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Archivo del Autor: gnegueruela

La Yaya

La Yaya.
Se marchó a las doce la otra noche. Cuando ya fue el momento.
Antes su cerebro padeció dos fuertes ataques, pero los resistió bravamente.
sin que ni siquiera los ictus dejaran huella alguna.
Brava mujer, mujer pequeña como suelen ser todas las mujeres grandes.
Mujer afable y cariñosa, desbordando siempre afecto por su familia
en la que me he sentido englobado a través de su nieto que es pareja
de mi hija. Y me ha llegado el cariño…
Los que somos muy mayores podemos a veces comunicarnos como no
saben los demás. Incluso más allá de lo que para quizá la mayoría
constituye una barrera infranqueable.
Y en esa concreta hora en que ella se marchaba, pasaba mi propio cuerpo
por estrecheces, por si acaso compartir algún sufrimiento ayudara a la
lucidez y brillantez de la consciencia…
¡Qué hermosa y gozosa era su consciencia al ver un comedor rebosante
de descendientes suyos y sus parejas, decenas de personas unidas por
el afecto, árboles brotados todos de su tronco!
Su ausencia será del todo insustituible. El hueco de la Yaya no lo podrá
llenar nadie.
Tal vez si a dos o más de sus descendientes les llega poderosamente
su enorme espíritu de familia, tal vez esa suma consiga mantenerlo
en el co
lectivo. Será una nueva creación, aunque también contendrá
esencia de ella, de la Yaya.
Pero permitidme que os advierta: No bastará con lo que suele llamarse
“recuerdo”. De poco servirá que sigan ardiendo esos leños de recuerdo
para que siga presente la memoria, porque
-para que ella viva- ha de estar animada por espíritu en el ahora.
A algunos de vosotros les llegará el poder y la consciencia. ¿Con cuánta intensidad?
Seguramente necesitareis agrandaros para poder llegar al tamaño de la pequeña
Yaya.
O sumaros como ya os he dicho.
¡Y que no desaparezca la preciosa obra que forjó ella!

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Publicado por en 2 diciembre, 2013 en Sin categoría

 

Parada cardíaca.

Fue un instante. Visto y no visto…

Providentemente mi hija estaba sentada a mi lado y pudo impedir

-abrazándome- que cayera de bruces sobre la bandeja del desayuno

que tenía ante mí.

¡A mi pobrecita le dí …un susto de muerte!…

Que así de simple es ella: parado queda el corazón..

Detrás se puso en marcha un mecanismo: equipo de emergencias.

Cuando me quise dar cuenta, cinco personas una tras otra, entraron por

la puerta del salón de casa donde yo estaba.

Hice alguna exclamación al ver su número, tratando al mismo tiempo de

darles la bienvenida . Cinco funciones diferentes tenían en el

equipo y su apariencia exterior lo manifestaba. Un médico veterano,

de hermoso pelo blanco, una joven doctora en prácticas, una ATS expedita

y segura en su hacer, un camillero joven de voluntarioso aspecto y un

conductor de ambulancia, preocupado por “los recortes”.

A todos acogí con buen ánimo y agrado. ¡Y cómo no siendo personas y

profesionales benévolos que vienen justo para ayudarte a superar un

trance hasta posiblemente letal!…

Gratitud para ellos y para tantos entregados profesionales de la salud

que no siempre reciben la respuesta merecida…

Pero me negué a su servicio porque tal como me hablaban me indicaban

que tendría q aceptar cualquier tratamiento. Y las restricciones que habíamos

dialogado y acordado con nuestra médica de cabecera no se tendrían en

cuenta. Por ello dijimos no, aunque al día siguiente fuimos por nosotros

mismos al hospital.  Sin embargo, nuestra médica (apreciada y querida)

ya introdujo en escritura roja la restricción que deseaba.

Luego…no surtió el efecto deseado…

Pero nos dio ocasión de meditar.

Que el corazón decidiera parar en ese cuarto movimiento y quedarse ahí

sin más, dando la vida por terminada, parecía dejar abiertas muchas

posibilidades y preguntas. Y que quedaban cosas por hacer…

Decidimos, pues, afrontar ese planteamiento de mi víscera aparentemente

caprichosa e investigar. Porque podrían existir causas que se pudieran

resolver…

Y allá fuimos…

Y resultó que la mecánica del ingreso nos ocasionó una buena paliza:

Desde cerca de las diez de la mañana hasta pasadas las ocho, sin ingreso,

ni habitación ni alimento alguno. Y allí estaba mi diabetes…

No sólo yo estaba agotado, también mis hijos…Pero llegó la noche, que

todo llega, porque el tiempo no sabe detenerse…

Nos atendieron médicos, un par de ellos.

Consigno que me llamó la atención la mirada de la doctora: de una frialdad

extraordinaria.

Parecía haber tomado ella la decisión de observar enfermos y enfermedad

exclusivamente con el pensamiento. Como si excluyendo las emociones

fuera a ser más certera en su conocimiento y su diagnóstico, privándose

sin duda alguna de lo que ya es llamado “inteligencia emocional”. Y por

de pronto ignora la impresión de distancia y hasta rechazo que produce

en el enfermo…

Luego vino un riachuelo de enfermeras dedicadas a cosas diferentes.

Todas amables, algunas especialmente. Y fuimos encajando en el panorama

de su orden establecido…

Inmediata fue la experiencia del hallazgo de mi compañero de cuarto.

Mi ya amigo Pedro.

Rostro franco, bigotito simpático, mirada abierta… Conexión inmediata…

57 años. Al parecer con sus negocios. Y deseando por ello que le dieran

el alta.

Inmediatamente captó el encanto de mi hija y se deshizo en halagos.

Y yo, que estoy ya convencido de él, los acepté de buen grado…

Pinchazos, medicinas, cenas…y prepararse para dormir.

El agotamiento nos podía ya a todos…Y, con sus peripecias, pasó la noche…

 

Pruebas más sofisticadas esperaban, un escáner y un tac. Testificó el

primero que no me quedaron daños cerebrales por el tiempo que estuvo

el corazón sin aportar sangre. Pero el segundo no fue satisfactorio y quedó

relegado a esta próxima semana…

 

Conocimos a la mujer y dos de las hijas de Pedro quienes (como la mía)

también parecían ser personas especiales.

Otro médico vino a atenderle a él, que más tarde también lo hizo conmigo.

Veterano y competente me pareció al par que sencillo, lo cual valoro en

un profesional como él.

Finalmente una joven doctora, internista ella, agraciada ella, se me presentó como

dedicadas a mí sus funciones…

Pendiente queda la investigación de las pruebas y sus conclusiones que

están previstas para esta próxima semana. Y con ello espero tener el

tratamiento oportuno que resuelva ese asunto en el que mi corazón se

está declarando incompetente.

Entretanto el don de la vida está presente.

El amplio ventanal de la habitación da al campo y –como en un cuadro-

quedan en su espacio enmarcado ocho altos chopos castellanos.

Tras ellos campo y al fondo montes, con sus enamoradas nubes.

Y la quietud.

Y siempre LA BELLEZA…  

 
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Publicado por en 27 octubre, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Hasta la muerte primera…

La Gran Bestia que asola a la humanidad consigue llegar en su destrucción

hasta la muerte primera. Más allá no puede, no tiene poder. No se le

concedió mayor alcance.

Quienes sobrepasan la muerte primera, ya nada tienen que temer.

En la medida en que la van sobrepasando, La Gran Bestia va perdiendo

su poder y ellos son libres.

¡Qué gran paradoja! Al ejecutar su más grande amenaza, justamente se

desvanece su poder. Porque la fuerza de la amenaza consiste exclusivamente

en el temor.

SI NO HAY TEMOR, NO HAY AMENAZA.

Es por eso por lo que, quienes no temen la muerte primera, están libres

de temor.

Y es por eso por lo que, al encontrarse con ella, han hallado la libertad.

Y las azules aguas de Lampedusa han sido el cendal que les ha iluminado

en su trascendencia.

Y ya podrán cantar para siempre como quieran La Canción de la Alegría.

¡Porque La Gran Bestia ha perecido!

Su propio veneno la envenenó.

Ella, la creadora del temor, de él mismo se alimenta.

Y perece exactamente en el momento en que lo consume al alimentarse

de él.

La asesina del temor, es asesinada justo al asesinarlo…

Y AHORA SE HA TERMINADO PARA SIEMPRE mientras desciende en las

profundidades de los mares transformándose en las aguas de la libertad

 
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Publicado por en 17 octubre, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Escalé la altura del tiempo…

Y hasta mucho más adelante en el espacio no aparecía aún la posible

perspectiva de otra altura semejante.

En ese instante había llegado hasta la altura total posible.

Más que aquello ya no podía sentir.

Agoté la impresión, la sensación, la experiencia, la vivencia…

ESO ERA TODO.

Y ahí está, ante mí, la Humanidad.

Ahí están las palabras y los hechos diarios, ahí están las necedades,

el trabajar, el aparentar, el presumir, el colocarse por delante, el juzgar,

el comparar…

Mientras son masacrados los niños, las mujeres y los jóvenes.

Mientras una raza perece.

Y la tierra sigue rotando…

 

En cabeza, mente y corazón no cabe más.

No se puede añadir nada que sume nuevo significado.

Todo está dicho.

Se puede colocar la palabra “FIN”…SE HA TERMINADO…

No lo estáis viendo todavía delante de los ojos y a vuestro lado

porque la arena del tiempo no ha llegado todavía a vuestras playas.

 Pero decidme: ¿Qué le falta a esta humanidad para dejar en pié una

sola cosa positiva?. ¿Qué le falta para respetar un solo valor?. ¿Qué

límite dejará de conculcar?. ¿Qué bestialidad dejará de cometer?…

Decidme alguna, por favor…

Entretanto, me quedo irremediablemente detenido.

Ya no puede pasar tiempo mientras eso no termine.

La historia se ha parado.

Es el fin de los tiempos…

 
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Publicado por en 15 octubre, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

¡BASTA YA A LA BESTIA!

¡Basta ya, basta ya, basta ya!

¡Basta ya a la explotación, al abuso, a la masacre, a la brutalidad, a la

crueldad , a la ignominia, a los horrores sin nombre, que convierten a la

humanidad  en un increíble y desbordante pozo de porquería

cuyo hedor llegará hasta las estrellas!

¡Basta ya!

Se lo pido y se lo grito a todo aquel o aquella que conserve todavía el más leve rasgo humano,

a todos cuantos posean un toque de influencia en los demás, a cuantos

seres humanos les quede aún verguerza , a cuantos tengan poder o riqueza

o algo que puedan dar…

DOS PAÍSES AFRICANOS: ERITREA Y SOMALIA.

EL PURO ESPANTO DE SU SITUACIÓN.

Leed, amig@s, como acabo de hacer, al  reportero que desgrana los

horrores. Y decidme, por favor, qué pasa con esos seres, esos náufragos

de Lampedusa que son el acto último de quienes ¿viven? en esos

países…¡Si prefieren a la postre morir intentando llegar al sueño de la

libertad!…

No me es posible ya entender ninguna acción humana, comprender

ningún deseo, escuchar mayores temores.

No quiero oírle a nadie ninguna queja, que no se le ocurra ninguna

reivindicación, que no diga una sola protesta por las “inmensas” necedades

de que nos quejamos los que aún tenemos tanto.

¡Vamos, los políticos que enmudezcan y que no se les oiga ni piar! Que

dirijan el dinero y los recursos hacia allá, que se encarguen muy seriamente

de que llegue a las personas sin perderse por las infinitas fugas habituales

por las que suele filtrarse, que callen y actúen, que no recaben nada ni

se apunten mérito alguno porque lo que está delante de los ojos son los

restos que quedan del Ser Humano, que ya casi no queda nada, que ahí

SE TERMINA TODO…

Solamente nos podremos parar a oir a una madre que no tiene pan

para sus hijos, a un padre que no puede llevar nada de nada a casa…

Y mientras tanto…¡NO QUIERO SER HUMANO! NO QUIERO PREOCUPARME

DE NINGUNA COSA QUE LLAMEN HUMANA, NO QUIERO TENER NINGÚN

INTERÉS HUMANO. NO PIENSO SENTIR ABSOLUTAMENTE NADA HUMANO

HASTA QUE LA HUMANIDAD TOME LA DECISIÓN DE ATENDER TOTALMENTE

A LA RAZA HUMANA QUE SE ESTÁ PERDIENDO POR EL SUMIDERO DEL

ABANDONO, DEL DESPRECIO Y LA BARBARIE…

Gritadle, por favor, a esa Mente Común que yo no le pertenezco.

Gritadle que no le puedo permitir que haga otra cosa que cambiar las

terribles  circunstancias de esos niños, esas mujeres, esos hombres y esos

ancianos…si es que aún quedan algunos…

¡¡¡BASTA YA!!!

¡¡¡BASTA YA!!!

¡¡¡BASTA YA!!!

 

 
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Publicado por en 14 octubre, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

No lo esperes , mi niña.

No esperes nada, hija mía querida, no pongas ninguna esperanza en encontrar en el mundo

algo de moral, de verdadera, algo de bien querido por sí mismo, sin

amenaza ni recompensa, algo entregado sin esperar nada a cambio,

simplemente porque sale del alma…

No esperes nada.

LA ESPERANZA ES UN ERROR.

La esperanza nos finge un futuro fundado en un presente inexistente.

Podría haber futuro si AHORA hubiera presente. Pero si nada hay ahora,

nada habrá después.

Y por eso, mi niña, el Camino es Soledad.

Por eso le escribí a ella:

“Tú eres la flecha lanzada por un mítico guerrero solitario

que va derecha al corazón del Sol”…

No hay otro Camino. Porque no hay esperanza.

Apágala pronto, apágala enseguida.

Esa será la manera en que el tiro de tu arco tome la recta imperturbable

en el espacio.

Ninguna energía se perderá, toda ella estará lanzada y dirigida en la

verdadera dirección.

Toda entera la tuya, la única de que tú dispones, la única de la que te

puedes responsabilizar. Sin dejar nada.

Y POR ELLO LO HACES TODO.

Y tú también eres el mítico guerrero solitario.

¿Y sabes, querida mía, la inmensa pureza que se encierra en ese solitario

caminar sin esperanza?

No te detengas, sigue así.

Tan sólo con quien camina así podrá la Mente Común de la Humanidad

convencerse por completo del único camino recto que existe…

 
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Publicado por en 13 octubre, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Equilibrio de naipes.

Os hablaba anteayer, amig@s, de un castillo berroqueño indestructible.

Hoy haré algún comentario de los castillos de naipes, esos que sin saberse

la causa, se deshacen de pronto…¡porque están hechos de naipes!…

Diría yo que así son los castillos edificados por humanos dentro de sí

mismos,  los que pretenden guardar la felicidad que apellidamos como

ellos,  “humana”.

Están compuestos por materiales volanderos. Un impredecible e impalpable

soplo  de aire los puede aventar.

“Salud”, por ejemplo, la tienes y puede ausentarse en cualquier momento.

“Amor”, de los humanos, dura un tiempo, se ignora cuánto. Y luego se

va  enmoheciendo y secando y amorteciendo…y se encuentra la inmensa

mayoría  que aquello imaginado para siempre, pasó como pasa primavera,

pasa otoño y se hace invierno…

“Éxito”, profesional, económico, social… A no pocos les dura mucho. Y no

les parece construido con naipes…Pero ¡cuando cae el castillete…!

 

Hay gente muy hábil construyendo con naipes. Levantan unas cuantas

alturas sin que caigan… Tienen que cuidarlos mucho, evitar corrientes

de aire, cambios de temperatura, movimientos bruscos…Porque ese

material,  ay, por mucho que lo quieras, no tiene resistencia…

Y me diréis, tal vez, que considero “naipes” todos los triunfos humanos.

Os diré algún motivo:

Hay un factor común en ello: VIENEN DEL EXTERIOR.

No dependen en exclusiva de nosotr@s mism@s.

No se apoyan en lo que es nuestro ser. Se apoyan…¡en los naipes!

NUESTRO SER ES LA ROCA.

Si de “amor” se trata…¡tú habrás de amar!…

Si de “éxito” se trata…¡no son los resultados sino la seriedad de tu hacer!

El Maestro Jesús nos previno de edificar nuestra casa no sobre arena,

sino sobre roca. ¡Y la arena es más sólida que los naipes!

Busca dentro de ti, amig@.  Sopla para que se vuelen los naipes…

No vas a perder nada. Todo eso que perderás ¡no sirve para nada!

SIRVE LO QUE ES TU SER.

ÉL ES LA ROCA…

 
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Publicado por en 11 octubre, 2013 en Reflexiones y vivencias