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Archivos Mensuales: enero 2013

Del disfrute y la negatividad.

Sucede con nuestro cerebro que, cuando hay disfrute, NO SURGE LO NEGATIVO.

Él está en paz y en equilibrio. Las neuronas realizan la sinapsis sin esfuerzo. Todo “fluye”…

El estado de “flujo” en nuestro cerebro es privilegiado. Su acción y movimiento no encuentra resistencias. Y se comporta entonces como un motor bien engrasado: funciona suavemente, su sonido es armónico, su avance es constante y fácil…

LO NEGATIVO ESTÁ CALLADO.

Y la vivencia resultante la solemos llamar “felicidad”, aunque todavía sea precipitada la denominación.

Pero es un hecho que la memoria no está convocando sus malestares, sus reglas, sus temores, sus defensas y sus ataques…

El disfrute –para tener esos resultados- ha de ser PLENO. No ha de decir en tal momento  “ninguna voz” que sea excesivo o inadecuado. No ha de surgir el temor de disfrutar, ni los “miedos morales”.

El cerebro ha de sentirse LIBRE, sin ataduras.

El disfrute lo invade enteramente…

Y se produce un “estado de salud psíquica”. Se olvidan los complejos, las reacciones grabadas, los condicionamientos.

“La risa” produce un “masaje facial” que mueve unos 83 músculos.

La serotonina baña el cerebro.

La atención está centrada y la vivencia llena de emociones positivas el cerebro emocional. Y con él

el racional, sin sentir demandas ni peligros, tiende a aquietarse.

¡SENTIMOS FELICIDAD, AUNQUE SEA MOMENTÁNEA!

No te parece en ese momento que “Fulano o Zutana sean desagradables”.

No te vienen “respuestas bordes”.

No se te ocurre “atacar a nadie”.

No tienes en tal momento ni pasado ni futuro, VIVES AHORA.

No sientes que te falta nada.

Estás “viendo en rosa”…

Por eso insisten tanto los neurocientíficos  en la salubridad que aportan al cerebro “los pensamientos positivos”, que más me gustaría decir “las vivencias positivas” o de pleno disfrute…

 

NO ES ESO LA FELICIDAD, aunque lo parezca, porque ella es UNA CUALIDAD DE LA MENTE, y ,por ello, ESTABLE Y PERMANENTE. Podríamos decir que se trata –hasta cierto punto- “de un anticipo”.

La felicidad es la cualidad de la mente ABIERTA A LA VERDAD, LA BELLEZA, EL BIEN Y –en suma- AL AMOR.

No es simplemente una vivencia de disfrute.

El disfrute se acaba y viene detrás la inquietud, la tristeza, el temor…

Pero esa MENTE ABIERTA conserva su cualidad  y es capaz de AFRONTAR EN POSITIVO las ruinas aparentes e incluso reales.

Puede leer, detrás de la inquietud, la seguridad de “la confianza en Lo Invisible”.

Detrás de la tristeza, la reordenación de la tabla de valores.

Detrás del temor, la garantía de La Vida…

Y por ello no es tan sólo una vivencia pasajera lo que experimenta, sino un estado profundo del ser…

 

BUENOS SON los momentos de disfrute, sanos para el cerebro y la psique.

BUENO ES quitarles barreras y recogerlos cuando vienen.

BUENO ES hasta determinado punto, cultivarlos con aquellas cosas positivas que nos acontezcan, como esas “sanas” aficiones que todos (¡así lo espero!) poseemos, unos haciendo deporte, jugando al padel,  viendo cine,  paseando, charlando amistosamente, tomando cantidades “homeopáticas” de bebidas “espirituosas”…Y un etcétera en el que se incluyen muchas más, incluso más placenteras…

BUENO ES estar atentos a que no se conviertan en dogales o ataduras, en dependencias, en adicciones…Porque si tal sucede, el disfrute se sesga y se convierte en COMPULSIVO, lo cual lo cambia de cualidad en el cerebro y la vivencia,

lo transforma en artificio y droga…

Y BUENO ES, sobre todo y por encima de lo demás, que se centre la mente (NO que “se concentre”) en esa constante apertura a las grandes realidades, pilares del Universo, cuyo movimiento, muchas veces inapreciable que parece quietud total, está en todas y cada una de las cosas, las situaciones, las vivencias, LA REALIDAD…

 
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Publicado por en 31 enero, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Cuando leo al maestro K…

Prefería Krishnamurti que le llamaran simplemente “K.”

Imagino yo que lo hacía “para despersonalizar”.

Las personas que solían dialogar con él, sabían que él tenía “una mente vacía”.

Y hablaban ante él muchas veces sin dirigirle directamente la palabra. Hasta que él la tomaba.

Y se producía entonces un diálogo directo…

He de conformarme yo con leer sus diálogos y escritos. Desde hace muchos años lo hago.

Cuando le leo, me suele suceder que no guardo memoria de ello, de nada o sólo de alguna frase.

Pero en otros momentos me vienen y comprendo que han hallado lugar en mi memoria.

Me centro en ESCUCHAR.

Y van pasando las palabras de manera muy especial. Quisiera poder transmitíroslo…

Es como si cayeron en un lago que se va haciendo transparente mientras ellas van cayendo.

Un lago de cuya profundidad me parece que no llego a ser consciente…

Las veo, al mismo tiempo, con una singular claridad. Como que contienen “el resplandor de La Verdad”.

Me parecen a la par sensatas y profundas, tan profundas que se van más allá del lago.

Siento como que percibiera, al mismo tiempo, su racionalidad y su “más allá”.

Se deslizan por la mente, el corazón y el alma

depositando  “un aroma” que prácticamente (me parece) no aspiro en ningún otro lugar.

Y hay otra cosa más, para mí muy especial, que es

¡que me parece estar pisando “suelo Sagrado”!

ALGO sobrevuela por encima y por debajo de las palabras, ALGO que me sobrecoge, me acalla y deja mi mente en un singular SILENCIO.

Es obvio que no puedo obtener de tal lectura “solución” a problemas.

Se trata de una mano que siembra semillas invisibles que la mente –a ritmo singular y desconocido- ha de dejar crecer.

En consecuencia, no se me ocurren “ideas” tras leerlo. No me aporta nuevos pensamientos, aunque muchas veces “rompe los esquemas”.

¡Y me los deja rotos!

Tal vez pueda decir que mi mente se abre. Y que se me abre el corazón.

No me da “contenidos”, sino que cambia “el continente”…No cambian las ideas, sino que desaparecen…Como si en vez de contenidos hubiera una nueva calidad en la mente misma

y que ello le añada “nueva capacidad”…

Tal vez tras ello sea más sensible…mucho repite él la necesidad de “ser altamente sensible”…

Y siempre te remite A LO REAL, sea cual sea el nombre que queramos darle, La Verdad, o Dios, o Lo Sagrado…

NINGUNA VEZ recuerdo que él haga ningún halago, que diga “grandezas” de nosotros.

No concede nada ni al deseo de seguridad (señalando “guías ciertas”), ni al sentirse “especial” (donde otros están señalando que somos depositarios de La Luz u otras afirmaciones).

No deja “dónde agarrarse”…

Decía Mary Lutiens, una de sus biógrafas, que “K. te va abriendo la puerta del misterio y que –de pronto- ¡te da con la puerta en las narices!”.

Y parece que él solamente quiere ayudar a “ponerse en marcha” para que luego caminemos “siendo nuestros propios maestros”, como muchas veces dice…

Nunca pide, nunca quiere “discípulos”, aunque muchos quisieron serlo.

Nos muestra “la alienación “ de la autoridad en el mundo de La Verdad y en la región honda de nuestro ser donde habremos de hallarla.

Del mismo modo va mostrando “falsedades” que quitan a la mente la libertad y singularidad del encuentro Sagrado.

El error de intentar “organizar La Verdad”, como de hecho lo intentan religiones.

O movimientos o ideologías o creencias…

Aunque no recuerdo palabras suyas al respecto (salvo alguna), me parece que nos enfrenta plenamente con nuestro “vacío” y nuestra “soledad”.

Dijo ser precisa “una madura soledad”.

Y del “vacío” me parece que brotaba –en sus mensajes- “la llama de la insatisfacción”, precisa y necesaria para asomarse –siquiera- más allá de lo que el cerebro humano puede lograr.

Es obvio que la mente no es el cerebro. Aunque resulte de hecho que muchas personas no distingan los niveles de sus dos inteligencias, la racional y la emocional, y las diferencien realmente de la acción del “darse cuenta”.

Hay quien –llevad@ por la capacidad “intuitiva” de la inteligencia emocional- cree que “ve”, que se está “dando cuenta” de sí (o de los otros).

Y no percibe que determinadas características de “las intuiciones” les pueden estar engañando.

Ni tiempo  ni memoria ni pasado ni futuro están presentes en el hecho real de “darse cuenta”.

Y sí lo están en “la intuición”.

Sin embargo, la intuición puede presentarse en el cerebro “con mucha claridad”, aparentemente “con el resplandor de La Verdad”. Y ello puede dar lugar a confusión.

Por ello “el cuestionar” constante de todo el contenido del cerebro y de la mente, es un impulso para no detenerse en afirmar nada “fijado”.

La mente (decía K.) “como un gran río se va purificando al fluir”. Cuando abandona cualquier “posición”. Cuando se vacía. Cuando se entrega a la vida sin ninguna resistencia ni muros ni barreras…

Recordaré de él  -para acabar estas palabras- algo que sin duda nos plantea afrontar:

LO DESCONOCIDO.

Lo que llamamos “conocimiento” por definición NO LO ES. No entra en “lo desconocido”.

Acumula el cerebro experiencias, las convierte en información, la organiza con determinados métodos (por ejemplo, los que emplean ciencia y técnica),  y llega AL CONOCIMIENTO.

Pero jamás es éste “el conocimiento de sí”, que es completamente heterogéneo.

EL CONOCIMIENTO DE SÍ NO ES JAMÁS ACUMULATIVO, porque se produce solamente EN EL AHORA.

Es diferente cada vez, no es repetitivo. Siempre hay algo nuevo. Como el agua nueva del río que ahora pasa.

Y por ello dice K. que “el conocimiento de sí mismo es el comienzo de la Sabiduría”.

¡Eso nunca puede ser una especie de tratado psicológico sobre el propio ser!

Nunca es “conocimiento” como el que el cerebro puede lograr…

Y, sin embargo, este OTRO conocimiento es imprescindible. Sin él nos veremos irremediablemente reducidos al nivel “humano”, sin poder hacer otra cosa ni otra acción que eso que llamamos “civilización y progreso”…

Lo cual, tristemente, nunca pasará de ser “una mano de pintura” exterior a lo que somos, sin resolver jamás EL PROBLEMA DE FONDO, la realidad misma del ser humano…   

 

 
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Publicado por en 30 enero, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Las encinas y la mente.

Es la encina un árbol admirable.

No será –según los cánones- tan alto y bello como el cedro, es más baja y chaparra, son sus hojas inhóspitas y su tronco retorcido.

Pero me parece ser el árbol que más energía de la vida recibe y contiene.

No conozco ningún otro que, como ella, sea capaz de anidar en la roca y crecer contra toda posibilidad.

Lo he visto realizar a un mínimo pimpollo, una mera ramita de escasos palmos que enraizó en un nicho de roca, de pura roca, y en un círculo de rocas, tan claro que así es como lo llamamos: el círculo de rocas.

Nadie lo plantó.

A unas decenas de metros hay una gran encina, podría decir que “una colonia”, porque surgen de la tierra varios troncos contiguos. Pero a partir de las ramas que portan hojas, se comporta el conjunto como un solo árbol…Probablemente ella es su madre, madre encina nacida de la Madre Tierra…

De manera increíble, año a año, esa ramita ha ido creciendo. Ha sabido, no sé cómo, hacer fisura en la roca, fragmentar su resistencia, penetrar su entraña, tal vez crear su propia tierra para arraigar y crecer.

Nadie la ha regado. Ha sorbido el agua del cielo y de la tierra. Y ha continuado creciendo, indestructible, hasta ser ahora ya una encina joven, de un solo tronco (¿cómo habrían sido posibles más?) que me parece que sobrepasa los dos metros de altura…

No me parece posible que ningún otro árbol hubiera sido capaz de la misma hazaña.

La admiro, sin duda alguna, a la par que –por haberla visto esforzarse tan de pequeña- tiene en mi corazón afecto.

Y me hace pensar ella en nuestra propia mente.

¿Cómo han crecido en la Humanidad, sobre lechos de rocas, sobre errores sin cuento, con todas las adversidades en contra de ellas, las Grandes Mentes?

Gautama, el príncipe, abandonó su vida de lujos y placeres  se encaminó a los bosques donde pasó toda clase de privaciones…

Pasó de aquello para crecer en la roca…

Halló después otro camino, una “vía media” respecto a la dureza y los sacrificios de todo tipo,

pero ahondando mucho más en su propia mente,

abriendo los ojos de su consciencia para poder ver más allá…

Jesús de Nazaret, descendiente de reyes, nació en un establo y discurrió la práctica totalidad de su vida trabajando en un taller de carpintero.

Y antes de comenzar a hablar a las gentes que le venían, se retiró al desierto, vivió en él en privaciones y hasta tentado por el espíritu del mundo, el que ama la riqueza y el poder.

Y se abrió su corazón a la consciencia del Padre de todos los seres y mostró a los que le seguían que solamente existe UNA REALIDAD, y le dio como nombre AMOR…

¡Cómo crecieron aquellas grandes mentes!

¡Cómo mostraron el camino recorriéndolo primero ellas mismas!

No hicieron filosofía ni (aunque luego hayan surgido) no crearon “religiones”. No tuvieron ideología alguna, no pretendieron cambiar el mundo ambiental ni sus costumbres ni sus pautas o paradigmas.

Se adentraron en la roca para llegar al agua de la vida.

Ahondaron en el ser humano y enraizaron en él hasta donde nadie antes lo había hecho, y se lanzaron al cielo sus troncos y sus ramas…

No odió Jesús a los romanos invasores de su tierra,

no quiso participar ni en las ideas ni en las acciones de los “zelotes” que entendían al Mesías como el liberador de la opresión del invasor…No entró “en política” ni combatió a nadie…

No tenía Jesús “conocimientos” ni buscó sabios discípulos. Ignorantes pescadores eran y a ninguno envió a instruirse a alguna escuela existente.

Solamente supo encontrar dentro de su corazón

la singular vivencia de amarlo todo y amar a todos, y por ello cambió la Ley y los Profetas por el único mandato capaz de producir El Bien entre los seres, “amaos como yo os he amado”…

 

Rojo atardecer tiñe ahora el cielo de poniente.

Las nubes resplandecen con la intensidad del día que se acaba.

El campo está muy quieto, quieto el viento y las hojas de los árboles.

Todo medita.

Y se empiezan a ver las luces nocturnas de los hombres…

 

 
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Publicado por en 29 enero, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Reparar el pasado.

¿Es posible, amig@s mí@s, volver atrás, desandar lo andado, cambiar lo que ya hiciste?

“La flecha está lanzada”, dijo a cuenta de un asunto de sí mismo el maestro K.

Me parece lo más doloroso del pasado ese hecho de no tener marcha atrás, ese “ser irremediable”,

ese “lo que pasó, pasó”…

Hay personas que no se arrepienten de nada de su pasado. Y yo no sé si son sobrehumanas o inconscientes. No digo que –en eso- no sean lo primero. Yo, ciertamente, no lo soy…

“Qué hice y cómo me porté con personas queridas”…¿querría que no hubiera sido así?

¿Habría deseado que mi insensibilidad no las dañara? ¿Habría decidido no ser ciego a su realidad en muchas ocasiones? ¿Habría querido que mi soberbia no me empecinara en lo que pensaba?…

¡Por supuesto que sí!

No habría querido lanzar unas flechas que se clavaran en su carne, no haber herido…

Ni soy valiente para afrontar serenamente el daño,

ni soy tan insensible para no lamentarlo, ni estoy tan convencido de mí mismo que nada quisiera modificar en el ayer.

El tejido hecho por mi telar está lleno de fallas y de nudos. Muchos dibujos están mal iniciados, otros no llegaron a terminarse. Yo no puedo decir (como al parecer hay quien sí lo hace) que esté orgulloso de mi vida.

Hay en mi pasado un dolor inevitable que llevo sobre mí, un peso que ignoro la forma de aliviarlo.

Lo que hice, lo hice. ¡Esto no tiene marcha atrás!…

¿Es posible, en consecuencia, reparar el pasado?

Quisiera verlo ahora, amig@s mí@s, mientras voy escribiendo estas palabras y dejando que lo real se desenvuelva. Y quisiera, sobre todo, que a cuantos dañé me dijeran cómo puedo reparar el daño si es posible.

“Pedirles perdón” es poca cosa. Son, por una parte, unas palabras por mucho que sean sentidas. Y son, por otra, de alguna forma una carga que añades a sus hombros pidiéndoles que no lo tengan en cuenta, ¡lo que tú hiciste!, lo cual es cosa enteramente suya, se pueden negar, tú no tienes derecho a esperarlo…

¿Qué hacer?

¿Cómo afrontarlo?…

 

Hay algo muy importante que viene a la mente:
¿SIGUES SIENDO EL MISMO QUE ENTONCES FUISTE?

Porque si es así, sigues siendo LA FUENTE DE LOS DAÑOS.

Y por ello el pedir perdón será algo meramente hipócrita e injusto.

HAS DE HACERTE LA PREGUNTA.

Y ha de ser muy sincera, muy honesta, muy radical la respuesta.

Porque si ya no fueras el mismo, ese pasado y ese daño YA SE HABRÍA TERMINADO.

No podrías borrar lo que entonces hiciste, eso seguiría siendo IRREMEDIABLE, y con ese dolor habrías de cargar para siempre, sin jamás sentirte inocente.

¡Pero nunca más volverías a producirlo! Y te podrían ver distinto esas personas, y –si ellas quisieran- podrías comenzar con ellas UNA NUEVA RELACIÓN.

Obvio es que, ante todo, dejarías de echar culpas a los demás y buscarte excusas y justificaciones.

Habrías de cargar enteros tus hechos a la espalda.

Con ellos vivir.

Habrías de aclarar tus ojos y, sin miedo, ACEPTAR QUE TÚ FUISTE CAUSA DE ESOS DAÑOS.

Que los hiciste tú y nada ni nadie más. Sin permitir que tu mente se deslice a lo que ellos hicieron, porque nada quita que fueras tú el origen y la causa de tus propios actos.

Simple parece esta lección…¡Pero es muy costosa para nosotros, los humanos!…Decir que sí con la cabeza puede ser relativamente fácil. Pero aceptarlo hasta el fondo de tu ser es otra cosa…

Requiere que desciendas a tus sótanos, hasta el lugar más oculto de eso que llamamos subconsciente…¿Podremos llegar ahí, amig@s mí@s?…

 

Tras este hecho, aún queda camino. Más difícil aún. Y es la pregunta que ya me hice con vosotr@s antes:

¿HE DEJADO DE SER LO QUE ERA?

¿LO SABES?

¿PUEDES NI SIQUIERA SABERLO?…

 

Me vienen las palabras del maestro…¡DESCORAZONADORAS!:

“EL QUE LO ES, NO LO SABE”…

Puede ser que a lo largo de los años tú hayas hecho cambios en ti. Puede que tú los notes y los noten los demás…

Pero “ese algo” que está más allá y por debajo de esos cambios…¿SIGUE SIENDO IGUAL?…

Y adviertes que es muy posible que sigas siendo lo mismo, y sigas siendo –en consecuencia- el mismo autor y fuente de los daños.

SIN TÚ SABER…

¿Y QUÉ TE QUEDA?

¡Humildad, humildad, humildad!…¡Ay, otra palabra!

ACEPTAR QUE NO SABES Y ESCUCHAR.

Escucharlo todo, incluso lo que te contradiga…¡En especial lo que te contradiga!.

Escuchar de forma completa, sin ninguna resistencia.

Escuchar aunque te esté pareciendo equivocado…

¡ESCUCHAR!…

Porque quien no sabe, debe escuchar.

Quien no sabe, no se puede seguir guiando por lo que cree saber.

Quien no sabe, se ha de callar completamente, olvidar cuanto encuentra en su propia mente

y poner TODA LA ATENCIÓN en aquello que reciba…

Y después, mucho tendrá que hacer.

Habrá de meditar muy honda y seriamente. En el instante de la escucha y después de él.

IGNORO LO QUE PUEDA APRENDER.

Tendrá que atravesar el desierto de sí mismo…”Deambulatio pauperis in deserto”, formuló S. Buenaventura, un franciscano antiguo al que nombraron “santo”…”El camino del pobre en el desierto”…

Pero a la par me parece que su camino no ha de estar sumergido en la tristeza. Porque siento que ella, fácilmente, es pena de sí mismo, que no es el dolor del daño ajeno.

Conscientes de lo que alcanzamos a ver de nosotr@s mism@s. Conscientes de lo que nos digan…

Y paso a paso, día a día del tiempo que la vida nos conceda, ABRIR LOS OJOS, ABRIR NUESTROS OÍDOS.

Y CAMINAR…

 

 
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Publicado por en 28 enero, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Me invitaron a pertenecer a un grupo…

Hace un par de días solamente.

Lo hizo una querida amiga, lo cual fue mi primer motivo para aceptarlo.

Le dio ella nombre al grupo, “Crecer Decreciendo”.

Y mi simple intelección de los términos fue el segundo motivo: crecer nosotr@s, los humanos, “quitándonos cosas de dentro”, decreciendo a los ojos del mundo establecido, del viejo mundo errado del ser humano.

Pero me equivoqué.

No en el afecto sino en mi interpretación del nombre.

Porque al día siguiente leí de sus palabras que –inspirado, además, en una iniciativa anterior de otra persona amiga- tenía el nombre otras pretensiones. Diría yo que “contenía una ideología”.

Al parecer su pretensión es “cambiar los paradigmas socioeconómicos y emocionales” que están vigentes en nuestra sociedad.

Y respondí en cuanto leí estas palabras que yo no me comprometía con eso, que mi compromiso reside en lo que somos los humanos, yo dentro de ello en primer lugar. Añado ahora que el conocernos a nosotr@s mismos es el primer paso de este compromiso. ¡Y no de modo intelectual, sino a través del “darse cuenta”!

Y a partir de ahí, IR DECRECIENDO.

Es decir, eliminando pensamiento e impulsos negativos del cerebro y de la mente…Perdiendo “peso” y entidad sobre lo que la sociedad, el mundo, consideran.

VACIARSE…

Llegar al subconsciente donde portamos la historia entera de la humanidad que somos…Desandar el camino equivocado…

Y realizado esto POR CADA UN@, no de manera colectiva,  porque también eso nos ha demostrado la historia a través de las religiones y las filosofías e ideologías políticas QUE ES INEFICAZ…¿Acaso el mundo ha cambiado tras escuchar las palabras de Buda, de Jesús, de Marx y Engels, Lenin o Stalin?…

Por ello es necesario afrontar LAS RAÍCES, NO LOS EFECTOS.

EL CAMBIO VERDADERO SE PRODUCE A NIVEL INDIVIDUAL.

Y en él se afronta el cambio de la Humanidad, la cual somos y llevamos dentro…

Conozco yo el aprecio que nuestra común amiga “inspiradora” de esta iniciativa tiene por “el conocimiento”. El cual vale, lisa y llanamente, para las dimensiones materiales del vivir. Pero que no vale en absoluto para transformar al ser humano.

Si valiera, los “santos” serían ante todo “catedráticos”, y la Academia Sueca dispensaría los máximos honores de elevación espiritual cuando concediera un premio Nobel, sustituyendo en dicha acción a “las iglesias”.

Y si es claro que las iglesias, cuando declaran un santo o santa, están siguiendo en ello sus propios paradigmas e intereses, no lo sería menos, desde luego, esa otra alternativa.

La cual, además, incluiría otra larvada declaración:

Que los ignorantes estarían lejos del verdadero Bien…Lo cual hasta al sentido común ofende…

 

Se me añadió otro indicador en las palabras de mi amiga, un video que contenía una conferencia de un catedrático al respecto de ese “decrecer” y que ella invitaba a escuchar.

No lo hice.

Me bastaba con saber que la diera un catedrático.

Y no se concluya que desprecie ni sus conocimientos ni sus palabras, que seguro serían inteligentes los unos y puede que seductoras las otras.

Simplemente recalco que me parece saber que el conocimiento como tal no transforma al ser humano.

¡Y ya no quiero usar más tiempo de mi vida (presuntamente ya escaso) en caminar por carreteras sin salida donde la humanidad viene  milenios encerrándose!…

Forma parte de mi error el haber invitado a algunas personas a pertenecer a este grupo.

Y quiero que les llegue a ellas la información.

Luego, obviamente, ellas harán lo que deseen. Pero espero que ya no por el influjo que pudiera yo haber tenido…

Estas serán mis últimas palabras dirigidas al grupo “oficialmente”, como “exmiembro” suyo.

Lo cual en absoluto significa que me niegue a intervenir a nivel individual en conversaciones de las personas que lo componen. Soy un ser humano que participa con todos los humanos, sin restricción ni barreras. “Lo humano” es mi asunto

viviéndolo alma adentro…

Y deseo de corazón a todas las personas que pertenezcan o quieran pertenecer a este grupo

QUE ENCUENTREN MÁS QUE LO QUE BUSQUEN.

Que no se queden dentro de las fronteras de “lo conocido”.

PORQUE ES JUSTAMENTE EN “LO DESCONOCIDO” (DE NOSOTR@S MISMOS Y DE LA REALIDAD INFINITA) DONDE SE HALLA LA SALIDA DEL CAMINO QUE TRANSFORME NUESTRA HUMANIDAD.

 

 
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Publicado por en 25 enero, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Escuchando a un niño mongol…

Me han mandado un vídeo de un niño mongol que canta a su madre.

Me lo manda persona a la que quiero. Y el niño canta porque quiere a su madre que murió.

No me he sabido enterar de cuál sea el programa de televisión, ni siquiera su nacionalidad, aunque los presentadores y el público que se llega a ver son orientales.

Un locutor manifestó no entender el lenguaje mongol, pero sí que el niño le había tocado el corazón.

La locutora se secaba disimuladamente una lágrima…Y el público estaba impresionado y con los ojos brillantes.

Vestía el niño probablemente un atuendo mongol, blusa blanca cerrada y pantalón bombacho que se hundía en su par de botas.

Su rostro, muy bello, con sus rasgados ojos y la serenidad orlando sus facciones.

Preciosa la voz de tiple, limpia, clara y potente. Llenaba por completo el espacio muy amplio de la sala…

Hermosa la melodía…

La letra de la canción estaba llena de creencias ingenuas que –en un niño- no suponen la búsqueda de seguridades de los adultos ni sus negociaciones interiores. Son limpias. Son lo que de los niños dijo el Maestro Jesús: “De los que son como ellos es el Reino de los Cielos”…

Y sentí yo que la voz del niño subía al cielo.

Como el ave más ligera, como la nube llena de sol.

Sentí que –inevitablemente- en tales momentos estaba presente EL AMOR.

Ya no era el significado de las palabras ni la música. Era el niño y su total candor. Era el amor a la madre y la completa confianza y abandono. Era la seguridad que ningún motivo puede otorgar…

Y sentí que mientras haya tales seres en la tierra,

la humanidad no está perdida.

A pesar de lo que somos, a pesar de la barbarie, del temor y de la crueldad.

¡Porque compensan los niños a millones de seres corrompidos! ¡Pesan más ante El Amor!…

Breve fue el momento de todos estos sentimientos.

Pero quedó depositado en esa zona de mí que no soy yo.

Quedó depositado en el ahora, el ahora del instante que no pasa,  porque es proyección de la Eternidad.

¡LA VOZ Y LA ESENCIA DE UN NIÑO ELEVÁNDOSE POR ENCIMA DE LOS CIELOS HASTA EL INFINITO AMOR!

 
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Publicado por en 24 enero, 2013 en Reflexiones y vivencias

 

Sacar algo del corazón…

Se queda el corazón a veces callado y quieto, como si no tuviera sentimientos.

No es real esto a la luz de los descubrimientos neurológicos, puesto que el flujo de las emociones es constante.

Pero sí es real que no pocas veces no somos conscientes de ellos, y los mismos neurocientíficos lo afirman.

Y sucede también otro fenómeno que desborda este planteamiento:

PUEDE EL CORAZÓN ESTAR QUIETO Y EN PAZ.

LA QUIETUD es un hecho venturoso de la mente.

Cuando acontece, se extiende tal hecho de la mente hasta el cerebro, y experimenta él un estado inusual, como de parada.

El carrusel del pensar se detiene.

Y con él se detienen también las emociones que forman parte de ese “pack”.

Hay un estado de quietud que proporciona al cerebro una paz especial.

No es en tal caso la inconsciencia la causa de esa paz, no es el hecho de no enterarse del flujo emocional.

Está atenta la mente y hay consciencia.

Y está relacionada esa quietud con la consciencia.

No afirmo que sea su causa, porque se trata de un estado que me parece desbordar nuestra acción, sin ser por ello resultado de ningún acto nuestro.

Y tampoco quiero afirmar nada acerca de la causa que pueda haber detrás.

Ahí dejo la sugerencia para que sea cada un@ quien perciba lo que hay en esa situación…

 

En esas dos posibilidades me sitúo ahora.

Sin manifestar en cuál de las dos me encuentro, o si me encuentro en ambas.

Y el hecho es que miro mi corazón para ver si algo emerge para manifestároslo en estas líneas que escribo para vosotr@s…y  para mí mismo…

No pocas veces me planteo dejar de escribir.

No imaginéis que lo hago ni por generosidad ni por hacer bien a alguien. Ambas cosas se escapan de mis previsiones.

Ignoro si a alguna persona le hace un bien real y verdadero leer lo que yo escribo.

Mi convicción es otra: pienso, ante todo, que el bien se lo hace cada un@.

Y también me parece que El Bien, el verdadero Bien, nos llega a todos desde “más arriba”.

Me quedan, por tanto, solamente mis propios motivos para seguir escribiendo. Los conté hace algún tiempo en alguno de estos escritos.

Y mis motivos, justamente como motivos, son todos deficientes, hijos del tiempo de mi mente y mi cerebro.

No son más valiosos que los que tenga alguien a quien le guste jugar al padel.

Cierto es que pongo afecto en escribiros. Y también lo puede poner esa persona deportista.

Y por ello me suelo relegar, en estas ocasiones, a recordar que mis escritos tratan de ser un sencillo diálogo entre amig@s, sin darles trascendencia superior.

Escribo yo como tú juegas al padel o como charlas con amig@s.

Actos humanos meramente.

Aunque, a la par, de todos nuestros actos podemos aprender y disfrutar.

DISFRUTAR es ya, de suyo, un acto SALUDABLE.

Los problemas psicológicos DESAPARECEN mientras estamos disfrutando.

Y si algún@ me lee disfrutando, he ahí un bien humano.

Yo suelo disfrutar mientras escribo, y ése es uno de mis motivos para hacerlo.

Sucede, además, que mis temas tienen todos que ver con lo que es nuestro psiquismo y nuestra humanidad, lo cual me permite disfrutar más.

No me sucedería escribiendo de otros temas…

Poco leo de los demás. Me he asomado a veces a blogs que hablan de “lo espiritual”, término que ya he manifestado que me parece un “sesgo” de nuestra realidad, por lo cual prefiero otros términos, por ejemplo “integral”.

Porque “lo espiritual” lo considero una parte de la realidad humana. Y me gusta abordarla entera, con todo lo que es…en lo cual me puedo perder porque LA TOTALIDAD DE NUESTRO SER es algo que se me escapa, a lo cual a veces hago alusiones

desde mi ignorancia, a veces desde creencias (que temáticamente rechazo), a veces desde intuiciones, a veces quizá desde “un saber no sabiendo”…

Pero he de reconocer que “los blogs espirituales” más bien me cansan que generarme “bienes”, de esos que contabilizamos como tales, lo cual tampoco es justo.

Me suelen echar un tanto para atrás sus lenguajes,

unas veces porque parecen “tan altos” que me parecen propios de “maestros ascendidos”, otras porque repiten mucho lo mismo ya dicho muchas veces  (¡como seguro que me pasa a mí que –como dicen- me repito más que el ajo!)…Pero ya sabéis que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno…

En suma, que leo poco.

Mucho tiene que ver en ello el estado de mi vista, tenedlo un pelín en cuenta…

No me canso de leer a Krishnamurti, a quien considero (¡seguro que voy a escandalizar a más de un@!)  un maestro de la talla de Buda y de Jesús.

Errado es –y os lo reconozco- andar comparando maestros, ni comparando a nadie, pues me parece que cada ser ES PIEZA ÚNICA DEL PUZZLE UNIVERSAL. Único es el lugar que ocupa en la armonía, única su misión en esta vida, única la grandeza de su ser por mucho que, en la experiencia humana, se perciban diferencias a veces terribles.

Leo, pues, cuando lo recibo,  frases de este maestro

a través de un servicio online. Los libros ya no suelo leerlos por esa dificultad de mi vista…

He leído también a veces algún blog de “viajeros extremos”, de esos que han subido las más altas montañas y cruzado los desiertos más peligrosos.

Porque en tales experiencias no pocos seres humanos contactan con LA PROFUNDIDAD, y aprenden cosas en su alma que el mero pasear por el asfalto no suele ofrecer…

También miro a veces lo simple y llanamente “banal”, y observo por qué motivo lo hago y descubro también –en alguna ocasión- que hay valores en cualquier conducta humana, y que tampoco es verdadera esa afirmación de que “estamos peor que nunca”…

 

Y resulta ser que –por lo que ya llevo escrito- he llegado a mi final de hoy.

Y percibo, una vez hecho, que lo que he sacado del corazón ha sido este diálogo entre amig@s, y realizarlo ha sido un disfrute para mí.

¡OJALÁ QUE LO HAYA SIDO PARA VOSOTR@S TAMBIÉN!

 
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Publicado por en 23 enero, 2013 en Reflexiones y vivencias