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Archivos Mensuales: diciembre 2012

La resistencia del ego.

Siento, amig@s, en mi propio interior que LA RESISTENCIA es una de las grandes claves del ego.

Noto cómo me “endurezco” en el corazón cuando lo que sucede en mi entorno (sea próximo o remoto) me contradice.

Es una experiencia en cierto modo “feroz”.

Adviertes cómo no quieres ser permeable ni sensible al acontecer. Adquieres multitud de barreras y defensas. Convocas “razones” para mantenerlas. Te consideras “acertado” a ti mismo y equivocados a los demás. Te subes al orgullo. Te consideras “más y mejor”…

¡Auténtica “diarrea” (con perdón) de tu propio ego!

Y esto me sucede –para más descrédito- con un cierto advertir (que no puede llamarse “darse cuenta”)

que lo que está sucediendo en mí, lo que estoy haciendo, NO ES.

Y, sin embargo, el endurecimiento me persiste, la resistencia se mantiene.

Tiene, por ello mismo, un cierto sufrimiento de “verse mal” a sí mismo. Pero que realmente lo ignoras, puesto que sigues adelante, no te paras, no te empapas de que “eso no es”.

Como diciendo en el fondo de ti que “si no es, que no lo sea; yo continúo”.

Con lo cual la cosa resulta “recalcitrante”. Y te pueden venir a la cabeza las viejas fórmulas, como aquello de Pablo de Tarso de “dar coces contra el aguijón”.

Y es que ese célebre “ego” nuestro tiene una capacidad de supervivencia admirable. Capaz de regenerar, como las lagartijas, partes enteras de sí mismo que imaginabas que ya habían desaparecido.

¡Y te encuentras repitiendo de nuevo viejos comportamientos y viejas sensaciones internas!

“¡Y yo que me pensaba que “esto lo había visto!”.

Y vuelve a aparecer. Y lo más probable –me parece- es que ni siquiera adviertas las variantes que se presentan ahora, porque, al meterte en el asunto , exactamente ya has abandonado el ahora

y estás del todo inmerso en la memoria y el pasado.

¡Qué difícil se nos hace a veces, y no pocas veces precisamente!

Mínimo consuelo me da el pensar que, no en vano, llevamos como humanidad milenios arrastrando ese “ego”, el inseparable de nuestros peores momentos y de muchísimos también de “los buenos”.

Que la memoria se dedique a guardar los conocimientos necesarios para trabajar y para los aspectos materiales del vivir, bueno es, qué duda cabe. ¡Pero que nos siga, acompañe y persiga a cualquiera de nuestras acciones internas o externas, eso no se lleva bien!

Y llegamos a estar hartos de tanto ego. Mejor dicho, de mirarlo, de advertirlo, de darnos cuenta de él, porque no sé si estar de verdad hartos del ego le asestaría un golpe –si no mortal- que al menos le dejara “noqueado”…

Es un hecho importante la resistencia, el “no me da la gana”, el “yo pienso y siento así y se acabó lo que se daba”, el “ya puedes decirme lo que se te antoje que no te voy a dar la razón”…

Equivale por completo a decir “mira, lo importante soy yo”.

Y se le añade frecuentemente otras dialécticas, como “eso piensas tú, pero yo no”…”¿Acaso tengo que subordinarme a pensar como tú?…¿Es que tú tienes la verdad y hay que adorar lo que digas?…¿Es que no somos libres de pensar y sentir por nosotros mismos?…”

Y se crea “un castillo”, duro, fuerte, resistente…

Construido con medias verdades, medias mentiras.

¡Qué fuerza saca uno de las medias verdades, olvidando que son medias mentiras!.

Y te puede venir a la mente, como una bofetada, aquella frase del maestro: “EL QUE CREE QUE SABE, NO SABE”.

Ya solamente el orgullo de creerlo es razón para dudarlo.

Y lo es también el poseerlo como “un conocimiento”, siendo así que La Verdad jamás se posee, jamás se almacena en la memoria, jamás está a la espalda sino frente a ti ahora mismo, frente a cómo eres y cómo actúas.

 

Y nos podemos decir a nosotros mismos que “ya está bien de eso de intentar ser espirituales”…”¡A la porra!”…

Aparece claro en tales momentos que “lo que somos” es justo eso que “espiritualmente rechazamos”.

Y como en tantas ocasiones (si es que no en todas) al ego no hay que enfrentarle de cara, poniéndose delante de sus cuernos, sino algo así como de perfil, al estilo de eso que llaman “la mirada lateral”, prestando serena atención a los hechos psíquicos, sin culpa ni inocencia que de las dos se aprovecha, percibiendo como en pacífica neutralidad lo que sucede dentro.

“Orillarle”, digo yo.

Un sencillo y limpio percibir lo que está ahí.

Sin que te plantees “lo que has de hacer”, porque ello conlleva en sí mismo “la dualidad”. O sea, la diferencia entre teoría y práctica, entre deber ser y ser, obligación y obediencia, sumisión y rebeldía…

¡Y todo ese follón que se arma cuando está de por medio el ego!…

Lo primero que uno ha de hacer –me parece- es darse cuenta de la resistencia que está poniendo.

Puesto que al hacerlo está exaltando su ego, sus ideas y sus creencias. Y se ha endurecido en ello.

Parece que la mente ha de estar “blanda”, como el corazón de carne que no de piedra.

Dispuesta a acoger y a abrazar, dispuesta a abandonar muros y corazas.

Siempre cuestionando, siempre poniendo en duda cuanto cae en la memoria, cuanto se convierta en “conocimiento”.

SIN SABER NADA.

En un estado de consciencia atenta y fluida, sin afincarse en nada, en perpetua apertura.

Porque en un castillo de sólidos muros y rejas en las ventanas no se puede entrar.

¿Cómo va a llegar La Verdad?

 

 
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Publicado por en 28 diciembre, 2012 en Reflexiones y vivencias

 

No se puede hacer nada.

Recibo unas frases del maestro K. de un servicio online al que estoy suscrito.

Me dice lo que sabía pero que, realmente, no acabo de saber:

NO SE PUEDE HACER NADA PARA LLEGAR A “AQUELLO”.

Que él explicita diciendo “la verdad, Dios o el nombre que quiera darle”.

Solamente puede estar la mente quieta, sin intención de llegar siquiera.

No se puede llenar la mente de “buenos pensamientos”, ni de propósitos ni de ningún intento.

NO SE PUEDE LLEGAR.

Y nada hay más lógico desde el mismo pensamiento: ¿Cómo llegar lo finito a Lo Infinito?

¿Cómo llegar la parte infinitesimal al Todo? ¿Cómo llegar este mínimo ser conducido por un cerebro material, susceptible de todos los condicionamientos y grabaciones, atado por el pasado y sus heridas, cómo llegar hasta AQUELLO?

Sencillamente imposible.

Relata el maestro sucintamente los esfuerzos, meditaciones, disciplinas, austeridades…

Todo cuanto nos han dicho que hicieron “los santos”…Lo que no llegamos a hacer nosotros…

Y todo es inútil, no sirve, no nos conduce…

La “esperanza” se cae rota en pedazos.

Ni en una vida ni en mil vidas.

NADA.

Y podría surgir de inmediato el impulso del “abandono”.

Porque él ni siquiera cita que la consciencia pueda transformarnos de manera que nos lleve hasta AQUELLO.

Y ello a pesar de que dijo que “el conocimiento de sí mismo es el comienzo de la Sabiduría”.

Verdad es que dijo “comienzo”, y que tampoco dijo hasta dónde llevaba ella…

El impulso del “abandono”…¿Para qué intentarlo siquiera? .

¿Entonces haremos eso tan dicho de “a vivir que son dos días”?

¿Hagamos lo que nos dé la gana puesto que nada se puede lograr en este supremo terreno?

Lo que digan nuestros impulsos, lo que digan nuestros deseos.

La represión tampoco sirve. ¿Para qué intentarlo?

¡Rienda suelta y nada más!

Y que siga la vida humana como viene siendo desde hace milenios, quizás millones de años.

Con toda su crueldad y brutalidad, con todo su enorme egoísmo, con todas sus guerras y muertes, con todos sus crímenes e incomprensiones, con todos sus malos tratos, con todo su desamor…

¡PERO ESTO NO PUEDE SER!

¡NO PODEMOS PERMITIRNOS SEGUIR SIENDO DE TAL MANERA, NI CADA UNO NI TODOS!

Porque ¿qué expectativa nos queda si seguimos siendo así?

Tal parece que sólo INFELICIDAD Y DESTRUCCIÓN.

¡NO HACEN FALTA APOCALIPSIS! ¡NOS BASTAMOS NOSOTROS SOLOS PARA ACABAR CON EL MUNDO!

Sin que llueva fuego del cielo, sin que caiga un asteroide en la tierra…Con una buena guerra atómica nos basta y nos sobra.

O con la destrucción económica que ¿a dónde va a llevar a tantos millones de personas?…

Y si uno ha llegado a la pequeña consciencia de sí mismo que le muestre cómo es, aunque sea en pequeña parte, sabe ya QUE UNO NO ES BUENO,

que no hace la acción correcta multitud de veces…

¿NOS QUEDA ALGO?

El maestro, que no quiere halagar ni dar falsas esperanzas, dice QUE SE QUEDE LA MENTE QUIETA, SIN INTENCIÓN DE LLEGAR.

No nos dice que somos buenos, ni que somos grandes, que estamos destinados a algo maravilloso.

¡Nos rompe toda esperanza!

¡Arroja los halagos por los suelos!

¡Impopular mensaje!

¿Habrá alguien que quiera escucharlo, que no se revuelva contra él?

¡Si el halago y la esperanza parecen ser lo que mueve a todo el mundo!

¿Y nos lo quita?

¿Y va prácticamente en contra de todas las voces que se propagan y escuchan?…

LA MENTE QUIETA, SIN SIQUIERA LA INTENCIÓN DE QUE ESO LA CONDUZCA A “AQUELLO”…

¡Qué parecido (si es que simplemente no lo es) a DESAPARECER, a convertirse EN NADA!

Ya otras veces dijo que hemos de ser nada para que la Vida nos lleve en sus brazos, para poder fluir con Ella…

QUÉDATE QUIETO. NADA PUEDES HACER…

¡PERO PUEDES QUEDARTE QUIETO!…

Tampoco ello te va a conducir.

No has de tener siquiera la intención de que suceda.

¡TE TEJE UN VELO DE NADA, UN VELO DE TOTAL SILENCIO!

Mientras siguen y siguen miles y millones de palabras en el cerebro y la mente.

Casi recuerda al infierno del Dante: “Abandonad toda esperanza los que entráis aquí”…

 

¡PERO, AL FINAL, DICE EL MAESTRO QUE ES “AQUELLO” LO QUE VIENE!

¡Y PARECE ENCENDERSE UNA LUZ!

Nosotros no lo podemos lograr de ninguna manera, ninguna acción ni siquiera inacción nuestra nos conduce a AQUELLO.

Y ha de quedarse la mente en la total inseguridad

teniendo la noticia de que ¡AQUELLO VENDRÁ CUANDO QUIERA!

Y no podrá esa luz colocarse en el futuro, porque el futuro lo vamos haciendo desde el pasado y cada día. Es también nuestra acción.

¡LA INSOLUBLE PARADOJA DE LA NADA Y EL TODO!

El equilibrio en el filo de la navaja.

El equilibrio en el punto inexistente.

Algo que ahora, al escribir esto, me evoca “el Bigbang”. Desde un punto sin espacio y sin tiempo,

sin materia ni energía, sin NADA…¡ACONTECIÓ LA CREACIÓN!

Y (¡con perdón!) ya podemos herniarnos mentalmente, ya pueden los científicos elaborar todas las teorías…¡QUE NO SE ENTIENDE!…

Y por ello solamente pueden SEÑALAR EL HECHO.

Sin entender nada y sin poder hacer nada…

Y al final de todo, me sentaré en la piedra del camino, quieto y sin esperanzas.

Viendo deslizarse todo ante mis ojos.

Contemplando lo poco o nada que soy.

En el total abandono, si me es posible.

Y con esa noticia en el fondo del corazón y del alma:

¡ES AQUELLO LO QUE DECIDE VENIR!

 
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Publicado por en 27 diciembre, 2012 en Reflexiones y vivencias

 

Por completo el cielo azul…

Por completo el cielo azul

y  el sol reinando en el cielo.

Hay silencio en la mañana,

hay silencio mañanero

que nada en el campo y montes

rompe el oro del silencio…

A ése le temen muchos

y buscan los pensamientos

de sí mismos y la gente

y en ellos hacer concierto.

Así creen que la orquesta

les mantiene en el vivero

siendo así que menos viven,

siendo así que viven menos.

Se olvidan que las palabras

jamás llegan a los cielos,

que el lenguaje de los astros

sólo es música y silencio.

Sin el ruido  les parece

la vida una muerte a ellos.

La soledad también temen

y asemejan su reflejo.

Y cuando escapa el placer

y se allega el sufrimiento

ya todo lo juzgan malo

sin ningún discernimiento…

¿Qué será la vida humana

tantos siglos recorriendo

esclava de las ideas

que no le dan alimento?

Hay algo que es desengaño

de no alcanzar el deseo

que se pierde en pequeñeces

siendo así que es inmenso.

¡Mas tantos siguen y siguen

persiguiendo los objetos

que son hojas caedizas

del árbol de los deseos!

¡Mirad que es la Vida misma

trasladada a nuestro cuerpo,

invadiendo el corazón

y las almas invadiendo! …

Mas nada os reprocho, amig@s,

que más bien os compadezco

cercano y en comprensión

sintiéndome al nivel vuestro.

Y, si queréis,  es posible

salir de encarcelamiento

dándole al pensar lo suyo

y el corazón descubierto.

Vulnerables seáis siempre

sin heridas guardar dentro.

¡Y a la Vida hasta vivirla

de un solo sorbo al completo!

 

 

 

 

 

 
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Publicado por en 26 diciembre, 2012 en Poemas

 

Me llegan las nubes bajas

envolviendo el horizonte,

entrecerrando en la niebla

cuanto el pensamiento esconde.

Veintiuno de Diciembre

de este año dos mil doce.

En silencio transcurriendo

desde el día hasta la noche…

Son la espera y la esperanza

los sustitutos del goce.

No acaba el pensar de verse

quieto ahora  sin que antoje

proyectarse hacia el futuro

y que el pasado deshoje…

Tan sólo ahora pretendo

consciencia aunque nada logre.

Ahora sin más y ahora

sin las cosas posteriores,

lo que estás viviendo ahora

y que aún no lo conoces…

Y en esa paz sin hallazgos

que tanto hallazgo te donen

sientas que tu corazón

en el silencio repose.

 
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Publicado por en 21 diciembre, 2012 en Poemas

 

Sólo sé que nada sé.

Prestadas son incluso estas palabras, como todos sabéis.

Y cuantas pueda usar, porque ya el lenguaje centenario las ha usado miles y millones de veces en tantas mentes y corazones humanos y en tantas bocas.

Y me siento otro más en la corriente de este río para nosotr@s tan antiguo, aunque para este Universo ( que cuenta con los dedos llenos cada uno de millones de años) sean unas pocas horas.

Nada sé.

Ignoro por ello en qué momento estamos nosotr@s los human@s,  qué significa este tiempo que vivimos. Aunque parece ser que haya quien lo sepa.

Sé –o creo saber- que ahora mismo ante mis ojos

unas nubes bajas que permiten emerger la cumbre del monte frente a mí, lo abrazan como si le abrigaran o cuidaran de él…

Sé que estoy delante de La Belleza. No lo puedo dudar aunque no sepa tampoco qué es Ella ni sé qué significa ni si produce algo en mí o en mis hermanos los humanos. O si aparece y desaparece sin que nada haya sucedido…

Yo nada sé.

Ni siquiera tal frase despeja alguna ignorancia, porque tampoco sé qué o quién soy yo, ni si existo siquiera o soy un sueño de Brahma, o del capricho o del azar como piensan otros…

Tampoco sé,  amig@s mí@s,  si acaso estáis ahí, ni si hacéis lo que llamamos leer, o tan sólo sois una representación colocada en mí para desarrollar algo que también ignoro a dónde se dirija…

Filósofos ha habido que parecen haberlo expresado ya todo cuanto somos capaces de pensar, o de dudar, o de negar…

A negar no me atrevo, puesto que nada sé.

Quien niega parece ser que algo sabe. Hasta mucho, me atrevería a decir. ¿Cuánto hay que saber para poder negar algo?

Quizá tanto que parezca realmente presuntuoso, osado y hasta loco el  negar, porque no sólo implica saber cuanto es posible conocer, sino saber además que ninguna otra realidad existe fuera de lo que dice saber quien niega…

Y tal cosa a mí, que sé que no sé nada, me encoge y me asusta sobremanera. Incluso me da tristeza y pena que, aquí, entre estos pobres humanos que somos, algunos se levanten y se yergan ante los demás con tanto orgullo…

 

Nuestro científicos (que algo dicen saber) aceptan que vayan nuestro sol y tierra y otros sistemas más

(estelarmente próximos al nuestro) a alinearse con el corazón de la galaxia. Y humanos hay también, entre los cuales hallo alguno amigo y respetado, que afirman saber el significado de CONSCIENCIA que tal hecho contiene.

Yo no lo sé.

Yo no lo niego, ¿cómo podría?.

Espero el ya casi inmediato día y sus meses venideros, desde mi ignorancia. Si me asiste la vida…

Espero viviendo los momentos que de la vigilia al sueño se me deparan, viviéndolos ellos cuanto me es posible, tan vívidamente como me es posible, con cuanta plenitud alcanzo a vivir.

Mis hijos, amados hijos, me dan su compañía, sus cuidados y su amor. El entorno me muestra su Belleza. Personas amadas están en la distancia.

Mi cuerpo me presta sensaciones, a veces dolorosas, tranquilas otras y también gozosas.

Mi corazón y mente acercan la presencia de los demás humanos que en el mundo existen.

Los medios de comunicación me presentan las noticias, tristes, muy tristes noticias de tantos que sufren y padecen, mientras hay al tiempo otros que parecen quererse situar por encima de todos ellos, usándolos y abusando cuanto quieren y les es posible y les permiten…

Y, sin embargo, hasta a ellos los comprendo porque yo no sé cuánto y cómo actuaría yo mismo en su lugar.

Me señalan a mí, a veces, carencias de mi alma.

Las escucho aunque no resulte siempre obvio, puesto que no sé casi nada tampoco de mí mismo.

Las escucho experimentando en ocasiones movimiento y resistencia dentro de mí mismo.

Las escucho porque eso ha de hacer el que no sabe.

Las escucho y reconozco la presencia de cuanto negativo se señala entre esos mis hermanos los humanos.

Y estoy aquí, amig@s, transcurriendo horas y días

paso a paso, sin saber tampoco cuándo se terminan, tejiendo mi tapiz del que  tan sólo veo parte de su dorso, hilos sueltos que se pierden, dibujo del que tampoco conozco su sentido ni por qué.

PORQUE NADA SÉ…

 

¡Ojalá sucedan luces admirables estas fechas que traigan esplendor a la necesitada raza!

Eso sí que sé que mi corazón lo siente.

Porque también hay otra cosa más que tal vez sepa:

QUE SOY HOMBRE Y NADA DE LO HUMANO ME ES AJENO…

 

 

 

 
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Publicado por en 20 diciembre, 2012 en Reflexiones y vivencias

 

El dolor de la palabra…

¡Cuántas personas se ofenden por palabras, o reacciones, que expresas!

¡Cuánto sufrimiento no querido ni pretendido aparece en la vida y en la relación!

Y en tales momentos ¡hasta podrías odiar las palabras! ¡Hasta podrías querer recluirte en el silencio y no volver a hablar hasta hallar la palabra inexistente que a nadie pudiera ofender!…

Puede ser que yo me cree mi propia trampa, porque expreso muchas palabras, la mayor parte de la semana.

Cuantas más dices, más posibilidades de sufrimiento.

¡Por más que tus motivos no lo pretendan!

Ya expuse aquí, en páginas anteriores, mis motivos para escribir.

Y solamente voy a recordar DOS QUE NO TENGO:

Aparecer como un maestro y enseñar.

SÉ QUE SOLAMENTE SE ENSEÑA UN@ A SÍ MISM@.

SÉ QUE CADA UN@ ES SU PROPI@ MAESTR@.

Ni siquiera puede pretender, por tanto, intentar tales cosas.

COMPARTO CON VOSOTR@S, AMIG@S.

Y si a cuento o descuento (que ambas cosas pueden suceder) de mis palabras ALGUIEN QUIERE APRENDER YO QUÉ SÉ QUÉ, será ello un resultado que se sale de mi intento.

¡JAMÁS DESPRECIO NADA DE LO HUMANO, PORQUE ME SIENTO PARTE DE ELLO!

Cada “cosa negativa” de lo humano, la tengo yo también.

Y mi expresión –tácita o expresa- es EN PLURAL: “Nosotros, los humanos…”.

Pero advierto, sin embargo, (y éste es el dolor que hoy quiero manifestar) que las palabras pueden producir “ofensa”. Y con ella, sufrimiento.

¿Qué hacer para hablar sin que suceda?

Desde luego, EXTREMAR LA ATENCIÓN Y LA CONSCIENCIA.

Y a ello me siento emplazado, puesto que hago públicas mis palabras.

Pero, sin embargo, asumo que las palabras son una forma deficiente de comunicación.

¡SIEMPRE SE PUEDEN ENTENDER COMO NO PRETENDES!

Por ello en las organizaciones se dan tantos cursillos sobre comunicación, y yo mismo lo he impartido (cosa que os digo casi con vergüenza).

Y nunca hay que olvidar que ¡la inmensa mayoría de la comunicación es no verbal!.  Lo cual dificulta más aún la transmisión del mensaje escrito.

Y que al menos eso que suele llamarse “feedback” es prácticamente imprescindible para comunicarse. Por lo cual os invito fervientemente a que hagáis comentarios en mi modesto post, para tener una oportunidad doble:

Recibir vuestra visión y aclarar mi mensaje.

PORQUE SÉ QUE, INEVITABLEMENTE, LAS PALABRAS SERÁN INSUFICIENTES.

Y he de asumir el dolor que conllevan, por más que intente evitarlo…

¡TELEPATÍA ES EL SUEÑO DORADO DE LA COMUNICACIÓN!

Mas ved, amig@s, que la palabra significa “sentimiento a distancia”, no “pensamiento a distancia”.

Lo cual no deja de ser sabio porque las emociones condicionan el pensar y su interpretación.

¡Cuando las personas “con-sienten”, están unidas en sus emociones y sentimientos, suelen saber interpretar en positivo las palabras!

Y por ello os llamo “amig@s” cada poco, porque como a tales quiero dirigirme a vosotr@s y como tal quisiera ser recibido.

¡Eso alivia el dolor de la palabra!

Eso acerca a las personas y reduce la distancia de las palabras.

Eso conduce a “comprenderse” en lugar de empujarnos a la “ofensa”.

Hay algo –de todos modos- en la comunicación

que me resulta especialmente singular:

Las palabras que alguien dice pueden llegar a otras de manera tal que ellas VEAN ALGO.

¡Pero no así otras!

Me acordé ante este hecho de aquello del filósofo Leibnitz  de “la armonía preestablecida”.

Algo así –me dio por aplicarlo de este modo- como que las cosas vienen ya preparadas para que encajen unas con otras, y en concreto las personas.

Porque resulta ser, de hecho, que hay personas a las que “les llegan bien” tus palabras, y a otras no.

Y parece que, en consecuencia, hay personas con quienes tienes garantizado el diálogo constructivo

y hay otras con las que te estrellas.

Y tal vez por eso es conveniente que haya muchas personas que envíen “mensajes semejantes” porque cada una de ellas “tocará” a lectores diferentes…

Podría hacerse la comparación con el arco iris:

Es una misma luz, pero se descompone en millones de colores.

Y en esa luz cada uno puede centrarse en su color preferido…

¡Y RESULTA ASÍ QUE TODO ES UNO Y A LA PAR ES MÚLTIPLE!

Y no habrá de tener envidia el azul del morado porque otr@ le prefiera…

 

Asumiré, de todos modos, el dolor inevitable de la palabra, aunque rogándoos a tod@s que las intentéis recibir en positivo.

Por mi parte os prometo que estaré más atento y consciente a los poliédricos significados de las palabras para tratar de evitar que, de ellas, se produzca dolor, ofensa o sufrimiento…

 

 
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Publicado por en 19 diciembre, 2012 en Reflexiones y vivencias

 

Conocer de mil maneras.

Hablamos de conocernos a nosotr@s mism@s, de conocer a los demás, de conocer nuestro trabajo, nuestro país, la tierra, el sistema solar, la galaxia y el universo, la materia, la antimateria…  la vida humana, el antes y el después de ella…qué es el bien y la verdad, qué hacer para actuar correctamente…

¡MUCHOS CONOCIMIENTOS!

Pero entre todos hay dos clases esencialmente diferentes:

El del ser interior y todos los demás.

Lo explicó el maestro K. y lo expresaré como yo lo entendí, lo cual podría no ser como él lo dijo, aunque trataré honestamente de hacerlo.

El conocimiento de lo demás, se fundamenta en el pasado y la memoria. Se acumulan experiencias de todo tipo. Se observan y se usa el pensamiento para organizarlas. Se emplean métodos para ello,

unos elementales, hasta primitivos. Otros científicos…

EL RESULTADO DE TODO EL PROCESO ES EL CONOCIMIENTO.

Es obvio que este proceso no puede aplicarse a algunas realidades:

A la que no tiene precedentes en el pasado, en primer lugar.

A la que es única y absolutamente singular, puesto que no se pueden efectuar comparaciones de ningún tipo.

A lo desconocido como tal…

Lo que se escapa de la manera habitual de conocer ES LO QUE SOLAMENTE SUCEDE EN EL AHORA.

Porque antes de suceder ES DESCONOCIDO.

Porque no tiene precedentes en el pasado.

Porque no se puede acumular en la memoria a no ser que se cambie su realidad, convirtiéndolo en experiencia y conocimiento al uso.

Porque es única y diferente de lo ya sucedido y de lo que está por suceder.

NO ES OBJETO DE LOS PROCESOS CEREBRALES DEL PENSAMIENTO, SE ESCAPA A ELLOS POR DEFINICIÓN.

Este es el conocimiento de sí mismo a través de la consciencia, del darse cuenta.

Es la percepción del acto que empieza a suceder en el psiquismo, con todas sus características concretas que comienzan a producirse en ese instante.

Percepción que incluye el acto, el sujeto y el objeto,

cuanto se patentiza  a la consciencia.

Percepción que jamás implica “hacerse una idea de ello”. SINO DARSE CUENTA.

Que tampoco es un misterioso darse cuenta, sino el mismo que tenemos cuando movemos un pié o avanzamos hacia otra persona, o percibimos afecto o interés.

Muy rápidamente intenta el cerebro cubrir con ideas, con palabras, esa percepción. Y es –desde mi modesta experiencia-  muy difícil evitarlo.

Si el cerebro lo logra, ya se crea memoria de las palabras. Y a partir de ahí, se puede iniciar “conocimiento al uso” del suceso psíquico.

Se puede, por ejemplo, “hacer psicología”. Buscar comparaciones, acumular diferentes experiencias y encontrar semejanzas y normas de procedimiento.

PERO EN TAL MOMENTO, SE HA ABANDONADO EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO QUE –SEGÚN EL MAESTRO K.- CONDUCE AL COMIENZO DE LA SABIDURÍA.

Resulta ser muy diferente “tener experiencia espiritual” que ese conocimiento de sí mismo.

Me parece que el factor diferencial estriba en “la acumulación en la memoria”.

El conocimiento de sí mism@ NO ES ACUMULATIVO, como lo es cualquier otro conocimiento. No sirve la experiencia de una vez anterior para resolver y responder otra posterior.

Lo cual implica UNA DESNUDEZ INTERIOR, andar el camino sin ningún equipaje…”como los hijos de la mar” que decía el poeta.

No preparas nada para luego, no llevas soluciones en tu alforja…no tienes alforja…

La enseñanza recibida desde la infancia, la escuela y la cultura, incluso la que el cerebro “respira” en el ambiente, crean un hábito y un impulso prácticamente constante a elaborar “conocimiento al uso” acerca de todo cuanto sucede fuera y dentro de nosotr@s.

Ese conocimiento es indispensable para muchísimos aspectos de la vida humana, y es ése otro motivo más que dificulta el acceso al conocimiento de sí mism@.

Comporta éste, por tanto, UNA CAPACIDAD DE TRASCENDER LAS PALABRAS, de ir más allá de ellas, por debajo, por encima…¡en todas direcciones!

Eso sería SOBREPASAR EL PENSAMIENTO.

Pero también otra dimensión más que –aunque es más profunda y personal y nos define mucho más que el pensamiento- pertenece al cerebro, al cerebro emocional en concreto: Las emociones y sentimientos.

Es, pues, preciso SOBREPASAR LA EMOCIÓN, trascender los sentimientos, porque tampoco ellos son LA CONSCIENCIA PURA, EL DARSE CUENTA.

Es característica de ella y ello EL NO SER NINGUNO DE LOS ACTOS INTERNOS Y PODER, SIN EMBARGO, ESTAR PRESENTE A TODOS.

DARNOS CUENTA DE TODOS Y CADA UNO.

Y VER SUS DIFERENCIAS ENTRE SÍ Y SUS CONCATENACIONES, SUS PROCESOS.

Esta especial capacidad ES EL EJE DEL VERDADERO Y RADICAL CONOCIMIENTO DE SÍ MISM@.

Y es imprescindible su cultivo, su ejercicio y su desarrollo para llegar a él.

Puede este realizarse con cualquier clase de ejercicio que nos enfoque a la experiencia DIRECTA, sin la cobertura del pensar y del sentir.

Expuse hace algún tiempo en estas páginas un ejercicio en cuatro fases, que pasaba del darse cuenta de nuestro entorno, por la observación sin palabras de las demás personas, luego por un@ mism@ “visto desde fuera”, para terminar en el propio interior.

Pero cualquier acto que realicemos  es susceptible de usar como entrenamiento: El andar, el comer, el estar tumbado tranquilamente, el alargar un tenedor a otro comensal, el limpiarse los dientes…

Todo es cuestión de estar atentos al acto que se realiza, sin que la mente se vaya a sus pensamientos o emociones. PERCIBIRLO CONSCIENTEMENTE.

Y repetir a lo largo del día una serie de veces algún sencillo acto de “darse cuenta”.

¡No lo desdeñéis, amig@s, aunque parezca algo elemental!

EL CRECIMIENTO Y DESARROLLO DEL SER CONSCIENTE PUEDE REALIZARSE CON TODA NATURALIDAD, DE MANERA SENCILLA.

Y –que yo sepa- este desarrollo no tiene límite.

Siempre puede crecer más…Como el amor verdadero que parece haber llegado a tope y, sin embargo, sigue creciendo más y más.

Porque me parece que “el darse cuenta” (como acto de la consciencia) está íntimamente ligado al amor. Como también a “la verdad”, “al bien”, “a la belleza”, “a la felicidad”…

¡TODO ME PARECE QUE ESTÁ EN ESE DESARROLLO!

Y ved, amig@s, que no se trata de algo “de élite”, pues todo ser humano está dotado de consciencia.

No se trata de alcanzar extraordinarias virtudes. No se trata de “encaminarse a la santidad”. No se trata de realizar “actos heroicos”.

NADA DE ELLO (dice el maestro K.) nos lleva hasta LA PRESENCIA DE LO SAGRADO.

Todo ello se ha intentado ya durante siglos.

Todos esos caminos los ha recorrido ya la humanidad y sigue siendo la misma realidad que era, escondida dentro del subconsciente con sus mil reacciones negativas.

NINGUNA ACCIÓN NOS ELEVA A SER LO QUE ESTÁ DESMENTIDO DENTRO DE NUESTRO PROPIO SER.

Y por ello (¡como única acción!) tenemos exclusivamente la Luz y el Poder del darse cuenta, porque solamente ella puede percibir los motivos ocultos que en él habitan y pararlos en el mismo instante.

Y al hacerlo ¡sale la acción correcta!

No es que haya que buscarla o meditarla. Al quitar el obstáculo que la impide, ella sola puede salir…

Igual que si quitas la tierra y las piedras que tapan la fuente. ¡El agua sale por sí misma!…

NO SABEMOS QUÉ ES LA VERDAD NI EL BIEN NI EL AMOR.

Por ello están errados todos los métodos que proponen “ir al bien y a lo positivo”.

Para ello TIENEN QUE DEFINIRLO!

Lo cual es ya, y a tope, la invasión del pensamiento que es incapaz –como hemos visto- de conocerlo.

PORQUE OPERA DESDE EL PASADO, LA MEMORIA Y LA ACUMULACIÓN.

¡NO EN EL AHORA!

No se puede, por ello, recurrir a criterios, pautas y normas. SON PASADO.

No se puede recurrir “a lo que diga la gente”. Se guía por la cultura ambiental, por los pensamientos establecidos, las morales, las religiones, las creencias…

¡SOLAMENTE PODEMOS TENER LA CERTEZA DE DESCUBRIR LO NEGATIVO DENTRO DE NOSOTROS MISMOS!

Y es éste hallazgo EL QUE DETIENE LO NEGATIVO QUE HAY EN NOSOTR@S.

Y al detenerlo (¡sin que nosotr@s sepamos CÓMO!)

¡SURGE LO POSITIVO!.

Lo positivo no se elabora, ni se piensa ni se formula.

Sencillamente ¡NO SE CONOCE!

“AQUELLO” está siempre más allá de nuestro cerebro.

Y es una ilusión y un engaño suponer que lo conocemos…

NO ES POSIBLE, POR TANTO, SEÑALAR QUE ESTAMOS HACIENDO ALGO CORRECTO.

SÓLO ES POSIBLE SEÑALAR LO QUE NO LO ES.

Esto nos conduce a un estado de DESASIMIENTO Y ABANDONO DE NUESTRO PROPIO EGO.

Y no tenemos “andaderas” para saber.

¡SOLAMENTE EL VER LO QUE NO ES ¡

Y que ello se detenga al ser visto…

 

Pueden los demás mostrarnos algo negativo en nosotr@s. Muchas veces lo ven más y mejor que nosotr@s mism@s.

HAY QUE ESCUCHAR SIEMPRE Y MIRARNOS.

NO SE PUEDE DESDEÑAR NADA DE LO QUE NOS TRAE LA VIDA…

 

NADA FÁCIL ES EL CAMINO.

¡Si lo fuera ya se habría transformado la humanidad hace siglos!

Vino el Maestro Buda a la tierra y habló de la compasión.

Vino el Maestro Jesús a la tierra y habló del amor.

Y, a pesar de ello, la humanidad siguió siendo la misma.

Me parece que por tal motivo vino el Maestro K. a la tierra para que nos fijáramos en LO QUE NO ES

Compasión y Amor…

 

 

 

 
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Publicado por en 18 diciembre, 2012 en Reflexiones y vivencias