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Archivos Mensuales: septiembre 2011

La muerte que siempre sorprende.

En mi ahora, hoy aparece la muerte de una persona con quien compartí cosas verdaderas.
Era una mujer joven, rebelde y diferente.
Un aneurisma fue la excusa de la muerte para llevársela.
La conocí en uno de mis cursos, hablando de la sabiduría del corazón.
Compartí con ella, al tiempo que con otros amigos y discípulos, momentos en los que fluía el afecto y la cercanía, junto con una copa a la que más de una vez me invitó.
Momentos fueron que, por su contenido, sobrepasaban el tiempo, esa férula de humanos que no aprendieron aún a vivir AHORA.
Fue en un lugar que, para mí, está sacralizado por acontecimientos del alma. Realidades que se escapan al devenir…
Debajo de las montañas azules, rodeados de bosques de pinares, presentes allí algunos sabios árboles, veteranos ya del vivir junto a los hombres,
limpio el aire de cualquier polución urbana. Lugar donde son posibles los milagros…
Lo hacen posible personas a las que siempre estoy agradecido por ello, porque aunque se inscriba su acción bajo el paraguas organizativo, ellas eligieron…
Elisa fue su nombre aquí.
Ahora tendrá su nombre cósmico y aquella piedra única que decía el Apocalipsis que tendría cada elegido…
Elegida fuiste, Elisa, para marchar pronto.
Sólo El Amor sabe las razones.
Pero lo nuestro es darte amor ahora que has marchado, como lo fue cuando compartimos instantes en el tiempo fugaz, instantes que no fueron fugaces…

Siempre sorprende la muerte.
Es visita cierta que nunca sabemos cuándo viene.
Ni siquiera el enfermo terminal sabe el momento.
Se recubre siempre ella de un manto de sorpresa.
¿Por qué lo hace?
¿Para recordarnos quizá que el vivir la vida nuestra
jamás está completo sin ella?
De pronto, TODO SE HA TERMINADO.
¡TERMINACIÓN, proclama ella!
Y nos lo dice a nosotros, los que no sabemos terminar.
No sabemos terminar con el pasado.
No sabemos terminar con la fugaz seguridad de lo conocido.
No sabemos terminar con afectos dañinos, ni con dependencias psíquicas sin valor, ni con los pensamientos infelices.
¡No sabemos VIVIR, y la sabia muerte nos enseña cómo VIVIR DE VERDAD!
VIVIR EN LA REALIZACIÓN DE LO ETERNO, que es justamente todo aquello que ella ni quita ni termina.
Vivir en la libertad total de mente y corazón.
Vivir en el ahora que es la proyección de la eternidad en nuestro mundo de tiempo.
Vivir en la felicidad, la que no es placer ni dolor, la que a ambos trasciende, la que es radicalmente LA ÚNICA OBLIGACIÓN.
Vivir la PASIÓN, EL DESEO Y EL AMOR, sin medida alguna, con absoluta entrega en el instante.
VIVIR LA GRANDEZA QUE NO SE ACABA…
Todo ello y más nos enseña esa visita inesperada.
¡Pero nos lo enseña para antes de que ella llegue!
No sabemos si nos lo puede enseñar después.
Fijáos, amig@s, que LA MAYOR ENSEÑANZA DE LA MUERTE ES MOSTRARNOS CÓMO VIVIR!
No es ella esquelética y oscura como nos la han mostrado.
No es cruel ni injusta.
¡ES LA GRAN ALIADA DEL VIVIR!
Ilumina el camino, libera de las mil ataduras.
Con sólo mostrar “lo efímero”, ya nos está enseñando a vivir.
Con sólo indicarnos el mensaje de que EL AMOR ATRAVIESA SU FRONTERA, hace aparecer ante nosotros LA VERDADERA REALIDAD.
¡En tantas pequeñeces e insensateces se pierde nuestro cerebro!…Él, a la postre, pertenece al tiempo y a la tierra y no puede saber más.
¡Pero no somos, amig@s, un cerebro que perece!
Sin ninguna creencia podemos verificarlo por nosotros mismos.
Sin la creencia del teísta y sin la creencia del ateo.
Sin ninguna ideología…
¿Acaso alguna atraviesa la frontera de la muerte?
¿Acaso alguna puso un pié en la otra ribera?
Permitidme, amig@s, que os lo diga: Yo lo puse.
Yo me siento hermano de la muerte.
Con mi amada crucé y parte de mi ser pertenece al otro lado.
Y supe que EL AMOR no la puede temer.
Y al marcharse ahora Elisa (como marcharán tus nombres conocidos, como marcharás tú cuando te llame) sé que EL AMOR PERMANECE.
Que atraviesa la frontera.
Que nada se aniquila sino lo que ya NO ES.
Eso que “no es” que nosotros mantenemos en el puro artificio de la memoria herida.
Eso que nos impide la felicidad, que es la única tarea y obligación de todos los seres que existen y son…
¡SI AL MENOS ESCÚCHARAMOS ESE MENSAJE!
¡CUÁNTO LA MUERTE CAMBIARÍA LA VIDA!
¡ESCUCHEMOS, AMIG@S, LA VOZ QUE VIENE DE MÁS ALLÁ DE LA FRONTERA Y APRENDAMOS VERDADERAMENTE A VIVIR!

¡AMOR PARA ELISA!

 
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Publicado por en 30 septiembre, 2011 en Sin categoría

 

¿Tú ves lo mismo?

Puede ser que la neurociencia ya sepa si todos tenemos las mismas imágenes en el cerebro mirando los mismos objetos. No lo sé.
Bien podría ser, porque a cerebros iguales, parecen inducirse iguales sensaciones. Como idéntica cámara de fotos supongo que hace idénticas fotografías.
Sin embargo, la propia neurociencia afirma que el cerebro lo cambiamos nosotros mismos con
EL MODO DE TRATARLO, USARLO Y MANTENERLO.
Y deja de ser el mismo cerebro según vaya pasando el tiempo, hasta llegar a ser, el uno, el cerebro de alguien negativo y amargado, y el otro el del hombre más feliz del mundo y lleno de pensamientos y sentimientos positivos.
Y ved, amig@s, que no es independiente el cerebro de su contenido, no es el mismo vaso conteniendo el uno veneno y el otro la ambrosía de los dioses.
¡Son distintos cerebros y distinto su funcionamiento!
El veneno envenena el vaso mismo.
La acción de lo que llamamos “mente” influye en el cerebro mismo, influye en la sinapsis, influye en las relaciones neuronales, influye en que se desgasten las neuronas y hasta mueran, o en que estén sanas y sean extraordinariamente vitales y duraderas.
Son conocidas hoy día las enfermedades psíquicas que alteran la química del cerebro. Y la necesidad que tiene entonces de compensarse con productos químicos y fármacos. Pero más aún con las formas y maneras psíquicas que conducen el cerebro a la enfermedad.
EL CEREBRO ES SU CONTENIDO, como lo es la mente.
El cerebro nace igual, pero muere diferente.
Porque lo vamos configurando a lo largo de la vida. Día a día, pensamiento tras pensamiento, emoción tras emoción, decisión tras decisión…
Y por ello después sucede que –aun si fueran las mismas las imágenes de los objetos- ¡todos vemos las cosas diferentes!
No vemos los mismos hechos psíquicos si tenemos o no tenemos “empatía”.
No captamos los mismos valores si tenemos o no “simpatía” por el otro.
No percibimos igual a la misma persona si le tenemos o no afecto.
Y no llegamos nunca a lo profundo de otra persona
si el amor a ella no ha llegado a nuestro ser.
Dícese –un dicho más equivocado- que el amor es ciego.
Puede aceptarse el dicho si se habla solamente del “enamoramiento hormonal” que el cerebro suscita para obtener el objetivo de la supervivencia de la especie.
Pero eso no es EL AMOR.
Si hablamos del cerebro, ya dije aquí que el amor no cabe en él.
El cerebro es un ordenador biológico. Y aunque su capacidad es enorme y aún no le pueden igualar los ordenadores actuales, podrán hacerlo.
Y todos ellos tienen una capacidad limitada y, ni el más potente, puede llegar a captar la calidad, la magnitud, la esencia que es EL AMOR.
De ÉSE amor afirmo que no es ciego.
Porque él sabe DEL SER Y DE LA ETERNIDAD…

Nuestra pregunta todavía sigue en pié:
¿Tú, amig@, ves lo mismo que yo? ¿O veo yo lo que tú?
Si los dos nos asomamos al balcón de la naturaleza, del mar, de los montes o del campo
¿vemos lo mismo?
¿Nos llega del mismo modo la belleza de cada ser?
¿Nos llega igual su silencio y su quietud a la par que su especial movimiento, tan distinto del humano?
Sinceramente, no lo sé, ni sé si tú lo sabes.
Nacemos todos siendo lo mismo, pero cómo vivimos nos hace diferentes hasta el cerebro mismo, hasta una cosa tan aparentemente simple
como si vemos lo mismo que el otro ve…
No somos individuales al nacer, aunque con cierta frecuencia parece que la herencia genética “da saltos” y confiere especiales condiciones a uno y no a otros.
Sin embargo, aún no somos individuales. La individualidad se consigue, con ese trato singular a cada cerebro.
Ser individual no es un punto de partida, sino de llegada.
Decía Santo Tomás de Aquino, el gran filósofo escolástico, que los ángeles son tan individuales que cada uno es su propia especie.
No así los hombres, pensaba, porque somos seres espirituales atados a la materia (“materia signata quantitate”).
Pero no podía saber él cómo cada uno de nosotros podemos individualizar nuestro cerebro, hasta llegar a lo que él asignaba a los ángeles. ¡Crear cerebros tan individuales que sean su propia especie!
Y, la verdad, si miramos “el zoo humano”, ¡qué cantidad de especies diferentes nos encontramos!
Tal que hasta se nos pasa por la cabeza si somos de planetas distintos…
Y, ciertamente, a la hora de comunicarse, saltan al ruedo esas diferencias de manera que es muchas veces muy difícil “llegar” hasta la otra persona.
Y también aparece entonces, en esos cerebros que se han transformado cuanto fuere, LA COMPASIÓN verdadera, la que jamás se sitúa por encima del otro, la que perdona y comprende, la que abraza y eleva a quien compadece…

Un bello camino se nos ofrece, amig@s, llegando a ser diferentes y hasta únicos, sin perder jamás la cercanía de la hermandad humana…

 
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Publicado por en 29 septiembre, 2011 en Sin categoría

 

¿Controlar las emociones?

Puede ser que, desde Aristóteles, sea ello un “ideal” humano, un acendrado deseo.
Hoy en día, conocidos autores siguen hablando de lo mismo.
Y la gente también lo piensa y lo desea, en especial las personas que se sienten muy emocionales.
“¡LAS EMOCIONES TE TRAICIONAN!”, se oye decir por todas partes.
Y un modo de pensar –con perdón- bastante simplista, deduce de ese supuesto hecho, ¡que hay que controlarlas!.
Y, claro está, la conclusión es que el control lo ha de ejercer LA RAZÓN…

PERDONAD, NADA MÁS EQUIVOCADO.
Aunque lo dijera Aristóteles, los estoicos, los ascetas, una larga tradición de pensadores y los autores actuales tan conocidos…

En primer lugar, CUESTIONO EL HECHO DE QUE NOS TRAICIONEN.
Lo que está sucediendo en realidad es…¡QUE MUESTRAN LO QUE SOMOS!.
Y se me ocurre que a eso no se le puede llamar traición.
No querremos que los demás vean cómo somos, eso sí.
Y las emociones NOS DELATAN.
Lo cual nos desagrada porque no nos gusta la imagen que damos de nosotr@s mism@s.
Pero -¡fijaos, por favor!-… en casa ¡no nos importa!
Como tenemos confianza…como ya saben cómo somos…
Lo cual viene a reducir tal control a HIPOCRESÍA, qué le vamos a hacer…
Queremos mostrarnos COMO NO SOMOS.
Educados, pacientes, amables, comprensivos…
¡LA IMAGEN MAQUILLADA!
Y como el chorro de las emociones borra esa imagen, ¡reclamamos el control!…¡para engañar a la gente!…
Triste tarea la de andar entre las personas ocultándose tras una máscara.
¿Qué relaciones auténticas podrán surgir en ese carnaval de apariencias?

Sucede, por otra parte, que los neurocientíficos nos avisan de que las reacciones emocionales de la amígdala cerebral, son veinte o veintidós veces más rápidas que el neocórtex, la sede de la racionalidad.
¡Por lo tanto el control racional llega tarde!
Y la experiencia vulgar y sin ninguna ciencia, lo sabe:
“Cuando me quise dar cuenta, ¡ya me había cogido el cabreo!”…
“De pronto y sin más, ¡me eché a llorar!”…
“Fue ver a “esa” persona ¡y caérseme lo que tenía en las manos!”…
Lo de la amígdala cerebral…lo de que las emociones se saltan el control…
¿Es, pues, lógico concluir que EL CONTROL NO RESUELVE EL ASUNTO DE LAS EMOCIONES?

Hay, además, otras razones importantes para no colocar al control racional en ese trono de papel.
¿ES QUE ES MÁS IMPORTANTE PARA EL SER HUMANO LA CABEZA QUE EL CORAZÓN?
¿ES QUE NO AFIRMAMOS YA QUE HAY INTELIGENCIA RACIONAL E INTELIGENCIA EMOCIONAL?
¿Y SEGUIREMOS PONIENDO A AQUELLA POR ENCIMA DE ESTA?
Como docente, como persona, como filósofo y como poeta, y como hombre enamorado, he afirmado y afirmaré que LA INTELIGENCIA TOTAL DEL SER HUMANO ES LA PERFECTA ARMONÍA ENTRE CABEZA Y CORAZÓN.
Cada una de las dos para cumplir su misión esencial.
Cada una de las dos, realizando con la otra la tarea que le es propia.
Cada una de las dos, creando LA ARMONÍA.
Dando el corazón la energía de la vida, dando la cabeza la sensatez necesaria.
Creándose en el corazón LA PASIÓN.
Mostrando la cabeza EL CAMINO DE LO POSIBLE.
Despojadas las dos de prejuicios, creencias, fijaciones y condicionamientos.
Recorriendo ambas juntas EL CAMINO DE LOS VALORES Y LAS ESENCIAS.
¿Acaso no habéis sentido claramente que los valores son cosa del corazón y las esencias de la cabeza?
¡Y QUE EL SER ES EL PORTADOR DEL VALOR!
Y ello hace que los valores SE REALICEN, se hagan REALES, que no sean meras fantasías…
Si vives sin corazón, no vives.
Si vives sin cabeza, eres demente.
NECESITAS A LAS DOS EN ARMONÍA, cada una a su tiempo y ritmo, cada una ayudando a la otra, cada una ensamblando la riqueza de la aventura humana…

Y ahora, amig@s, os pregunto:
¿QUÉ PUEDE PRODUCIR EN NOSOTROS LA ARMONÍA?
No la cabeza misma, que si domina las emociones NOS DESHUMANIZA.
No el corazón solo, que si despotiza a la cabeza NOS ENLOQUECE.
No la memoria del pasado, que nos reduce a LA REPETICIÓN.
No el deseo del futuro, que nos sumerge en LA INCERTIDUMBRE.
No las normas, pautas y principios, que además de proceder del PASADO, NOS RIGIDIZAN y no sirven PARA LO NUEVO.
¿Qué entonces?
¡LA OLVIDADA CAPACIDAD REINA DEL SER HUMANO: LA CONSCIENCIA!
Solamente ella es INSTANTÁNEA como el acto más veloz del cerebro.
Solamente ella es TOTAL y puede abarcar todos los actos internos y externos.
Solamente ella es SIMULTÁNEA al acontecer tanto interno como externo.
Por lo tanto, amig@s, ELLA ES LA ARMONIZADORA.
Ella mantiene a cada capacidad en su respectiva función, sin dejar que se salgan de su ámbito adecuado y sin dejar de aportar sus respectivas ventajas.
Ella, la acción luminosa del DARSE CUENTA, es capaz de lograr lo que no puede hacer el control:
DETENER la emoción cuando nace y TRANSFORMARLA.
LIMPIAR la cabeza de falsas presunciones y moldes.
Porque la energía ha de ser SABIA, y la visión de la mente ha de estar VIVA.
Por ello, amig@s, no sirve el “antes” para controlarse, porque llega lo vivo y se impone.
Ni sirve la emoción que irrumpe, porque comete el error primero y piensa después.
Ya véis, temáticamente la solución es muy sencilla:
EN VEZ DE CONTROL, ¡DARSE CUENTA, SER CONSCIENTES!. ¡ESTANDO ALERTA!.
Porque ello llega no antes ni después, sino EN EL INSTANTE PRECISO DEL VIVIR…
“¡Ay, pero es que yo no me doy cuenta de muchas cosas que me pasan!”…
El quejido de la persona que NO HA CULTIVADO EL DARSE CUENTA…
¡Pero, amig@s, por favor!:
Si no os moveis del asiento ¡os quedáis sin músculos!.
Si os tapáis un ojo mucho tiempo ¡creáis un ojo vago!.
Si os taponáis los oídos de igual manera ¿qué vais a oir después?…
¡Y si no cultiváis cada día el “darse cuenta”…¿cómo podréis alcanzar la velocidad de los actos cerebrales para poder detenerlos y transformarlos?!…
“¡Pero es que eso es muy complicado…es que eso requiere mucha atención y mucho esfuerzo…!”.
Seguro que alguno de vosotr@s lo dirá…
Y os preguntaré:
“¿Requiere mucha complicación, atención y esfuerzo darte cuenta de que has tropezado con algo al caminar?”.
“¿Requiere eso mismo el advertir que te han dado un empujón?”.
Fácilmente podrás colegir que tienes entrenado desde niñ@ tu cuerpo para que se dé cuenta de ello, que las sensaciones te llegan de manera inmediata al cerebro, que LA CONSCIENCIA DEL CUERPO es el mínimo vital para subsistir, tanto que te resulta espontáneo.
Pero ¿no quieres llegar AL MÍNIMO VITAL PSÍQUICO?
¿Y si ahora entrenas tu consciencia para darte cuenta de tus emociones y tus pensamientos?
¿No obtendrás el mismo resultado instantáneo de darte cuenta?. ¿No llegará a salirte espontáneamente?.
Cierto, es una lástima, no nos entrenaron en ello de pequeñ@s…
¡POR ESO TAL ENTRENAMIENTO HABRÍA DE SER ASIGNATURA OBLIGADA EN TODO PAÍS QUE SE CONSIDERE CIVILIZADO!
¡POR ESO LOS PADRES HAN DE ENTRENAR EN ELLO A SUS HIJOS!…Si aún llegáis a tiempo, ¡no lo dejéis para mañana!…
Porque si queremos ser unos válidos seres humanos ¡no nos queda más remedio que entrenar LA CONSCIENCIA, a la edad que tengamos!
De lo contrario, nos pasaremos la vida con la ignorancia peor que existe: la de nosotros mismos.
¡Personas adultas, con responsabilidades familiares, laborales y sociales…que no se conocen a sí mismas! ¿Qué sociedad puede lograrse con tales componentes?. ¿A dónde irá la Humanidad si está hecha de seres inconscientes?
“¡Pero si yo me conozco!”…”Suficientemente…”
Hace un momento era que no…
Y suficientemente llamas …¡a controlar tus emociones!…Lo que acabo de mostrar que es erróneo. PENSAR la EMOCIÓN. ¡UN CÍRCULO CUADRADO!…
Sin embargo, nos agarramos a nuestra costumbre,
a nuestros hábitos, al pensamiento que ya teníamos, las antiguas convicciones…¡aunque nos demuestren que estamos equivocados!.
Y por mucho que nos digan…¡seguiremos pensando en intentar controlar las emociones!…
Al fin y al cabo sois vosotr@s, amig@s, los que os jugáis vuestra propia vida, vuestra vida de seres conscientes, verdaderamente adultos.
La única forma de DETENER Y TRANSFORMAR las emociones negativas es el darse cuenta de ellas en el momento de su comienzo. Lo lamento, es un hecho.
ES LA ÚNICA MANERA DE NO PRODUCIR FRUSTRACIÓN (el control la produce), LA UNICA MANERA DE ORIENTARSE SIN LUCHA, LA UNICA MANERA DE NO FINGIR HIPÓCRITAMENTE, LA UNICA MANERA DE CRECER COMO PERSONA…

Amig@s, al final todo es cosa vuestra.
¡VOSOTR@S DECIDÍS!

 
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Publicado por en 27 septiembre, 2011 en Sin categoría

 

El sufrimiento innecesario

Hay mucho sufrimiento en el mundo.
Si fuéramos conscientes de él, nos hundiría.
¡El dolor del mundo!
Como humanos, como semejantes, como hermanos esenciales, no podemos ignorarlo.
“¡Ay no me cuentes eso que me deprimo!”…decimos en ocasiones.
Sin embargo, cuando nos llega ¡hemos de acogerlo en el corazón aunque nos cueste!
Porque, además, nunca es inútil hacerlo.
Secretas venas nos unen a todos los humanos…¡hasta una Mente Común!
Y la compasión verdadera por el sufrimiento siempre produce efecto.
Aunque no hagas nada, aunque no puedas hacer otra cosa que sentirlo en tu corazón.
Solemos tener en la cabeza la idea de “la utilidad”.
Forma parte esta idea de la cultura mental ambiental y está muy inoculada en la mayoría de los cerebros humanos, impulsándonos a o inhibiéndonos de la acción.
Frecuentemente nos escapamos de ese sufrimiento alegando no poder hacer nada útil.
¡Siempre es útil la verdadera compasión, aunque no pueda hacer nada!
Por de pronto, amig@s, sirve para que nuestro corazón se humanice.
Recuerdo una escena de una película que me impresionó:
Iban a condenar a muerte a un reo.
Y delante de la cárcel había un hombre con un cartel que rezaba “¡ABAJO LA PENA DE MUERTE!”.
Estaba solo.
Y un guardia se acercó a él y le dijo:
“¿Por qué está aquí? ¿No ve que no hay nadie y no puede convencer a nadie?”.
Y él respondió:
“Me convenzo a mí mismo”…
Pues además de eso, amig@s, ¿por qué nuestras emociones, si son profundas de verdad, no van a convencer a esa Mente Común de todos y producir un cambio en la Humanidad?…

Sin embargo, HAY MUCHO SUFRIMIENTO INNECESARIO.
Me he atrevido a decir en cursos de Inteligencia Emocional que hasta el 80 o 90% del sufrimiento humano ¡es innecesario!
¡PORQUE NOS LO PRODUCIMOS NOSOTROS MISMOS!
La pobreza extrema, la enfermedad grave, el abandono y la muerte podrán producir sufrimiento.
¡Pero los miles de dolores y disgustos que nos llevamos cada poco por condiciones y ocasiones que se generan en nuestro interior por el modo que tenemos de vivir la vida…NO SON NECESARIOS!
Que si fulano hoy me ha saludado con desgana…
Que si no me han agradecido el favor que hice…
Que si mi hijo es un irresponsable…
Que si al jefe le dan venadas…
Que si tengo demasiado trabajo…
Que si mi suegra (¡pobrecitas ellas!) es inaguantable…
Que si fulanit@ es prepotente…
Que si me aburro hablando con zutan@…
Que si se me estropeó por el clima el plan del fin de semana…
Que si mi pareja se ha enfadado…
Que si él es tristón o gruñón…
Que si ella sólo piensa en sus amigas o en trapos…
Que si mi vida es vulgar…¡ah, esto es peor!…
¡Y mil más, diez mil más asuntillos que nos hacen sufrir!
La frustración de los pequeños deseos.
La presencia de los pequeños temores…
EL DESEO EN SÍ MISMO, ES IRRENUNCIABLE.
Y EL TEMOR TENEMOS QUE ECHARLE FUERA DE NUESTRA VIDA.
¡Pero los pequeños deseos al menos, han de ser comprendidos existencialmente y liberarnos de su dominio, conservando su energía!
Hace tiempo lo llamé “la escala de Jacob de los deseos”: ir ascendiendo en la realidad de nuestro ser sobrepasando –al comprenderlo- deseo tras deseo en pos de más grandes deseos.
¡Creced en el deseo, amig@s, en vez de iros conformando!
¡Creced en los grandes deseos en vez de sufrir por los pequeños que se frustran!
SOIS DEL TAMAÑO DE VUESTROS DESEOS.
Si os perdéis y sufrís por pequeñeces, a eso quedáis reducidos.
¡POR NO DEJAROS EMPUJAR POR LA INFINITA ENERGÍA DEL DESEO!
Cinco pilares sostienen el Universo:
VERDAD, BIEN, BELLEZA, FELICIDAD, AMOR.
¡No os vendáis por menos!
La Verdad es la Mirada del Amor dentro de nosotros, es LA CONSCIENCIA, la que nos muestra lo que es y lo que no es.
El Bien es exclusivamente la Acción del Amor, nada que no lo sea llega a la categoría de Bien, nada que hagamos, sintamos o pensemos por válido que parezca.
La Belleza es el Resplandor del Amor en cada ser.
Nada es bello si no refleja de algún modo El Amor.
La Felicidad es el estado de quien tiene Amor.
No son momentos ni ocasiones.
No es no sufrir nunca y tener siempre placer.
Es un estado de ser de quien ama.
Un estado que, aunque no tenga motivos, todo lo inunda de Alegría, la Hija del Amor, la Alegría que no es “contento” porque él tiene siempre algún motivo.
Con motivo y sin motivo, despiertos o dormidos, hablando o callando, haciendo algo o no haciendo nada…¡la Felicidad está siempre en el ser de los que aman!…
Y del Amor, amig@s, todas las palabras son escasas…
Que no es El Amor una emoción o un sentimiento o muchos.
Que no es El Amor ni empatía, ni simpatía ni siquiera afecto.
Que no cabe El Amor en el cerebro humano y por ello él no lo puede pensar ni saber.
Que no es un asunto privado y personal.
Que es algo más que cósmico.
¡QUE LO DESBORDA TODO!
Que se mete en lo más hondo de tu ser y te lleva hasta ni donde puedes imaginar.
Que sólo puedes abrir del todo tu ser para que Él venga.
Que si lo tienes, lo tendrás TODO y sin Él no tendrás NADA aunque te parezca que eres y que vives…

¡LOS GRANDES DESEOS QUE TE HACEN GRANDE HASTA POR ENCIMA DE TI!…

Y todos los sufrimientos que te forjas (excepto aquellos) SON INNECESARIOS.
Y podrás liberarte en la vida de todos ellos si vives LA GRAN PASIÓN de conocerte y por ella llegar a la sabiduría.
¡A poco que avances ahí, amig@, verás cómo caen de tu árbol como hojas secas esos innecesarios sufrimientos!
¡Y SENTIRÁS QUE VIVES COMO UN DIOS O UNA DIOSA SOBRE LA TIERRA!

 
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Publicado por en 26 septiembre, 2011 en Sin categoría

 

¿Y para sanar las heridas…?

Recurrimos para todo a las pastillas.
En el caso peor, la cirugía.
Por mucho que yo lo quiera, no puedo daros “linimento para el corazón”.

¡Porque creemos que somos un cuerpo y nada más!. Y a veces, ni un cerebro…
Y me diréis “¡es que quiero y no puedo, no sé cómo conseguirlo!”…
¡Y encima tengo mucha prisa, me es muy urgente y no lo aguanto!
¡Por favor, pronto una receta!
¿O hay que marcharse a Lourdes o a los lamas del Tibet?”…
Amig@s, no tengo semejantes cosas, ni conozco las tenga.
Pero si queris seguir leyendo con “cierta” tranquilidad, que “completa” sé que no os la puedo pedir…es posible que lleguemos a alguna parte…
Os pregunto:
Las heridas del corazón…¿son un asunto “interior”?
Para situarnos más:
¿Sabéis su tamaño, sus medidas, su peso?
“¡Es algo insoportable!”, decís.
Pero insisto: ¿De qué color son?…¿Son una masa o zarcillos que se extienden?…¿Se enredan con los nervios?…¿Están juntas o se reparten por sitios distintos?…
¡No me insultéis, os lo ruego, por estas tontas preguntas!
Porque ya veis, ¡intentáis tratar las heridas del corazón y del alma COMO SI FUERAN FÍSICAS!
¡Y la mente humana no es materia, no pesa, no tiene dimensiones ni contornos, no es alargada ni compacta!
¡ES INMATERIAL!
Ni los fármacos ni la cirugía pueden repararla.
Permitidme otra pregunta tonta:
¿Estáis seguros de esto? ¿Es intangible?
¿O en el fondo pensáis que mente y corazón están hechos de un producto material que HAY QUE ARRANCAR para poder sanar aquellas heridas?
Mirad, por favor, vuestro lenguaje cuando habláis de ellas:
“¡Es que las tengo hace mucho tiempo y están muy arraigadas!”…
O sea, que son “cosas” que crecen con el tiempo, que se fijan con grandes raíces en el terreno…
Es decir, materiales, físicas…
O sea, que –en el fondo- pensáis que sí tienen masa, color, tamaño, peso…
“Me molestan mucho y no puedo quitármelas, por mucho que quiero…Están ahí y resisten y persisten…”
Amig@s, os pido disculpas: Mientras penséis así, vuestras heridas no tienen cura.
¡Porque lo inmaterial no puede tener ninguna herida, ninguna fisura, ningún tumor, ningún daño de tal estilo!
Y, por más que no seáis conscientes de ello, TODO VUESTRO LENGUAJE Y COMPORTAMIENTO LODESMIENTE.
Y por ello veíais como preguntas tontas las que antes os hacía…
TRATAIS CON CARACTERÍSTICAS MATERIALES LO QUE NO LO ES.
Y el primer paso para SANAR CORAZÓN Y ALMA es saber que son inmateriales y que tienen las características de lo inmaterial.
NO CRECEN CON EL TIEMPO, NO SE ARRAIGAN MÁS, NO TIENEN ZARCILLOS NI RAÍCES.
Sencillamente ESTÁN EN LA MEMORIA.
Son un hecho pasado que persiste artificialmente.
¡Ya no existen! Pasaron, se acabaron…
¡PERO LAS MANTENEMOS EN LA MEMORIA!.
Ciertamente la memoria neuronal es material, pero los recuerdos en ella no son tumores ni zarcillos.
¡Y SI LA MENTE VE CON SUFICIENTE CLARIDAD, DESACTIVA LAS GRABACIONES NEURONALES!
Seguirán en el cerebro COMO MEMORIA NEUTRA… ¡vamos, sin uñas!…
El “haber pasado” por una situación humillante o vergonzosa o dolorosa, no es un hecho de la realidad presente.
Y para hacerlo presente, hay que recurrir a un truco que lo realiza el subconsciente sin enterarnos: RECHAZAR EL HABER PASADO POR AQUELLO.
Si AHORA no está sucediendo ¿por qué nos dolemos ahora?
¡PORQUE NO LO ACEPTAMOS, PORQUE NOS REVOLVEMOS CONTRA ELLO AHORA!
Entonces sucedió como sucediera.
DE HECHO no lo rechazamos entonces con eficacia, de un modo u otro lo toleramos.
¡Y nos da una tremenda rabia AHORA no haberlo rechazado entonces de verdad!
Y decís: “¡Es que fui tont@, estúpid@, idiota!”…
Serias lo que fuere…¡pero pasó, ya no lo eres!
Y estás siendo incapaz de ACEPTAR AQUEL HECHO DEL PASADO!
Te mueres de vergüenza por lo que pasó ENTONCES.
Y mientras no aceptes ese hecho con serenidad, te seguirá atormentando en tu memoria.
Habrás de afrontar tu ego, tu orgullo, tu dignidad…y lisa y llanamente reconocer que actuaste así, que no fuiste lúcid@, que fuiste débil, que te dejaste manejar, que tus sentimientos te traicionaron…
Y ACEPTAR.
Ya ves, un solo acto de la mente ¡y se cerró la herida!
Y no importa que lleve mucho tiempo ahí, que esté muy arraigado, que no pudieras quitártelo por mucho que quisieras…
¿Cuánto tiempo tarda la mente en ACEPTAR? ¿Qué dura el acto mental de ACEPTAR?
No aceptar y rechazar puede durar toda la vida si te empeñas…¡Pero lo contrario, ni siquiera un segundo!
Si te das cuenta de verdad de la capacidad de tu mente, lo puedes conseguir en un instante.
Si descubres esos motivos que escondía tu subconsciente, del estilo seguramente de los que antes señalé, si los ves, si TE DAS CUENTA de ellos Y ACEPTAS SERENAMENTE…todo estará solucionado…
Naturalmente que habrás de comprender y recoger esa capacidad de tu mente. De lo contrario “la creencia de que ella no puede” impedirá que pueda.
Habrá, pues, que realizar un acto limpio, convencido, sereno y claro.
Y si lo haces, amig@, tu sufrimiento habrá concluido.

 
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Publicado por en 23 septiembre, 2011 en Sin categoría

 

Heridas del corazón.

Pocas son las personas que saben sanar pronto las heridas del corazón.
He llegado a conocer a quien, en un solo instante, como un rayo de luz, pasaba del provocado dolor a la alegría.
Pero solamente fue una persona entre cientos e, incluso, miles.
Los demás humanos solemos arrinconarnos y amurallarnos con la creencia de que ha de pasar tiempo para que el corazón se sane.
Y, sin embargo, un solo ser humano demuestra que es posible lo contrario: sanar sin que pase tiempo.
Si puede un ser humano, pueden todos.
Es una inferencia del todo válida, puesto que se funda en lo humano y no en peculiares y singulares habilidades.
Las habilidades, sin duda, por ser efecto de cultivo individual, no sirven para argumentar si no se dan los mismos esfuerzos y entrenamientos y las mismas capacidades…Cualquiera no puede hacer lo que hacen Nadal o Federer en el tenis.
Sin embargo, y como siempre, nuestra mente se deja poseer por nuestra anterior experiencia.
Y nos parece el argumento más poderoso.
No nos paramos siquiera a pensar que puede ser la experiencia del fracaso y que de ella solamente podemos obtener fracaso. Y ni siquiera lo intentamos DE OTRA FORMA.
Porque es curiosa la persistencia de intentar lo mismo de la misma manera, cuando ya hemos visto que fracasa.
¡Cambiemos la experiencia!
¡Modifiquemos el modo de actuar!
¡Abramos un amplio abanico de posibilidades en vez de empeñarnos otra y otra vez!
Tenemos mayor riqueza emocional y mental de la que solemos atribuirnos. Y por comodidad o por desengaño de que no salga al primer intento, nos adormecemos en el fracaso…

PUEDEN SANAR PRONTO LAS HERIDAS DEL CORAZÓN. ES UN HECHO REAL.
Sería sumamente instructivo que cada un@ hiciera un recuento de qué ha hecho para sanarlas.
Para tener un listado de QUÉ NO HAY QUE HACER.
Porque, ante todo, existe el hecho de que las personas SE AFERRAN a la memoria.
“¡Con esto que pasó, es imposible!”.
Y no quieren advertir algo que la Psicología tiene por cierto: LA MEMORIA ES SELECTIVA.
Varios testigos de los mismos hechos, tienen recuerdos diferentes.
Y cuando se trata de asuntos de relación en los cuales están entremezcladas las emociones, mucho más.
Porque, además de los hechos supuestamente más significativos, existen infinitos matices emocionales que cambian profundamente los hechos para unos y otros.
Por eso, para sanar las heridas, un@ mism@ ha de LIMPIAR LA MEMORIA. Lo cual supone dejar de aferrarse a ella…
Volver a mirar la historia elaborada, dejando aparte la elaboración.
DEJAR DE VER COMO VEÍA.
PODER SER MAESTR@S DEL OLVIDO…

Si ya has limpiado la memoria, MÍRALA DESDE EL AHORA.
Mira ahora, de nuevo, qué es lo que sientes porque han podido cambiar ya tus emociones con la operación de limpiar tu memoria.
Y puedes hacer, además, varias cosas para sanar tus heridas (y también para ayudar a la otra persona a que las sane).
LA NUEVA PERSPECTIVA cambia las cosas dentro de un@ mism@.
Miramos casi siempre desde una perspectiva.
Desde ella solamente se ven determinados hechos y tener determinadas reacciones.
Si pienso que una frase me fue dicha para hacerme daño, esa perspectiva me empuja a herirme.
Si pienso que la misma frase fue dicha como una observación sin ánimo de ofensa, esa perspectiva me ayuda a no herirme…

LAS NUEVAS EMOCIONES, proyectadas sobre lo que antes me resultó hiriente, cambian también el sentido de los hechos y cómo los grabe en mí.
No es ya la novedad de la perspectiva, sino la novedad de la emoción.
Podía sentir una persona que no quería a la otra.
Desde esa emoción, hay interrelaciones que resultan hirientes.
Pero si se da cuenta que sí quiere a esa persona, puede recibir ya los hechos de nueva manera y sin herirse.
Cuando un@ comprende, por ejemplo, que la otra persona estaba intentando obtener nuestro cariño
y que tal vez la desesperación de no lograrlo la llevó a cometer un error, al comprender ahora desde nuevas bases de emoción, el error cambia de valoración, de ser ofensa puede pasar a ser un acto motivado por el amor. Y ello deja de herir…
COMPRENDER LA DEBILIDAD HUMANA es excelente base para superar propias heridas.
Cuando te haces consciente de tus errores y debilidades, uno de los más grandes frutos de esta consciencia es LA COMPRENSIÓN.
Una persona llena de humanidad es una persona llena de comprensión.
Y el valor de los fallos y defectos reluce cuando se convierte en comprensión.
Aquella frase del poeta latino Terencio de que “soy hombre y nada de lo humano me es ajeno” es una de las frases más sabias de la historia y más generadoras de paz en las relaciones…

Hay tiempos en la vida para cada cosa.
Y también hay TIEMPOS DE SÚPLICA.
Mal entendida y encuadrada, la súplica puede ser humillante.
Pero cuando viene de amor y a amor se dirige, la súplica ostenta riquezas del corazón.
La súplica serena y sencilla muestra la consciencia que la persona tiene de haber cometido una equivocación.
Muestra también que no se queda en ella, sino que ha crecido a partir de ella para llegar a un momento de limpieza de su corazón y que ella se muestra transparentemente en la súplica.
Es digno suplicar por amor, porque solamente se puede hacer desde el amor.
Y la persona que tal vez se haya encerrado en sus propias heridas, puede sentir lo mucho que se le está expresando con la súplica, y ello puede sanar su corazón…

Cuando un corazón humano ha superado y sanado sus heridas, en los ojos y la mirada de la persona se puede ver.
SABER DEL PROPIO ERROR Y PERDONARSE ES TAREA NOBLE Y SANADORA.
Ese perdón no está vinculado con la enfermiza culpa, porque es sereno y se lo adjudica un@ a sí mism@.
Y por ello no humilla como la culpa.
Puede estar la cabeza alta con sencillez y modestia, consciente de lo que ha hecho y de ello aprendido.
Y en esa mirada, sin palabras, se transmiten mensajes bellos y nobles…

LOS ERRORES SON LA TIERRA DESDE LA QUE CRECE EL SER HUMANO Y SON SU ABONO.
Solamente quien quiere crecer desde roca o mármol no está dispuest@ a reconocer los errores y perdonarlos.
Es decir, quien no crece en la humana tierra, quien ha decidido no ser humano.
TODA HERIDA SE SANA EN LA COMPRENSIÓN Y EL PERDÓN VERDADERO.
Amig@s, ése es el camino para que sanen para siempre las heridas del corazón…

 
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Publicado por en 20 septiembre, 2011 en Sin categoría

 

La relación sin final.

Están acostumbrados los humanos a que sus relaciones se terminen.
Incluso la más íntima, la relación “hombre/mujer”, o, en su caso de distinta orientación sexual, la de “hombre/hombre” o “mujer/mujer”…que me parece que son formas de “lo masculino y femenino”…
Y les parece natural que esto suceda.
Siendo así que habría de ser como si un día dejara de salir el sol…
Pero la cultura que empapa los cerebros humanos, ya lo ha convertido en hecho habitual.
También lo era en época anterior a la cultura del divorcio. Pero le faltaba el molde social.
Y, en consecuencia, se producía el hecho dentro de la misma casa, en criptodivorcio, pareja rota en silencio social, vidas separadas, “soledad de dos en compañía”…
Abunda aún hoy en día esta manera de finalizar la relación. Mucho más que la patente, porque existen masas de parejas que viven en lo que llamo “paralelismo terminal”…Están al lado de la otra persona en la misma casa, pero sus vidas no se juntan, son paralelas y varía la distancia entre ellas. Y pueden continuar así años y años, sin juntarse nunca, escondidos cada uno en su propia soledad…
Se inventan los humanos muchas maneras de aparentar (aún para sí mismos) que lo que se ha terminado, no lo está.
Cuando para los dos está realmente finalizado.
O lo está para uno de ellos y no para el otro.
O lo “parece estar” sin estarlo, que también a esa fórmula se acogen.
Se apega cada uno a una conducta. Y el otro o no la sabe interpretar, o la interpreta como final.
Y muchas veces se guardan y esconden de tal manera las emociones, que se creen no tenerlas.
Y un día, al romperse patentemente la pareja, se rompe la corteza conductual que las retenía y aparecen intensas y poderosas.
Y se llora como pérdida lo que en realidad se poseía.
Como decía el poeta, “sólo de lo perdido canta el hombre/ sólo de lo añorado”…
¡Qué triste, pero real, inconsciencia es la que lleva a saber lo que se tenía sólo cuando se ha perdido!
Pero no sé si es más triste todavía, cuando se vuelve a saber, renunciar a recuperarlo.
No pocas, puede que muchas parejas hay que se rompieron cuando podían rencontrarse.
Y una vez rotas, se sumen en la pérdida como irreparable.
Y se dedican a ese arte tan cultivado de “ser infelices”, en el que son expertos los humanos.
Ya no pueden tener lo que querían, sin saberlo, y cuando lo saben no hacen otra cosa que llorarlo.
Y, claro está, el pensamiento humano tiene mil trucos para avalarlo.
“Es imposible volver, porque me rechazará”, les dice ese pensamiento.
No recuerdan, por ejemplo, otro que reza: ”El no ya lo tienes. ¿Por qué no intentas el sí?”…
Pero enseguida emerge, para reforzar a aquél, la llamada “vergüenza”, eso que aprendimos de niñ@s para someternos al control de los padres, que lo intentaron ellos con energía pretendiendo “educarnos”.
Y llega la vergüenza a susurrar al oído el “¿cómo vas a acercarte después de lo que pasó?”.
Y se acepta obedientemente, una vez más, la vergüenza como consejera, impidiendo realizar acciones que -¿por qué no?- podrían tener excelentes resultados.
Sí, amig@s mí@s, somos expertos en reprimirnos a nosotr@s mism@s. Ya no necesitamos que, desde fuera, alguien nos prohíba algo. ¡Nos encargamos nosotr@s mism@s de prohibírnoslo!
Lo cual ¡tantas veces nos deja lejos de la frontera de la realidad!
Podíamos tener la sensatez de dejar a la otra persona que nos pusiera el límite. ¡Tal vez no lo pondría!
Y nos quedaremos sin saber toda la vida si el retorno era posible o imposible.
¡Triste recuerdo que –eso sí- también podremos utilizar para el arte de sentirnos infelices!…

Más instrumentos tiene nuestro pensamiento para detener las acciones posibles:
La sempiterna culpa.
¡Dioses, en qué día la aprendieron los humanos!
¡En qué día decidieron contraer ese virus que infecta a casi todos, ateos y creyentes, ignorantes y cultos!
Conté ya cosas en este blog (volved si queréis a un post que llamé “El virus de la culpabilidad) que me parecen suficientes para curar esa enfermedad, que no es otra cosa por mucho que, incluso, haya pretendido sacralizarse.
¡La culpa entenebrece y ensucia todas las relaciones humanas inadecuadas!
Y vuelve inadecuadas las adecuadas…
Y aquí, en nuestro caso, sin duda logrará ocasión de aparecer.
Y se dirá la persona “¡con lo que yo hice!”.
Y puede que comience con no perdonarse a sí misma, otra muestra del arte de ser infelices.
Y si no se perdona a sí misma, ¡ni se le ocurre que la otra la puede perdonar!.
Con lo cual, una vez más, se usurpa la oportunidad ajena como si fuera propia.
Costumbre arraigada ésta en el pensar humano.
Invadir las fronteras íntimas de las otras personas, dando por hecho lo que están o no están dispuestas a hacer.
¡Y nos privamos hasta de podernos sorprender!
Ya nos encargamos de decidir la hora de la noche, aunque sea media mañana.
Y ni siquiera contamos con que pueda lucir una luna espléndida que ilumine la noche imaginada en pura oscuridad…

Más maniobras del triste pensar puede forjarse el programado cerebro humano.
¡Pero se pueden cortar todas ellas de un tajo si se deja salir al corazón!
Si quien ahora sabe lo que siente, se embarca en su propio sentir.
Si le venda los ojos al triste pensamiento y abre por completo los ojos de su corazón, y se lanza con él en la mano a conquistar lo que ama.
Tal vez con el suceso pudo aprender que VIVIR ES VIVIR CON CORAZÓN.
Solamente ese arte de ser infelices lo desaprueba.
El arte que se alía con las normas y objetivos de la pobre sociedad.
¿Y qué te importa la sociedad si te conduce a la infelicidad?
¿No te vale la pena tirar todo eso a la basura y buscar de verdad, con arrojo, con valentía, con verdadero egoísmo TU PROPIA FELICIDAD?
Ya solamente esa decisión, te ha puesto en el camino de lograrla.
No lo olvides, por favor:
LA VERDAD DE LA VIDA SE ENCUENTRA CON EL CORAZÓN.
Y puede que entonces aprendas también que, cuando hay amor, LA RELACIÓN NUNCA TIENE FINAL.

 
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Publicado por en 19 septiembre, 2011 en Sin categoría