir de lo que somos.

Cuando los acontecimientos o las personas rompen la línea de nuestras expectativas y sentimos dolor por dentro.

¡Qué pocas personas se quedan, se mantienen, con ese dolor, viviéndolo, sin escapar de él!

Enseguida brotan razones en contra suya: “¡No nos lo merecemos, nosotr@s no actuaríamos así!”

“Nunca pensé que tú me hicieras esto”…”¿Y por qué?”…

Y nos evadimos…

A las razones…a nuestra propia imagen…a algo placentero…

Y es que nuestro cerebro está condicionado a la búsqueda del placer y a la huída del dolor.

Tanto es así que quien busca el dolor tiene una anomalía psíquica, el llamado masoquismo, o el victimismo…Que ambos son extraños circuitos del cerebro para buscar placer de otra manera y encontrarlo donde los demás hallan dolor…

Pero me parece, amig@s, que subsiste el hecho de que tenemos ese impulso a evadirnos, a escapar.

A no enfrentarnos con lo que realmente sentimos y observarlo directamente, sin ningún filtro, sin ninguna idea, sin ningún consuelo…sin ninguna “censura”…¡A lo bestia!.

Igual si tenemos sentimientos de tristeza que de rechazo, que de “coger manía” o antipatía, o de sentirnos agraviados, injustamente tratados, o de pensar que “ellos son mala gente”, o lo que fuere…

Es decir, amig@s mí@s, de ignorar a los otros y lo que ellos sean, y centrarnos solamente en lo que sentimos nosotr@s, en lo que somos nosotr@s…

Porque, sin duda alguna, si pensamos en los otros y en lo que “nos han hecho”, se nos dispara el juzgarles. Y con ello, crear una distancia emocional, un resentimiento…¡Lo cual es otra reacción nuestra, otra acción de lo que somos nosotr@s mism@s y no ya ellos!

Y el hecho real es que tan sólo somos responsables de lo que nosotr@s somos, no de lo que sean los demás.

No hacemos el mundo que nos rodea, nos lo encontramos hecho.

¡PERO LA RESPUESTA QUE DEMOS ES EXCLUSIVAMENTE NUESTRA!

Y por tal motivo, cualquier “evasión” forma parte de nuestra respuesta.

Puede ser que no queramos ver en nosotr@s mism@s sentimientos negativos ¡que se parezcan a los que tienen “ellos”!

Es una lástima, porque tal observación nos muestra lo que somos todos los humanos y nos puede dar motivos de comprensión.

¡Que arrastramos juntos un subconsciente lleno de errores, falsedades y hasta barbaries!

Vernos ahí, en el mismo subsuelo humano, nos puede permitir comprender a los otros y a nosotr@s mism@s a la par.

Fácil es decir “yo no soy como ellos”.

Y fácil es que tal afirmación brote del desconocimiento de nosotr@s mism@s.

¡Porque somos ellos, de hecho, si ahondamos en nosotr@s mism@s!

Dentro de cada ser humano, está la humanidad.

Encontrarla es tarea nuestra.

Y está a nuestro alcance.

Todo consiste en observar nuestros reales sentimientos, sin camuflaje alguno, tal cual son por negativos que nos parezcan. ¡Y OBSERVARLOS SIN LA PALABRA!

¡Y eso sí que es difícil!

Porque el cerebro dispara la palabra que es el pensamiento. Ante cualquier evento. La palabra externa y la interna, “verbum oris et verbum mentis”, que dirían filósofos.

Y asistir callado el cerebro, sin ninguna palabra, a la observación pura de lo que va sucediendo en nuestro interior…¡es francamente difícil!.

Es preciso ejercitarlo. No porque no sea una acción natural de la mente, sino porque desde niños se nos inculcó la costumbre general que es la de “pensar”.

Esa costumbre fue echando a un lado la espontaneidad del niño, que es justo la de “mirar”, observar sin palabras. Es esa mirada de los niños que se fija en ti, sin pestañear, que sientes que te están “radiografiando”, que te ven, te miran y te

ven…hasta que mamá se da cuenta de lo que están haciendo y les riñe y les dice: “hijo, no se mira así a las personas, es una falta de educación”. Y entonces ellos traducen inmediatamente que TIENEN QUE MIRAR SIN VER…

¡TODO EL MUNDO ESTABLECIDO, TODO EL MUNDO CORRUPTO, TODO EL MUNDO DE LAS EXCUSAS Y JUSTIFICACIONES ENTRÓ EN NUESTRO CEREBRO DE LA MANO DEL PENSAMIENTO!

¿Os habéis fijado, amig@s, que el pensamiento puede llenar nuestras cabezas con máximas y normas (morales y éticas) que luego solamente sirven PARA SER CONCULCADAS?

Se puede hablar de las cosas más nobles, de los más altos valores, de las más bellas y selectas actitudes. Nadie, prácticamente, te va a decir “no te fíes de mí que te voy a engañar”. Nadie te va a confesar de antemano ¡lo que de hecho te hará después!

Y se topan de pronto las almas bellas, las poquitas que deben existir en el mundo, con la terrible desilusión  y frustración de descubrir la gran mentira.

Recuerdo haber dicho en una charla que la mayor distancia que hay en la tierra es ¡la cuarta que media entre la boca y el corazón!

Y me incluyo a mí mismo dentro de la frase. Porque muchas veces hemos dicho “te quiero” y no era verdad, o “te respeto” y tampoco lo era, o “sólo deseo la libertad del pueblo” y había muchos otros intereses… ¡Y tantas otras palabras hermosas y hemos respondido con los hechos más feos!

Porque nos quedó dentro, de niños, esa reprensión de mamá que introdujo en nuestro cerebro el coeficiente de “tontos”. Porque duro es decirlo, ¿pero qué otra cosa que ser tonto es mirar sin ver?

También eso lo aprendimos de niños.

Y hora es de desaprenderlo.

La manera de hacerlo es la antes dicha. Volver a ejercitar lo que entonces hacíamos de forma espontánea, recuperarlo.

Y a estas alturas, cuando ya se creó la costumbre contraria, esa manera ha de centrarse en uno mism@. Ver los verdaderos sentimientos, ver los motivos que ocultamos en el subconsciente, los que están debajo de aquellos.

Y por ello, es necesario hacer ese ejercicio: mirar sin la palabra.

Lo cual al principio parecerá prácticamente imposible.  Y será preciso insistir muchas veces.

Hasta empezar a notar que es posible ver nuestro interior sin dejarse llevar de las palabras.

Y entonces, en nosotr@s mism@s, podremos comenzar a conocernos verdaderamente, tal como es nuestra humanidad…

 

 

 

 
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Publicado por en 14 junio, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Puede ser…

Puede ser que sin saberlo

habites al mismo tiempo

de Realidad infinita

otros muchos Universos…

Podría ser que tu ser

-que no conoces su término-

se extienda de tal manera

como la luz, como el fuego,

a cuanto no imaginas,

a cuanto dices “no puedo”.

Al criadero de estrellas,

a los agujeros negros,

más lejos de lo posible

para ése tu cerebro.

¡Él es sólo un instrumento!

¿Por qué le sigues el juego?

Sirve para lo que sirve,

para andar por estos suelos,

para adaptar realidades

a sus esquemas pequeños.

Volar más te pide ciencia,

ver más hondo Mensajeros

que mostraron en su vida

cuanto puedes ser inmenso.

¡No decidas por tus piés

sino tu mente y tu pecho!

¡Admite tu ser y vuela

a más allá que tus sueños!

 

 

 

 
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Publicado por en 11 junio, 2013 en Poemas